EEUU
Trump y Harris se baten en los estados 'bisagra' en busca del voto decisivo
Los sondeos mantienen el empate, aunque algunos dan ventaja al expresidente


Publicado el 03/11/2024 a las 10:19
A solo dos días ya de la crucial cita electoral del martes, las encuestas siguen mostrando una contienda extremadamente reñida en la que ninguno de los dos candidatos, el expresidente republicano, Donald Trump, y la actual vicepresidenta demócrata, Kamala Harris, logra sacar una ventaja de más un punto porcentual sobre el otro. Es decir, un empate técnico tanto a nivel nacional como en los llamados estados ‘bisagra’, aquellos que no tienen una clara tradición de votar demócrata o republicano sino que habitualmente oscilan entre ambos bandos.
La victoria en el sistema de elección presidencial de EE UU no se obtiene por el mayor número de votos ciudadanos totales en el conjunto del país, sino que requiere ganar al menos 270 votos de los 538 miembros del denominado Colegio de Electores, que son los representantes elegidos en cada uno de los 50 estados de la Unión. Esto hace que ganar en al menos tres de los siete estados bisagra, que suman en total 93 votos del Colegio de Electores, sea imprescindible para hacerse con la presidencia. Estos estados decisivos son Pensilvania (que aporta 19 votos electorales), Carolina del Norte (16), Georgia (16), Michigan (15), Arizona (11), Wisconsin (10) y Nevada (6).
En ellos se decidirá el próximo presidente de EE UU. Y en ellos se están volcando tanto Trump como Harris en un trepidante final de campaña en busca del voto de los aún indecisos. El candidato republicano, que el viernes estuvo en Wisconsin y en Michigan, visita este fin de semana Pensilvania, Carolina del Norte y Georgia, además de Virginia. Por su parte, la demócrata también acude a Carolina del Norte, Georgia y Michigan tras sus mítines del viernes en Wisconsin y Milwaukee.
SONDEOS EN ENTREDICHO
La incertidumbre sobre el resultado que puedan arrojar las urnas el martes 5 de noviembre es máxima. Los datos de una encuesta de Gallup en las dos últimas semanas de octubre revelan un mayor entusiasmo por ir a votar entre el electorado demócrata, con un 77%, que entre los republicanos, con un 67%. Aun así, los sondeos agregados muestran que Donald Trump ha ido ganado terreno y contaría con una muy pequeña ventaja sobre Kamala Harris tanto en el cómputo nacional de votos como también en los estados clave.
Pero la fiabilidad de las encuestas también se pone en entredicho. En las últimas semanas, los analistas de encuestas han advertido de la existencia de “sondeos falsos” que exageran la posición de los republicanos, particularmente en esos estados bisagra. Las sospechas apuntan a encuestas realizadas por grupos con vínculos republicanos, que utilizando una metodología diferente inflan la ventaja de Trump. Un análisis del diario The New York Times refleja que las organizaciones de encuestas relacionadas con el Partido Republicano han publicado 37 sondeos en la recta final de la campaña, de los que 30 daban ventaja a Trump, mientras que las encuestas independientes revelaban un panorama más equilibrado, incluso a menudo con Harris por delante, aunque siempre dentro de los márgenes de error propios de estos sondeos.
La táctica de esos grupos encuestadores afines a los republicanos ha tenido la finalidad de crear en la opinión pública una sensación de fortaleza de Trump, de estar ganando un impulso irrefrenable. Un mensaje de victoria que se ha visto amplificado en las redes sociales a través de los influencers proTrump. La estratagema ha logrado también el efecto de empujar los promedios de las encuestas hacia el candidato republicano, reduciendo así la ventaja que realmente podría tener Harris.
Además, inflar los sondeos a favor de Trump ayuda a crear de antemano el argumento de que en caso de que pierda habrá sido porque las elecciones han sido amañadas, y mostrar esos sondeos como indicios para sostener una impugnación de los resultados ante los tribunales. Una estratagema que los republicanos ya utilizaron en 2020, con 60 impugnaciones de los resultados, sin más evidencias que las encuestas preelectorales, en siete Estados que perdieron y que fueron rechazadas en su totalidad.
LAS OTRAS ELECCIONES
Además del presidente, los estadounidenses también eligen el martes a senadores, congresistas, gobernadores estatales, cientos de funcionarios públicos locales, jueces, fiscales y miembros de las juntas escolares, entre otros. Asimismo, los ciudadanos de 41 estados están llamados a pronunciarse sobre cerca de 150 cuestiones planteadas a iniciativa popular que se someten a referéndum directo. Un amplio proceso electoral de considerable complejidad.
En el Senado se eligen un tercio de sus miembros (33 de los 100 que la componen) y en la Cámara de Representantes, sus 435 escaños. En la cámara alta, los demócratas se juegan su precaria mayoría compuesta por sus 47 escaños más los cuatro independientes que votan con el caucus demócrata -como Berni Sanders-, frente a los 49 asientos de los republicanos. Éstos necesitan ganar solo dos escaños para obtener el control del Senado.
En la Cámara de Representantes, actualmente bajo dominio republicano con 220 asientos frente a los 212 de los demócratas -y con tres escaños vacantes-, las encuestas se inclinan por que los demócratas podrían volver a hacerse con el control de la cámara.
Te puede interesar

69 MILLONES DE VOTOS ANTICIPADOS
Con el proceso de votación anticipada en sus últimos días, cerca de 69 millones de estadounidenses han ejercido ya su derecho de participación en las elecciones presidenciales más importantes de las últimas décadas. Es la segunda mayor cifra de la historia, solo por detrás de la registrada en la anterior cita de 2020, impulsada por la situación de pandemia y por el rechazo a un segundo mandato de Donald Trump.