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Mascarillas, colas con distancia de seguridad y vigilancia extrema para votar

Ordizia ha copado la atención esta semana debido al brote de coronavirus detectado el pasado fin de semana

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Mascarillas, colas con distancia de seguridad y vigilancia extrema para votarEuropa Press
Mascarillas, colas con distancia de seguridad y vigilancia extrema para votar

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EFE

Actualizado el 12/07/2020 a las 17:11

Los vascos viven una "atípica" jornada electoral marcada por geles, distancias de seguridad y mascarillas que han tomado protagonismo aún mayor tras el rebrote de covid-19 en Ordizia, donde los vecinos han acudido a votar, algunos con miedo y otros decididos, aunque la mayoría han reconocido que la jornada impone "respeto".

La localidad del Goierri guipuzcoano ha copado la atención esta semana debido al brote de coronavirus detectado el pasado fin de semana en una zona de bares de la calle Etxezarreta que, a día de hoy, suma un total de 73 contagios, unos 40 entre residentes en el municipio y el resto en otras localidades de Gipuzkoa, incluso de Álava y Bizkaia.

A primeras horas de la mañana, bajo una lluvia intensa que se ha ido debilitando a lo largo de la jornada, se han constituido las tres mesas que ha albergado el frontón Beti Alai, una ubicación que ha sido elegida porque permite más espacio y la posibilidad de organizar las entradas, así como las que se han colocado en la ikastola Jakintza, en el frontón del centro educativo Urdaneta y en el instituto.

En las situadas en el frontón Beti Alai, no se ha requerido recurrir a los suplentes ya que todos los integrantes han acudido a la cita, ha explicado el alcalde, Adur Ezenarro, que ha sido el encargado de tomar la temperatura a los vocales y presidentes de mesa.

"Se han redoblado esfuerzos, que ha asumido el Ayuntamiento, ya que el Departamento de Salud del Gobierno Vasco no ha adoptado medidas suplementarias" a las ya establecidas como generales en el resto de Euskadi, ha indicado.

"En Ordizia la gente estaba preocupada y asustada por lo que hemos organizado un dispositivo especial con mamparas en las mesas y pantallas de protección para sus componentes", ha explicado el alcalde.

En este día extraño no todos los ciudadanos están llamados a votar, ya que unos 200 vascos que tienen una infección activa no pueden hacerlo, pero sí quienes están en cuarentena pero han dado negativo, aunque deberán llevar el voto preparado desde casa, salir solo para acudir al colegio electoral y protegerse con mascarilla.

Así ha ido a votar Inés, que ha señalado que lo hace "tranquilísima", a pesar de su edad, porque es su obligación aunque "igual no gana" el partido que ella quiere.

"Pero aquí está mi deseo", ha afirmado señalando el sobre antes de introducirlo en la urna esta vecina de Ordizia que asegura que en estos días su pueblo "se ha hecho más conocido que la Chelito".

Tampoco se ha achantado Juana, que ha cumplido este año cien años, y que ha ido al frontón acompañada de uno de sus hijos porque ella vota siempre y lo hace desde el "estatuto de Gernika", señala.

Sin embargo, el presidente de una de las mesas ha reconocido que se sienten "seguros, pero no cómodos" ante la jornada que les espera, una opinión que comparte Nekane, una vecina que cree que no se va a votar con miedo pero sí "con respeto".

En Vitoria, la afluencia en la Escuela de Artes y Oficios era escasa a primeras horas, quizás por las tormentas y la lluvia, aunque en otros centros como el de Iparralde y Hegoalde a partir de las 9.00 horas ya había largas colas a causa del metro y medio de distancia que se debe guardar.

En el centro de Iparralde, un votante, Antonio, ha explicado a Efe que no le daba miedo votar por la covid-19 porque "es como ir al supermercado", pero ha opinado que las elecciones se tenían que haber pospuesto hasta que se normalizara la situación. "Se han convocado por intereses políticos", ha considerado.

ELECCIONES ATÍPICAS TAMBIÉN EN GALICIA

Galicia vive también unas votaciones atípicas marcadas por la crisis sanitaria del coronavirus. Con mascarilla y sin contacto los gallegos acuden a sus colegios electorales, en varios de los cuales ya por la mañana se han formado largas colas, vigiladas por voluntarios que velan por la salud.

Antes de las diez, una larga cola de votantes ya esperaba para votar a las puertas del Centro de Formación Profesional Ánxel Fole de A Coruña, en pleno paseo marítimo, frente a la Torre de Hércules.

En una jornada soleada y calurosa, muchos manifestaban haber madrugado para pasar el día en la playa después de votar en unas elecciones que también son diferentes por celebrarse en pleno verano.

De uno en uno y con una escrupulosa higiene de manos, es como entraban los coruñeses a este recinto cuyas puertas estaban vigiladas por dos representantes de la administración que, aparte de hacer su habitual trabajo de recuento de datos, se han prestado voluntarios para controlar las condiciones sanitarias.

En la puerta de entrada, Patricia Fernández ha dicho que ya podía "pasar” a la primera persona que pisaba el interior del local. Esta funcionaria ha detallado acto seguido que su labor consiste en “controlar que pasen ordenadamente y con distancia”, así como en proporcionar el material necesario.

A los que no llevan mascarilla o visten una casera de tela, les proporciona una quirúrgica.

Todos los electores deben desinfectarse las manos con gel hidroalcohólico al entrar y al salir, pero también disponen de una buena cantidad de guantes para entregárselos solamente a aquellos que sean alérgicos a algún componente del gel.

En esta sala hay cuatro mesas, todas perfectamente visibles por los vigilantes. Cuando un elector se acerca a su urna correspondiente deposita su DNI en una bandeja puesta encima de la mesa, que el presidente mira sin contacto. Dice su nombre y los vocales ejercen su función con normalidad.

Una vez verificada su identidad, el ciudadano deposita su papeleta con cuidado en la urna y se dirige a la puerta de salida, perfectamente señalizada por las flechas pegadas en el suelo y los carteles de las paredes.

Muchos son los que optan por llevar el voto preparado de casa con el fin de agilizar el proceso, pero para los que lo seleccionan en el propio colegio las cabinas también han cambiado.

Nada de cortinas en este 12-J, pues se consideran un posible foco de contagio. Esta vez, para seguir asegurando la intimidad, hay dos paneles de espaldas a la gente, con los votos de cara a la pared.

Entre los participantes prima la sensación de seguridad, pues guardan su distancia y obedecen agilizando el flujo de electores con tranquilidad.

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