El rastro fantasma de Bandenia en Navarra

La investigación se inició hace dos años tras la detención de Ana María Cameno, conocida como ‘la reina de la coca’

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Marialuz Vicondoa

Publicado el 07/06/2017 a las 09:32

Llegó como salvador financiero a Construcciones Flores en 2008. Y terminó acusado por llevarse dinero de la empresa, que acabó en concurso de acreedores en 2010. J. M. A. C. se presentaba como banquero internacional, pero no era ni una cosa ni la otra.

Construcciones Flores, la empresa que representó el éxito y la caída de un sector, el de la construcción, que lo fue todo en una época de bonanza y que dejó de serlo cuando vinieron mal dadas, está hoy todavía en fase de liquidación, proceso que se inició en 2014, después de que en 2013 se levantara el concurso al llegar a un convenio con los acreedores.

La constructora mantiene activos todavía sin vender, como las oficinas donde tuvo la sede, en la entrada de Gorraiz, localidad del Valle de Egüés que representó el gran ascenso de la constructora dirigida por Conchita Flores, hija del fundador. Y la empresa mantiene, claro está, también deuda sin pagar. Y sin cobrar. Como la que José Miguel J. M. A. C. le adeuda, que suma 1,9 millones de euros. La Audiencia Provincial de Navarra sentenció en octubre de 2015 que J. M. A. C. era el responsable de haber sacado ese dinero injustificadamente de la constructora. Se le condenó también a una inhabilitación de ocho años. Pero J. M. A. C. recurrió al Tribunal Supremo, y de eso hace más de un año.

El socio inglés

J. M. A. C. aterrizó en Construcciones Flores como socio inglés, porque tenía la sede en Londres, la sede de una empresa que entonces, en 2008, se llamaba European Credit PLC. Pero J. M. A. C. es canario. A pesar de las promesas, nunca llegó a desembolsar dinero, según relató Conchita Flores, administradora de la constructora, en el juicio de abril de 2014 en la Audiencia de Navarra.

Sin embargo, según el relato de la empresaria, la necesidad y la situación al límite en la que estaba la constructora hizo que le cediera el control de la sociedad, en cuyo consejo se sentaron los administradores de European Credit. Esta empresa, donde Conchita Flores puso todas sus esperanzas para evitar el concurso de acreedores, pasó a llamarse Bandenia.

Durante el juicio, J. M. A. C. precisó, con cierta indignación, que Bandenia no era un banco sino una institución financiera, “que es una entidad de rango inferior”, dijo. Esta sociedad, supuestamente inglesa y supuestamente de inversión, resultó fantasmagórica, porque su sede en Inglaterra no era más que un buzón general y la que tenía en Madrid, en las Rozas, de donde era imposible encontrar información sobre su actividad y sus números, echó la persiana en noviembre de 2009.

Pasó entonces a llamarse Bandenia y a presentarse en su web como una empresa que podía materializar “los sueños, pequeños o grandes, que merecen ser realidad”. Aparecía con un domicilio en la isla de Mohéli, una paradisiaca isla africana entre Mozambique y la isla de Madagascar.

En esa web, donde no había información ni de las personas que estaban detrás, ni de J. M. A. C., ni de los trabajadores, ni de los ingresos..., sí se dejaba constancia de que Bandenia estaba sometida a la ley de banca internacional de Mohéli.

Se definía como un banco internacional independiente, con sede administrativa en España en Las Rozas y una oficina de representación en Londres (126 Wigmore Street, Ground Floor), similitudes que coincidían con European Credit.


J. M. A. C. recaló en Construcciones Flores a finales de 2008. Del 15 de diciembre de 2008 al 31 de julio de 2009 fue miembro del consejo de administración y administrador de la constructora navarra. ¿Cómo había llegado J. M. A. C. a una empresa navarra? El enlace había sido Alfonso Arroyo, quien fue asesor del socialista Fernando Puras, cuando este optaba a presidir el Gobierno de Navarra en 2007.


Arroyo fundó la empresa de comunicación Imascé, desde donde comenzó a tener relaciones, entre otros, con Conchita Flores. Era una persona de su confianza y le había propuesto diversificar la constructora hacia las energías renovables. Y buscaron un socio que les acompañara y evitara lo que fue inevitable.


J. M. A. C. declaró en el juicio en Pamplona en 2014 que el hotel Meliá Castilla en Madrid fue el escenario donde se reunieron, entre otros, Arroyo, Flores y J. M. A. C. “Flores me transmitió que en dos meses no iba a poder hacer frente a los pagos de la constructora”, dijo J. M. A. C. ante la juez. A partir de ahí, el banquero internacional desembarcó en Construcciones Flores. La historia escribió el resto.

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