EE UU ataca Venezuela

EE UU caza a Maduro y dice que gobernará Venezuela

La ‘operación Resolución Absoluta’ derroca al líder bolivariano y asienta el poder geopolítico de Washington

Imagen publicada por Donald Trump en su perfil de Blue Sky de Maduro detenido
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Imagen publicada por Donald Trump en su perfil de Blue Sky de Maduro detenidoEFE
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Agencia Colpisa

Actualizado el 04/01/2026 a las 08:50

Nicolás Maduro quiso empezar el año con actitud conciliadora hacia Washington. En una entrevista emitida en Año Nuevo, el líder venezolano tendió la mano a su homólogo Donald Trump para “conversar seriamente de un acuerdo para combatir el narcotráfico”. Lo que no podía saber es que el presidente de Estados Unidos ya tenía todo planeado para darle caza y que, de hecho, si el mal tiempo no lo hubiese impedido, Maduro ya estaría entre rejas. Porque, como explicó después el general Dan Caine, la ‘Operación Resolución Absoluta’ llevaba tiempo preparándose para capturarlo.

“Se han invertido meses de planificación minuciosa, entrenamiento y paciencia. Han participado soldados, marines y fuerza aérea de la mano de los servicios de Inteligencia, incluidas la CIA y la NSA”, relató el militar. Después de tres días con visibilidad por debajo de lo indicado, Trump dio luz verde a la operación poco antes de la medianoche de ayer en Caracas. Entonces, más de 150 aeronaves procedentes de una veintena de bases iniciaron, en palabras del político republicano, “un asalto como los que no se veían desde la Segunda Guerra Mundial”.

Cazas de diferentes tipos fueron abriendo camino a los helicópteros en los que viajaba el “equipo de extracción” inhabilitando las defensas antiaéreas del régimen chavista. Así, un minuto después de que los relojes marcasen las dos de la madrugada en la capital venezolana, y cuando comenzaban a publicarse en redes sociales vídeos sobre explosiones en diferentes lugares estratégicos de la ciudad, las fuerzas especiales llegaron a la residencia de Maduro, que Trump describió “más como una fortaleza que como una casa”. 

Que conocían perfectamente cómo era lo dejó patente el mandatario estadounidense al desvelar que los  militares habían construido una réplica para entrenarse, algo que adquirió más sentido cuando la CIA reconoció que había contado con ayuda dentro del círculo más cercano de Maduro.

El equipo de seguridad del presidente opuso resistencia, pero los militares estadounidenses resolvieron la situación sin sufrir una sola baja ni perder una aeronave, a pesar de que dos hombres resultaron heridos y un helicóptero fue tiroteado. Todo se desarrolló tan rápido que Maduro ni siquiera tuvo tiempo para refugiarse en la habitación del pánico de la vivienda. “Habríamos tardado 47 segundos en abrir su puerta, pero ni siquiera hizo falta”, se enorgulleció Trump durante la multitudinaria rueda de prensa que dio en su residencia de Mar-a-Lago, la misma desde la que siguió en directo la operación desde una de las habitaciones, rodeado de altos mandos políticos y militares. “Si hubieseis visto la velocidad, la violencia, ha sido algo espectacular. Era como ver una película. Los efectivos han hecho un trabajo impresionante, ningún otro país en el mundo puede poner en marcha una operación así”, recalcó durante una entrevista en la cadena Fox News. En esa conversación reveló que a Maduro ya le había advertido: “Le dije que tenía que rendirse. Pensé que lo iba a hacer, pero ahora estará arrepintiéndose”.

UN NARCOTERRORISTA

Ya apresados, el líder venezolano y su esposa, Cilia Flores, fueron trasladados en helicóptero hasta el buque portaaeronaves USS Iwo Jima. Tuvieron suerte, porque Trump tenía claro que su vida no era prioritaria. “Podría haber sucedido”, respondió a un periodista que le preguntó si había contemplado la posibilidad de matar al líder bolivariano, cuya primera imagen no se mostró hasta horas después de que la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, exigiese una prueba de vida: la fotografía de Maduro publicada por el propio Trump en la red Truth, aislado del entorno con gafas casi opacas y unos cascos en las orejas, ataviado con un chandal Nike y con una botella de agua en sus manos engrilletadas, pasará a los anales de la historia junto a instantáneas icónicas de otros líderes caídos, como el ahorcamiento de Saddam Hussein o la captura en una acequia de Muamar Gaddafi. Su destino: el tribunal de Nueva York en el que han sido imputados.

“Maduro no es el presidente legítimo de Venezuela. No está reconocido por nadie, y es un fugitivo de la justicia americana por el que se ofrecen 50 millones de dólares que me imagino que hemos ahorrado”, justificó con humor el secretario de Estado, Marco Rubio. Trump asintió y reiteró que Maduro es un narcoterrorista, líder del Cartel de los Soles y responsable de la muerte de miles de ciudadanos estadounidenses. “Además, ha llevado a cabo una campaña de terror y violencia que amenaza no solo a nuestro país sino a toda la región. Vació sus cárceles e instituciones mentales y nos envió sus presos, como los del Tren de Aragua, para aterrorizarnos. Pero ya no podrá amenazar nunca más a ciudadanos americanos”, sentenció, vanagloriándose de haber reducido en un 97% el número de narcolanchas que llegan a sus costas. No en vano, fueron su primer objetivo en el Caribe: los ataques contras 35 embarcaciones han dejado al menos 115 fallecidos.

CON O SIN CORINA MACHADO

Trump incidió en que “la gente de Venezuela será rica, independiente y libre” tras haber sido liberada del yugo de la dictadura, y anunció que Estados Unidos gobernará el país durante un tiempo indeterminado. “Vamos a dirigirlo con un equipo y lo haremos de forma apropiada y justa, asegurando que los venezolanos sean bien tratados, también los que están fuera”. No obstante, el presidente no aclaró quién estará al mando. Aunque en Fox News afirmó que estaba considerando a María Corina Machado, última Nobel de la Paz, en la rueda de prensa pareció descartarlo, mostrando dudas sobre el “apoyo popular” de la opositora, que celebró la operación militar por todo lo alto. “¡Llegó la hora de la libertad! Estamos preparados para hacer valer nuestro mandato y tomar el poder”, escribió en un comunicado que no pareció convencer a Washington.

Preguntado entonces por el papel que pueden jugar los chavistas y, concretamente, la vicepresidenta Rodríguez, Trump aseguró que esta había hablado con Rubio y que “está dispuesta a hacer lo que creamos conveniente”. No obstante, horas después la propia política negó ese extremo: “Estamos listos para defender a Venezuela”, afirmó, subrayando la importancia de “defender nuestros recursos naturales, que deben ser para el desarrollo nacional”.

A POR EL PETRÓLEO

Al fin y al cabo, el exmagnate estadounidense no esconde que el petróleo es el principal objetivo económico de su operación. “Venezuela expropió bienes estadounidenses por valor de miles de millones de dólares y nadie hizo nada al respecto. Vamos a llevar grandes compañías petrolíferas estadounidenses para que inviertan mucho dinero en recuperar la infraestructura del país”, explicó. El oro negro que salga del subsuelo será el que pague toda la operación y resarza a la mayor superpotencia global por “los beneficios perdidos”.

Claro que a nadie se le pasa por alto que sus beneficios pueden ser las pérdidas de sus principales rivales, razón por la que China y Rusia, cuyos gobiernos condenaron una operación que consideran fuera de la legalidad internacional, estuvieron también presentes en las preguntas de la rueda de prensa. Trump se limitó a encogerse de hombros. “A China y Rusia, les venderemos el petróleo, incluso en mayor volumen porque podremos producir más”, zanjó.

Tanto el presidente como sus principales mandos dejaron claro que la extracción de Maduro envía un mensaje contundente a sus enemigos. “Los combatientes americanos son los mejores del mundo. Nuestras fuerzas, junto con este presidente, son la combinación más fuerte. Nicolás Maduro tuvo su oportunidad, lo mismo que Irán, y la desperdició. Esto es ‘América Primero’ y ‘Paz a través de la Fuerza’. Bienvenidos a 2026”, dijo el secretario de Guerra, Pete Hegseth. Trump coincidió, repitiendo en varias ocasiones que “ningún otro país puede llevar a cabo una operación así” y desvelando que sus fuerzas estaban preparadas para “una segunda ola que no será necesaria por el éxito de la primera”.

COLOMBIA Y CUBA, EN LA DIANA

El mensaje se escuchó especialmente claro en Bogotá y en La Habana. Porque Trump tiene claro que quiere un vecindario seguro. "Protegeremos territorios y recursos que son clave para nuestra seguridad nacional, como hemos hecho con los aranceles y nuestra riqueza o con la seguridad en nuestras fronteras. Esta operación es un aviso para cualquiera que quiera atentar contra nuestros intereses". Y en su diana hace tiempo que puso al presidente colombiano, Gustavo Petro, al que también acusa de no combatir el narcotráfico.

Pero el nombre que más se repitió fue el de Cuba. “Es un caso interesante, tiene un sistema que no funciona y se ha convertido en una nación fallida. Es muy similar a Venezuela y también queremos ayudarles”, avanzó Trump. Marco, de origen cubano, quiso añadir unas palabras. “La mayoría de los que defendían a Maduro eran cubanos. Si estuviese en el gobierno estaría preocupado”, disparó en una amenaza cada vez menos velada contra la isla, que ha sido una de las principales afectadas por las incautaciones de petroleros venezolanos que suministraban combustible al país comunista.

En cualquier caso, numerosos gobiernos y analistas coincidieron ayer en señalar que la operación de Estados Unidos supone una violación flagrante de la legalidad internacional, y que incluso podría violar las leyes domésticas, ya que Trump no contó con la aprobación del Congreso. El senador republicano, Mike Lee, fue de los primeros que se preguntaron cuál era la justificación para el ataque "en ausencia de una declaración de guerra o autorización para el uso de la fuerza militar", aunque poco después añadió que la "acción probablemente está amparada por la autoridad inherente del presidente bajo el Artículo II de la Constitución para proteger al personal estadounidense de un ataque real o inminente". A ese respecto, Rubio señaló que un ataque como el de ayer “no se puede hacer pidiendo permiso al Congreso”, a lo que Trump añadió que sus políticos “tienen costumbre de filtrar información”.

No es, ni mucho menos, la primera vez que Estados Unidos propicia de forma directa el derrocamiento de un dirigente. De hecho, muchos señalaron ayer las similitudes del caso de Maduro con otro no muy lejos de Venezuela: el del general Manuel Noriega en Panamá hace 36 años. A pesar de que colaboró con la CIA cuando a Estados Unidos le convino, acabó siendo acusado de narcotráfico. La operación para darle caza requirió una mayor movilización que la de ayer, aunque se dispararon menos balas: 26.000 soldados norteamericanos entraron en el país el 20 de diciembre. Noriega se refugió primero en casa de su amante para pasar después a la nunciatura -la embajada del Vaticano- en Panamá. Dirigida por el obispo guipuzcoano José Sebastián Laboa, acogía en aquellos momentos a cuatro etarras. Tras varios días en que las fuerzas estadounidenses pusieron a todo volumen música ‘heavy metal’, Noriega se entregó el 3 de enero de 1990.

Muchos países denuncian que este tipo de operaciones de cambio de régimen se repitan en el siglo XXI. Por eso, ayer tanto Venezuela como Colombia exigieron una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, un organismo inoperante debido al poder de veto con el que cuentan potencias rivales. Cada vez son más -el último ha sido el canciller alemán Friedrich Merz- quienes exigen una reforma integral de la ONU para tratar de preservar un orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial y cada vez más amenazado.

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