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Atentados en Cataluña

Barcelona recupera una normalidad contenida tras el atentado de La Rambla

Los homenajes ciudadanos han proliferado por el emblemático paseo un día después de que un hombre asesinara a 13 personas con una furgoneta

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Barcelona recupera una normalidad contenida tras el atentado de La Rambla
  • EFE. Barcelona
Actualizado el 18/08/2017 a las 20:40
Dejando atrás las escenas de pánico tras el atentado terrorista del jueves, Barcelona ha ido recuperando este viernes un ambiente de normalidad, si bien de forma paulatina y con el impacto del ataque yihadista muy presente, como se ha plasmado en los homenajes ciudadanos que han proliferado por La Rambla.
El atentado perpetrado con una furgoneta blanca que recorrió parte del emblemático paseo barcelonés asesinando a 13 personas e hiriendo a un centenar provocó imágenes de terror y caos en el centro de la capital catalana, una de las urbes con más visitantes extranjeros del mundo, especialmente en temporada veraniega.
Las horas de miedo, confusión e incertidumbre dieron paso a una ciudad que anocheció prácticamente desierta y silenciosa, incluso se escuchaban grillos en La Rambla, más allá de grupos de turistas y vecinos que, guiados por policías, trataban de regresar a sus hoteles y a sus casas, una vez se redujo el perímetro de seguridad.
Pero con la llegada de la mañana y el transcurrir del día, Barcelona ha ido reponiéndose progresivamente y recuperando la normalidad, especialmente en el epicentro del mortal ataque, y La Rambla ya está abierta a los peatones, si bien no al paso de vehículos.
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El paseo más emblemático de la ciudad ha lucido nuevamente su habitual gran afluencia de personas y el ir y venir de turistas, si bien el bullicio ruidoso que la caracteriza ha dado paso este viernes a un bullicio más contenido, como en el resto de las calles de la urbe.
Algunos de los históricos quioscos del paseo, que fueron testigos directos de la tragedia, han optado por subir sus persianas y volver a la actividad pese a todo, aunque la masacre estaba presente en todas las portadas de la prensa y en cualquier conversación; en contraste, la mayoría de floristerías de La Rambla, que la dotan de su tradicional colorido, han permanecido cerradas.
En otro de los grandes puntos de interés turístico de la ciudad, la Sagrada Familia, se han visto largas colas de visitantes, aunque algo menores de lo habitual. Mucha menor afluencia se ha registrado, en cambio, en otros dos edificios simbólicos de Gaudí, la Pedrera y la Casa Batlló, hoy con apenas visitantes.
Y cerrado ha estado el Mercado de la Boqueria, lejos de su abarrotada imagen diaria y cuya entrada principal da a plena Rambla, justo frente al lugar donde el vehículo agresor detuvo su ataque.
Precisamente, el punto exacto en que finalizó el atentado, el mosaico en el suelo de Joan Miró, se ha erigido en uno de los rincones de improvisado homenaje de ciudadanos y turistas a las víctimas, acciones espontáneas que se han extendido por distintos puntos del recorrido del ataque, entre ellos también la Fuente de Canaletas, icónico lugar de celebración del FC Barcelona.
Tanto el mosaico de Miró como Canaletas han quedado sepultados por ofrendas florales, velas, globos con corazones y cualquier elemento que sirviera para mostrar apoyo, como por ejemplo peluches o imanes, unos "altares" continuamente rodeados por enormes corros de personas en silencio, algunas sin poder contener las lágrimas.
En esos homenajes por toda La Rambla podían verse banderas de diversos países y pancartas con mensajes como 'Peace' (Paz), 'Un barcelonés con los turistas', 'Barcelona stands united against terrorism' (Barcelona está unida contra el terrorismo), 'Nunca seremos esclavos del miedo', 'El corazón roto de Barcelona', 'Pray for Barcelona' (Reza por Barcelona) o 'No tinc por' (No tengo miedo).
Un lateral de una floristería ha quedado cubierto de pósits de colores con mensajes de ánimo, mientras los bolígrafos iban pasando de mano en mano; y decenas de personas se han unido a la acción de una joven artista, Selva Aparicio, formando una hilera de papel por toda La Rambla en la que iban calcando con carboncillo el relieve de las baldosas.
La plaza Cataluña, nodo de llegada de transportes turísticos y autobuses del aeropuerto, ha mantenido el perímetro policial para impedir el tráfico, lo que ha obligado a modificar el recorrido del Bus Turístico, cuyo servicio ha sido ofrecido este viernes gratuitamente.
Precisamente, en esta céntrica plaza se ha vivido uno de los momentos más emotivos del día, en un multitudinario minuto de silencio al que han asistido, según fuentes municipales, más de cien mil personas, contando la gente que ha tenido que quedarse en las calles aledañas porque no cabía en la propia plaza.
Una concentración que ha culminado con un cántico unánime que ha ido extendiéndose por la plaza y se ha ido contagiando Rambla abajo por las personas que abarrotaban ese paseo al mediodía. 'No tenim por' (No tenemos miedo), grito que se ha convertido en el lema de una ciudad que busca recobrar su vida cotidiana después del terror.
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