Opinión

"El otro día mi hijo pequeño fue el único niño en su parada de autobús escolar. Me invadió una tristeza horrible"

¿En qué momento enterramos aquello de ‘coche, casa y familia’ como proyecto vital para conformarnos con uno de ‘patinete, habitación y gato’?

Una solitaria mochila escolar, en un parque infantil sin niños
AmpliarAmpliar
Una solitaria mochila escolar, en un parque infantil sin niñosÍÑIGO GONZÁLEZ
Una solitaria mochila escolar, en un parque infantil sin niños

CerrarCerrar

Íñigo González

Publicado el 21/05/2026 a las 08:36

La conjunción de varios factores hizo que el otro día mi hijo pequeño fuese el único niño en su parada de autobús escolar. Como siempre, estuvimos jugando en el parque infantil contiguo hasta que llegó el bus, le despedí con un beso y una broma y subió los escalones riendo a carcajadas. Fue entonces, al marcharse y girarme aún con el eco de su risa en la cabeza, cuando vi su columpio; se balanceaba solo por la inercia del cuerpecillo que había acogido segundos antes, sin nadie que lo disfrutase. Y boom. Me invadió una tristeza horrible. Fría e instantánea. Una que me cayó de golpe, como una cortina oscura, al instalarse un pensamiento en mi cerebro: ¿cómo sería un mundo sin niños? Y me puse a temblar. 

Cuando mi hijo mayor empezó el cole hace 13 años compartíamos parada los padres de una docena de críos. Después, cuando llegó el turno del segundo, no llegaban a diez. Ahora, con el último, son seis en semanas buenas y dos en las solitarias, expresión palpable de que nuestro centro, público y comarcal, se vacía poco a poco.

Y es aquí donde me surgen las preguntas. ¿Por qué si nuestro valle no para de crecer cada vez hay menos niños en sus calles? ¿Por qué es imposible pillar máquina en el gimnasio o mesa en las terrazas pero sobra sitio en la escuela de música? ¿Por qué las familias numerosas somos rara avis, una especie en extinción? Una respuesta rápida apuntaría a la precariedad de los tiempos, la carestía de la vida y lo incierto de lo laboral. Sí, todo eso es verdad. Pero creo sinceramente que va más allá, a un cambio de prioridades en el que ya no se quiere renunciar a nada. Y ser padre o madre implica, sí o sí, sustituir el ‘yo’ por el ‘ellos’.

¿En qué momento enterramos aquello de ‘coche, casa y familia’ como proyecto vital para conformarnos con uno de ‘patinete, habitación y gato’? O perro, que en España hay censados nueve millones de canes por seis de menores de 14 años. Y cualquiera que tenga mascota sabrá que no genera menos gastos precisamente. Necesitamos de forma imperiosa una política que apueste de verdad por las familias y que los salarios vuelvan a ser lo que fueron. Cierto. Pero también rebajar el egoísmo de una sociedad que prefiere Netflix, el último iPhone, café de barista a 4€ y dos viajes europeos al año que columpios con niños jugando.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora