Religión

Francisco dejó atada su sucesión

Dos vaticanistas reconstruyen los pasos que llevaron en el cónclave a la elección de León XIV en menos de 24 horas

Imagen de principios de marzo de Roberto Prevost /
AmpliarAmpliar
Imagen de principios de marzo de Roberto Prevost /EUROPA PRESS
Imagen de principios de marzo de Roberto Prevost /

CerrarCerrar

Agencia Colpisa

Publicado el 15/12/2025 a las 05:00

"El próximo Papa va a ser Prevost, lamentablemente". Steve Bannon, antiguo ideólogo de Donald Trump, lo tenía muy claro en los días previos al último cónclave. Cuando Piers Morgan, el polémico periodista adorado por el movimiento MAGA, le preguntó quién era su favorito, contestó sin titubeos: "Creo que será uno de los 'outsiders', uno de los más progresistas, que es el cardenal Prevost. Ciertamente está en la 'lista corta' (un tapado)". El ex estratega jefe de la Casa Blanca acertó de pleno.

Días después de la 'fumata blanca', Bannon fue requerido por el 'Corriere della Sera' por la misma cuestión, "Era muy difícil para un arzobispo norteamericano prácticamente desconocido, que ha pasado buena parte de su vida en Perú y es cardenal desde hace poco menos de dos años, llegar al cónclave y vencer en la cuarta votación. Eso ha sido obra de la curia globalista de Bergoglio", percutió, antes de definirlo como un 'dark horse', un caballo oscuro, que se mantiene en un segundo plano, pero que emerge como un competidor inesperado y exitoso.

La información que manejaba el líder ultraderechista, con amigos en servicios de inteligencia, también circuló por los sacros palacios, porque enseguida se conformó un lobby hostil, que intentó debilitar la candidatura de Prevost torpedeando su credibilidad con acusaciones de haber encubierto algún caso de abuso eclesiástico. Siete meses después de su elección, todavía se insiste en ese supuesto escándalo. Dos veteranos vaticanistas, Gerard O'Connell y Elisabetta Piqué, han reconstruido aquellas horas de vértigo en el libro 'El último cónclave' (arpa).

Los lobbies actuaron en un intento de controlar el cónclave. También hubo movimientos en algunas sedes diplomáticas. A solo tres días de entrar en la Capilla Sixtina, las negociaciones y reuniones reservadas para urdir alianzas continuaron a un ritmo frenético. Daba la sensación de que el sector conservador estaba mejor organizado para mover sus fichas. Promovían un perfil ortodoxo que "ponga orden en la confusión que ha creado Francisco". Se vendió la candidatura del cardenal húngaro Peter Erdö. Un grupo de purpurados presionaron en favor de la candidatura del secretario de Estado, Pietro Parolín, una figura diplomática e institucional. Pero Parolín no era el delfín de Francisco.

Fue en la novena congregación cuando saltó el nombre de Robert Prevost, un prelado de 69 años que fue prior general de los agustinos y trabajó casi veinte años en Perú, ocho de ellos como obispo de Chiclayo tras ser designado en 2014 por Francisco. En 2023, el Papa argentino quiso traerlo a la Curia romana para ponerlo al frente de uno de los 'ministerios' más importantes, el Dicasterio para los Obispos, y de la Pontificia Comisión para América Latina.

Tenía puesta la mira sobre él. En 2019 le nombró miembro de la entonces Congregación para el Clero. En 2020 le designó para investigar un 'marrón' interno en Perú, que resolvió con éxito. En 2022 le pidió que fuera prefecto (ministro) del Dicasterio para los Obispos, designación que llegó el 30 de enero de 2023. Ya participaba en otros seis. En septiembre de ese mismo año lo creó cardenal. Se reunieron más de 54 veces, convirtiéndose en una de las personas de su mayor confianza. Incluso, le invitó a acompañarle en sus dos últimos viajes al extranjero, a Luxemburgo y a Córcega. Apenas dos meses antes de morir le promovió al orden de los cardenales-obispos, el rango más alto del colegio. Francisco estaba dejando señales.

"Es de los nuestros" 

Los corresponsales de América Magazine y de La Nación aseguran que algunos de los primeros sostenedores de Prevost para el papado provenían del grupo de 23 cardenales electores que forman parte de los treinta miembros del Dicasterio para los Obispos. Arrancó el arzobispo de Chicago, Blase Cupich, pero fue el alemán Reinhard Marx quien tomó el timón y organizó reuniones privadas para hablar de la candidatura. El arzobispo de Lima, Carlos Castillo, la vendió entre los purpurados latinoamericanos: "Aunque 'gringo', es de los nuestros", publicitó.

De manera silenciosa se fue construyendo una red de partidarios de Prevost. En una porra entre periodistas cualificados, el exdirector de la Sala de Prensa del Vaticano, Greg Burke, apostó por el cardenal agustino. Un influyente purpurado predijo que el nuevo pontífice "hablará inglés". Otra fuente 'socializa' que se necesita un Papa "antiTrump". Entre los cardenales electores, además, hay un grupo importante que provienen de órdenes religiosas, lo que le favorece.

Se da por hecho que el cardenal misionero entrará en el cónclave con más de una veintena de votos asegurados en la primera vuelta. Su posibilidad de elección dependerá de cuántos votos reciba en las dos primeras votaciones, porque al húngaro Erdö se le suponen al menos 30 apoyos. Los electores están divididos entre quienes quieren seguir las huellas de apertura y reforma de Francisco y quienes persiguen ponerles un freno. Nadie cuenta con los 89 votos (de 133) para ser elegido.

La primera votación arroja sorpresas. Más de 30 candidatos han obtenido votos, pero sólo tres superan la veintena, y por este orden: Erdö, Prevost y Parolín. En la segunda votación, Prevost escala a la primera posición, seguido de Parolín y Erdö. El cardenal de Marsella, Aveline, se cuela como cuarto. En la tercera ronda se cae Erdö en favor de Aveline, pero Prevost sigue sumando. En el cuarto escrutinio estallan los aplausos: Robert Prevost ha recibido 108 votos. Parolín le hace la pregunta de rigor. ¿Cómo quieres ser llamado?: "Leone".

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora