Así llegan los partidos a las elecciones del 28 de abril
En un escenario de alta volatilidad, con la irrupción de Vox en el tablero político, todos dicen que están preparados


Publicado el 15/02/2019 a las 16:34
El panorama al que se enfrentan los partidos en las próximas elecciones generales es de una gran incertidumbre, sobre todo si se tiene en cuenta que en la última encuesta del CIS del mes de enero el 45,3 por ciento de los españoles reconocía que no sabía todavía a quién va a votar.
En un escenario de alta volatilidad, con la irrupción de Vox en el tablero político y la fuerza que pueden ganar las alianzas en la derecha frente a la eterna división de la izquierda, los partidos activan ya su maquinaria electoral y todos dicen que están preparados.
Lo que no hará el líder del PP, Pablo Casado, es atacar a Ciudadanos y Vox, sus posibles socios de Gobierno, ni hablar de cuestiones como el aborto o la exhumación de Franco porque no quiere entrar en estos temas espinosos, que considera "señuelos" de la izquierda.
El lunes Casado reúne a la Junta Directiva Nacional, el máximo órgano entre congresos, cuyo último encuentro fue en septiembre en Barcelona. Cataluña y la unidad de España, junto la política económica, serán los dos "vectores" de la campaña del PP, que se presentará como una "fuerza tranquila moderada".
Y, por lo que respecta a Casado, poco va a variar su agenda prevista y trepidante, en la que ya estaban incluidos 50 actos hasta abril. Solo siente el líder del PP que "a muchos españoles" la campaña electoral les vaya a estropear la Semana Santa.
El golpe de efecto de convocar las elecciones el 28 de abril, dos días después de que el PP y Cs y los independentistas catalanes tumbaran su proyecto presupuestario, le ha devuelto la iniciativa que la derecha le arrebató con la manifestación del domingo en Colón.
La "foto de la plaza de Colón", como ha dicho él mismo esta mañana en su comparecencia en Moncloa, le servirá para alertar del riesgo de un Gobierno en España de la mano de la ultraderecha, mientras que el decisivo voto de los independentistas catalanes contra los presupuestos deja sin argumentos a los que han acusado de ceder ante ellos.
Además, el examen electoral al que un mes después se someterán los alcaldes y presidentes autonómicos del partido llevará hasta a los socialistas más críticos con Sánchez a volcarse con él para que su victoria abra un nuevo ciclo político en España.
Con su candidato, Pablo Iglesias, ya ratificado en primarias por los militantes y de permiso de paternidad hasta finales de marzo y la incertidumbre de hasta donde puede desgastarles su mayor crisis interna, en Podemos dicen que afrontan estos comicios "preparados" y que salen a ganar junto a las fuerzas "hermanas" del espacio del cambio, como IU y Equo.
Las encuestas les auguran poco más de un 15 por ciento de los votos, y son conscientes también de que no podrán gobernar si no es con el PSOE -aunque proclamen que pueden ser la fuerza mayoritaria-, por lo que tendrán que afinar las críticas a los socialistas si no quieren frustrar los futuros pactos.
Lo que ya advierten a Pedro Sánchez es que no apoyarán un Gobierno con Cs, por si esa es la opción que tiene el candidato del PSOE en su cabeza.
La maquinaria la tienen engrasada, afirman fuentes de Cs, y ya desde este fin de semana se van a poner manos a la obra para planificar toda la organización de la campaña que, en esa ocasión, logísticamente será más fácil para Rivera puesto que ya vive en Madrid.
No obstante, el partido naranja se ve obligado a convocar las primarias a marchas forzadas para elegir a su candidato a la Presidencia -Albert Rivera- cuando aún ni siquiera han cerrado la fecha de las primarias para las autonómicas y municipales.
Según las mismas fuentes, será el lunes cuando la Ejecutiva apruebe probablemente las fechas de estas votaciones internas, que, en el caso de Rivera, suponen un mero trámite.
La foto del pasado domingo en la plaza de Colón de Madrid, con el líder del PP, Pablo Casado, y el de Cs, Albert Rivera, ha disparado el imaginario de los probables pactos entre las fuerzas de derechas, y ahí habrá que ver qué papel juega Vox, que parece convencido de tener en su mano la llave de la gobernabilidad.
"Juntos haremos historia", ha dicho Abascal.