EE UU

Trump reclama 100.000 millones de dólares a las petroleras para reactivar esta industria en Venezuela

Promete a las grandes firmas del sector que brindará "seguridad total" a la industria energética en el país caribeño y anticipa que el crudo de los barcos interceptados de la flotilla 'fantasma' rusa será vendido

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El presidente de EE UU, Donald Trump (C), durante la reunión que mantuvo este viernes con ejecutivos del sector petrolero y gasífero en la Sala Este de la Casa Blanca, en Washington. A la derecha, Josu Jon Imaz, consejero delegado de RepsolEFE/EPA/BONNIE CASH
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Agencia Colpisa

Publicado el 10/01/2026 a las 09:20

El presidente de EE UU, Donald Trump, se reunió este viernes en la Casa Blanca con dos docenas de ejecutivos de las principales firmas del sector del petróleo en la Casa Blanca el viernes para convencerles de emprender una inversión conjunta de 100.000 millones de dólares (86.000 millones de euros al cambio actual) con la que reactivar la producción de crudo de Venezuela.

El encuentro oficial congregó a ejecutivos de más de 15 de las compañías petroleras y de materias primas más grandes del mundo, incluidos los mayores productores de crudo de Estados Unidos: Chevron que todavía opera en Venezuela, y Exxon, Shell y ConocoPhillips, ambas con proyectos pasados en el país. Estuvieron representadas una amplia gama de empresas nacionales e internacionales acudieron a la cita, entre ellas, Halliburton, Valero, Vitol, Marathon, Shell, Trafigura, con sede en Singapur, Eni, con sede en Italia, y Repsol, con sede en España. Con esta cita se coronaba una semana de campaña de la Administración Trump para persuadir a las grandes compañías energéticas de EE UU para que inviertan en Venezuela. Hasta ahora, las principales petroleras se han abstenido en gran medida de confirmar sus operaciones en Venezuela, un país plagado de inestabilidad, inflación e incertidumbre. Por eso quieren que Washington les prometa formalmente protecciones legales y de seguridad antes de asumir compromisos que serán cuantiosos.

En una publicación en su red Truth al inicio de la reunión, Trump anunció que el petróleo interceptado en los cinco tanqueros de la presunta flotilla 'fantasma' rusa incautados hasta ahora "se venderá a través del GREAT Energy Deal, el Gran Contrato Energético", como parece haber bautizado a su nuevo proyecto económico para Venezuela.

Trump inició la reunión diciendo que Estados Unidos se lleva bien con el Gobierno interino que encabeza Delcy Rodríguez después de la captura hace una semana del ya expresidente Nicolás Maduro. "Están tratando con nosotros directamente", dijo. Asimismo, prometió a las petroleras "seguridad total" en Venezuela, señalando que es un país completamente diferente ahora que el polémico líder bolivariano no está. Y añadió que "parte" del dinero que genere la producción petrolera de Venezuela irá al propio país y "parte irá a las compañías petroleras", pero sin concretar más.

30 MILLONES DE BARRILES YA EN CAMINO

Después, en un envite directo a las grandes petroleras, el presidente dijo que las compañías que quieran acceder a las reservas de Venezuela tendrán que "gastar al menos 100.000 millones de dólares para reconstruir la capacidad y la infraestructura" del país. Y para subrayar este punto, confirmó que Venezuela ha entregado ya 30 millones de barriles de petróleo. Equivalente a "unos 4.000 millones de dólares", puntualizó. "Y está en camino a EE UU en este momento. Y queremos agradecerle a Venezuela por ello", añadió.

"Venezuela ha acordado que Estados Unidos comience inmediatamente a refinar y vender hasta 50 millones de barriles de petróleo crudo venezolano", continuó Trump con su argumentación. Dejó claro también que su Administración decidirá qué empresas de petróleo y gas tendrán acceso a la producción venezolana, al tiempo que prometió brindar "seguridad total" a la industria energética en el país. En este sentido, el mandatario norteamericano espetó a los principales ejecutivos del sector petrolífero mundial: "Están tratando con nosotros directamente. No están tratando con Venezuela en absoluto". "No queremos que traten con Venezuela", insistió. Acto seguido manifestó que las empresas del sector no necesitan financiación federal estadounidense, sino "la protección y la seguridad del Gobierno". Y les avisó de que "si no quieren entrar, háganmelo saber, porque tengo 25 personas que no están aquí dispuestas a reemplazarlos".

A este respecto, Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol y presente en la reunión, indicó a DonaldTrump que la multinacional de origen español está preparada para "invertir con fuerza en Venezuela" y multiplicar por tres su producción de crudo en el país caribeño, hasta aproximadamente los 135.000 barriles diarios. "Gracias por abrir la puerta a una Venezuela mejor... Estamos allí, señor presidente, con nuestros socios de Eni, produciendo el gas que garantiza la estabilidad de la mitad del suministro eléctrico venezolano", informó al presidente, quien alabó la labor de la compañía: "Gracias, habéis hecho un buen trabajo".

Sentados junto al presidente en la reunión se encontraban el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Energía, Chris Wright y el secretario del Interior, Doug Burgum. Todos ellos, en su turno de hablar. promovieron la iniciativa de Trump ante los empresarios en términos muy optimistas. Así, Wright señaló que si bien Estados Unidos puede tener menos petróleo bajo tierra que Venezuela, "tenemos 20 veces la producción" del país caribeño.

Haciendo cuentas, Trump calculó que juntos Estados Unidos y Venezuela tienen el 55% de las reservas mundiales de petróleo. "Mi campaña fue el 'Drill Baby Drill'" (perfora, nena, perfora), añadió. "Si no hiciéramos esto, Rusia o China lo habrían hecho... Esto es una especie de vecino de al lado", justificó. A renglón seguido añadió que esas dos potencias rivales serán bienvenidas ahora a comprar petróleo controlado por Estados Unidos: "Estamos abiertos a hacer negocios".

El presidente destacó haber recurrido regularmente a la petrolera Chevron para comprender la situación de Venezuela. "Solía llamarte y decirte: '¿Qué diablos está pasando con Venezuela?'. "No sé si ganaron dinero, pero aguantaron. Muchas gracias", le dijo Trump a Mark Nelson, vicepresidente de la única empresa norteamericana y del mundo con licencia de extracción en Venezuela en estos momentos.

EN CLAVE ELECTORAL

Abordar la crisis del alto coste económico de la vida en Estados Unidos se ha convertido en una cuestión cada vez más apremiante para Trump de cara a las cruciales elecciones de medio mandato que se celebrarán este año. Tras haber sugerido en las redes sociales que Estados Unidos ayudaría a respaldar cualquier inversión en Venezuela con subsidios públicos, el presidente subrayó también el argumento "muy importante" de frenar los precios del combustible para los estadounidenses, como incentivo para convencer a las compañías petroleras a embarcarse en una inversión multimillonaria como esta.

Mientras, marginados una vez más por la Administración Trump, los legisladores del Congreso demócratas y republicanos han exigido al menos cierta supervisión sobre cómo utilizará los ingresos del petróleo venezolano. Además, la legalidad de este acuerdo con el Gobierno venezolano ha sido cuestionada por algunos expertos. "Si firmas porque has sido coaccionado por la fuerza, eso es ilegítimo", declaró al periódico The Times Allen Weiner, director del Programa de Derecho Internacional y Comparado de la Universidad de Stanford.

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