La CIA apostó por Delcy Rodríguez porque Corina no controla el Ejército venezolano

La Agencia recomendó a Trump utilizar la base del Gobierno actual en lugar de impulsar a la oposición para evitar la desestabilización del país caribeño

Combo de fotografías que muestran a la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, y a la líder opositora venezolana María Corina Machado
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Combo de fotografías que muestran a la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, y a la líder opositora venezolana María Corina MachadoEFE
Combo de fotografías que muestran a la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, y a la líder opositora venezolana María Corina Machado

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Agencia Colpisa

Publicado el 07/01/2026 a las 05:00

Una evaluación clasificada de la CIA entregada al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concluyó que los principales líderes venezolanos leales a Nicolás Maduro, incluida la vicepresidenta Delcy Rodríguez, estaban mejor situados para mantener la estabilidad si el líder venezolano perdía el poder, según informó el lunes el periódico Wall Street Journal. La recomendación final de la seguramente más famosa agencia de espionaje fue elevar a la vicepresidenta de Maduro en lugar de a la líder de la oposición, María Corina Machado, porque la ganadora del Premio Nobel de la Paz no contaba con el control del Ejército ni tampoco de las Fuerzas de Seguridad del país.

El organismo de Inteligencia dedujo que resultaba más práctico utilizar la infraestructura de gobierno existente, que lleva en el poder todo este siglo, que tratar de impulsar a la oposición. Eso último podía ser un proceso mucho más complejo y desestabilizante que el de amedrentar a Rodríguez y obligarla a obedecer las órdenes de Washington.

Quizá fuese este el informe que Trump tuvo en mente cuando afirmó que Machado no contaba con suficiente respaldo popular, a pesar de que fue su candidato, Edmundo González, quien supuestamente venció en las últimas elecciones, celebradas en 2024.

En cualquier caso, es evidente que se impone la 'realpolitik' en un ataque que tiene como objetivo no la expansión de la libertad y de la democracia sino el acceso al petróleo del país que más atesora. Nadie en Washington lo niega, y el propio Trump ha descartado organizar pronto elecciones. Tampoco Rodríguez parece que las vaya a convocar, y para que no sea necesario ha jurado el cargo de presidenta 'interina'. De lo contrario, la legislación obligaría a unos comicios en 30 días.

Machado, cuya oposición al régimen de Maduro le ha sido útil a Washington para montar la presión militar y la intervención que acabó con la captura de Maduro, no cuenta tampoco con el apoyo de la clase política venezolana ni de parte de la ciudadanía tras décadas de chavismo.

El informe de Inteligencia, presentado a Trump y compartido con un selecto grupo de altos funcionarios del Pentágono y de seguridad nacional, sugería trabajar con el gobierno actual de Caracas porque la compleja estructura de poder, una combinación de líderes militares y civiles, podría resistirse al cambio.

La CIA abogó por mantener a los principales cargos del régimen venezolano, incluidos Delcy Rodríguez, el ministro de Justicia e Interior, Diosdado Cabello, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino. La agencia consideró que destituir a Maduro no sería suficiente para alterar el régimen actual significativamente. Sin embargo, los leales al presidente detenido cuentan con la influencia y las conexiones necesarias para mantener la estabilidad en Venezuela y pueden ofrecer equilibrio para llevar a cabo la transición de poder.

Tras una primera declaración en la que recalcó que "Maduro es el único presidente de Venezuela", Rodríguez se mostró amigable en su conversación con el Secretario de Estado de EE UU, Marco Rubio, y señaló su disposición a asistir en el proceso de transición: "Vamos a hacer lo que sea necesario".

¿HUBO UN GOLPE INTERNO? 

Ya en su primera declaración oficial como presidenta, Rodríguez intentó conciliar la cooperación con Washington y la soberanía nacional: "Invitamos al gobierno de Estados Unidos a colaborar con nosotros en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido en el marco del derecho internacional para fortalecer la convivencia comunitaria duradera. El presidente Donald Trump, nuestros pueblos y nuestra región merecen paz y diálogo en la guerra. Este siempre ha sido el mensaje del presidente Nicolás Maduro y es el mensaje de todos".

La doble retórica de Rodríguez revela las aristas de la paradójica y apretada situación en la que se encuentra la nueva jefa de Estado: se ve obligada a cooperar con Washington para poder preservar cierta soberanía nacional en manos del chavismo.

Tanto ella como su hermano Jorge Rodríguez, hasta ahora jefe del órgano legislativo, han sido excluidos en las sanciones estadounidenses, lo que alimenta las especulaciones sobre un posible entendimiento previo con Washington para elevarse al poder, en una especie de golpe interno pactado. "Los líderes del gobierno venezolano están tratando de mantener el poder por cualquier medio al mismo tiempo que garantizan que la oposición no regrese y tome el poder", explica la abogada y analista Eva Golinger.

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