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CATALUÑA

​La polémica de las esteladas revitaliza el proceso independentista

Puigdemont trata de cargarse de argumentos y afirma que el episodio es un ejemplo de la España de la que los catalanes quieren "escapar"

​La polémica de las esteladas revitaliza el proceso independentista

Esteladas en un encuentro del FC Barcelona.

AGENCIAS
22/05/2016 a las 06:00
  • COLPISA. BARCELONA
"Hemos ganado 100.000 independentistas más". Lluís Llach, esbozaba el jueves pasado una sonrisa de oreja a oreja, un día después de que la Delegación del Gobierno en Madrid vetara las esteladas en la final de Copa. El cantante y parlamentario de Junts pel Sí se felicitaba porque en un escaso plazo de 24 horas, el independentismo había recibido dos buenos pases de gol desde Madrid: la prohibición de las esteladas y la imputación de Francesc Homs.

La decisión de Concepción Dancausa puede que buscara réditos electorales para el PP, pero lo que ha conseguido es un efecto bumerán y ha movilizado a la alicaída parroquia soberanista, que cree en el proyecto independentista pero no acaba de ver que la tan prometida desconexión esté a la vuelta de la esquina de 14 meses. Por ello, el independentismo ha aprovechado el episodio para tratar de reforzar su argumentario. La polémica de las esteladas es un ejemplo de "la España de la que queremos escapar", afirmó este sábado Puigdemont en el diario francés 'Le Figaró'. Durante esta semana, los independentistas se han despachado a gusto y han descrito a España como un Estado antidemocrático, en el que se vulneran los derechos más elementales, un relato que presenta la vía independentista como la única solución.

La jugada, en cualquier caso, no ha sido totalmente redonda para los intereses de los secesionistas, en la medida en que ha habido un juez que ha impedido la prohibición de las esteladas, que estarán presentes de manera masiva este domingo en el Calderón en una nueva demostración de fuerza. Y, por tanto, ya hay quien les ha recordado que no todo en España es tan negro como lo pintan.

Pero la cuestión es que el mundo independentista necesitaba un acicate, porque en los últimos tiempos no acababa de entender lo que veía a su alrededor. Empezando por la guerra interna que libran Convergència y Esquerra por la hegemonía del proceso y que no han dudado en airear en público a cuenta de la polémica sobre si hay que subir los impuestos a las rentas más altas.

RENCILLAS

Las viejas rencillas entre soberanistas, que afectan hasta a la ANC, están a la orden del día en la negociación de los presupuestos entre Junts pel Sí y la CUP y el independentismo de base no comprende que, estando a las supuestas puertas de su objetivo, los partidos nacionalistas se peguen casi a diario. Tampoco acaban de asimilar cómo desde el propio Gobierno se alimenta la teoría de que puede haber un nuevo adelanto electoral y asisten descolocados a algunos movimientos del presidente de la Generalitat, que es capaz de decir en un mismo discurso que el año que viene Cataluña será independiente y a la vez se muestra dispuesto a negociar, junto a Baleares y la Comunidad Valenciana, un nuevo modelo de financiación.

Las encuestas reflejaban esa cierta desmoralización y apuntaban a una nueva derrota del soberanismo en las urnas por el empuje de En Comú Podem, el 26 de junio. El objetivo de la legislatura para Puigdemont, que es ampliar la base secesionista, pues, peligraba. En parte por algunos errores propios. Por ejemplo, sectores del centro derecha no comparten los honores que han tributado ERC y la CUP a Arnaldo Otegi y el secesionista castellanohablante toma distancias con la idea de la ruptura cuando se presentan manifiestos que cargan contra el bilinguismo y tratan a los emigrantes españoles como "colonos" del franquismo.

Está por ver si la polémica de la estelada se convierte en la catapulta que necesita el proceso para culminar la ruptura en 14 meses. De momento, los soberanistas quieren aprovechar el tirón y la semana que viene ya presentarán la primera de las tres leyes de la desconexión, la creación de una Seguridad Social propia, para visualizar que sí que están avanzando.
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