EE UU ataca Venezuela
Un exiliado venezolano y vecino de Pamplona, testigo del conflicto desde Estados Unidos: "El temor es que los más de mil presos políticos en cárceles de Venezuela puedan ser asesinados"
Carlos Alberto Ochoa, abogado venezolano defensor de los Derechos Humanos y residente en Pamplona desde 2018, se encuentra en Estados Unidos por motivos familiares


Actualizado el 03/01/2026 a las 20:44
Carlos Alberto Ochoa, abogado defensor de los Derechos Humanos en Venezuela y residente en Pamplona desde junio de 2018, se encuentra actualmente en Estados Unidos, donde le ha sorprendido la escalada del conflicto en su país de origen. El viaje, explica, tenía como objetivo principal reencontrarse con familiares, pero su estancia ha coincidido con un momento decisivo para su país.
“Al estar aquí he podido establecer contacto con personas vinculadas a la diáspora que ya tenían conocimiento del posible accionar de Estados Unidos frente al régimen”, relata vía telefónica. Según Ochoa, ese contexto le permitió comprender que la intervención era inminente: “En cualquier momento podía producirse la extracción de los cabecillas, a quienes ya les habían puesto precio. En realidad, solo faltaba concretar la acción militar”.
Su mayor inquietud, subraya, es el impacto sobre la población civil. “Mi preocupación está centrada en el daño colateral, que aún no se ha cuantificado, pero que apunta a ser elevado”, advierte. A su juicio, el escenario que se abre ahora exige “buscar un camino de reconciliación nacional y comenzar a reorganizar el país dentro de un verdadero orden social”.
Te puede interesar

Ochoa prevé regresar a Navarra en unos quince días. Mientras tanto, sigue con atención las informaciones que le llegan desde Venezuela. “Está confirmado que Maduro se encuentra en manos del ejército estadounidense”, afirma, al tiempo que reconoce la contradicción emocional que atraviesa: “Como venezolano exiliado siempre he estado a la expectativa de estas acciones, pero ahora se mezclan sentimientos de reencuentro con familiares y amigos también exiliados con temores muy profundos”.
El abogado insiste en que la salida del actual liderazgo no implica el fin de los problemas. “El sometimiento del país no acaba con la caída de Maduro. Quedan muchas aristas por resolver y aún se le puede hacer mucho daño a la población”, sostiene. Defensor de la vía democrática, rechaza la violencia como solución: “Las acciones violentas, internas o externas, nunca son de mi agrado; el costo siempre es demasiado alto”.
A su juicio, Venezuela entra ahora en una etapa especialmente delicada. “La reconciliación llevará mucho tiempo, mientras la crisis económica y social puede agudizarse y derivar en una confrontación interna”, alerta. Señala además que Caracas “ya está tomada por colectivos afines al régimen que amedrentan a la población civil”. “Aunque se produzca un cambio político, el país entra en un ciclo de profunda incertidumbre”.
"Quienes me han contactado lo han hecho con sentimientos encontrados: algunos con alivio, otros con profunda preocupación por la suerte de sus familiares. Cuando hablo de daño colateral, me refiero a una guerra interna latente. Desde hace tiempo he percibido que el Gobierno no solo ha adoctrinado, sino que también ha preparado a sectores de la población para conformar guerrillas urbanas armadas, destinadas a actuar no solo frente a amenazas externas, sino incluso contra la propia ciudadanía. En este momento, el principal temor es que los más de mil presos políticos recluidos en cárceles puedan ser asesinados".