Guterres enoja a Israel al ligar el ataque de Hamás a la "sofocante ocupación"
Los israelíes piden la dimisión del secretario de la ONU por su “parcialidad”


Actualizado el 25/10/2023 a las 09:08
De la hilera de banderas que flanquea la ONU hacia afuera, hay cosas que en Manhattan no se pueden decir sin pagar las consecuencias. Hacia adentro tampoco. El atrevimiento del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, al decir que “los ataques de Hamas no ocurrieron en un vacío”, sino en el contexto de “56 años de sofocante ocupación”, causó este martes la inmediata cancelación de la reunión que iba a sostener con el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Eli Cohen, y los familiares de algunos de los secuestrados. Es más, Israel quiere su inmediata dimisión.
Cohen advirtió que a partir de ahora su gobierno tendrá que “reevaluar su relación con la ONU y sus representantes en la región”, porque cree que ha perdido “toda su moralidad e imparcialidad”, añadió beligerante el embajador israelí ante esta organización, Gilad Erdan. “Si hoy no estás con Israel, estás con Hamás. Así de simple”, lapidó Lior Haiat, portavoz adjunto de la cancillería israelí.
Ese es el clima que ha polarizado estas dos semanas la ciudad de los rascacielos, la que más judíos concentra del mundo, más incluso que Tel Aviv y Jerusalén juntas. Para el estado hebreo, herido por la brutal masacre de 1.400 judíos el 7 de octubre, “no hay dos partes”, dijo ayer Erdan. Todo el que intentase conciliar en su discurso a esa otra parte inexistente, a ojos de Israel, se convertía automáticamente en su enemigo. “Es musulmán”, susurró el diplomático a su ministro, cuando un periodista preguntó si se puede defender los intereses de Israel sin causar una catástrofe humanitaria de palestinos.
En su ‘planeta’, Israel cumplió con la legalidad internacional al dar un aviso de evacuación a toda la población del norte de Gaza antes de empezar los bombardeos. En el ‘planeta’ ONU, esa orden de evacuación era imposible de cumplir en 24 horas. “Nada puede justificar el deliberado asesinato, secuestro o lanzamiento de cohetes contra objetivos civiles”, recordó el secretario general de la ONU ayer en su intervención.
El Gobierno hebreo acusó ayer a la organización internacional que vela por la paz mundial de estar en una “bancarrota moral inaceptable” al “distorsionar la realidad”, pero esa distancia no parecía coger por sorpresa a la oficina de Guterres. “Todo ocurre en un contexto, no se puede ignorar”, explicó su portavoz a esta corresponsal, desmintiendo que con ello estuviera justificando los brutales atentados. De hecho, Guterres había sido explícito en su intervención ante el Consejo de Seguridad: “Los reclamos del pueblo palestino no pueden justificar los atroces ataques de Hamás, como los atroces ataques no pueden justificar el castigo colectivo al pueblo palestino. Hasta la guerra tiene reglas”.
GAZA, MUERTE Y DESTRUCCIÓN
Mientras tanto, muerte y destrucción son las dos palabras que más se repiten en los mensajes que salen de Gaza en esta tercera semana de guerra. La cifra de muertos supera los 5.000, la mayoría mujeres y niños, y las bombas de Israel han borrado de la tierra barrios enteros del norte de la Franja. A falta de la orden definitiva para el asalto por tierra, el ejército israelí endureció ayer sus ataques aéreos y mató a más de setecientas personas en veinticuatro horas, cincuenta en sólo una hora, según datos del Ministerio de Sanidad gazatí, controlado por Hamás. Fueron ataques en el norte, pero también en Jan Yunis o Rafah, puntos del sur a los que han llegado más de un millón de desplazados tras el aviso israelí para que la zona septentrional fuera evacuada. Desde Save The Children denuncian que hay más de 900 niños desaparecidos bajo los escombros de los edificios destruidos, que podrían estar aún vivos, pero a quienes los equipos de rescate no pueden llegar por los constantes bombardeos.
a presencia de los más de 200 cautivos en Gaza es uno de los factores que explican el retraso de la segunda fase de la guerra. Hasta el momento se han producido cuatro liberaciones e Israel trató de obtener información sobre el paradero de los suyos lanzando panfletos en toda la Franja a cambio de seguridad y una recompensa. “Si desea un futuro mejor para usted y sus hijos actúe y proporciónenos lo antes posible información sólida y útil sobre los secuestrados en su zona”, rezaba la octavilla, en la que prometía que el Ejército “hará el máximo esfuerzo para brindarle seguridad a usted y a su hogar, así como una recompensa monetaria. Le garantizamos total confidencialidad”.
EL PAPEL DE CATAR
Khaled Mashal, alto dirigente del brazo político de Hamás en el extranjero, concedió una entrevista a Sky News en la que aseguró que si Israel detiene los bombardeos “los mediadores como Qatar, Egipto y otros países árabes encontrarán una manera de liberar a los rehenes y enviarlos a sus casas”. Hace unos días el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, presentó un plan en tres etapas para la guerra que concluía con la “desaparición de Hamás”. Mashal respondió ayer con la hoja de ruta islamista que consiste en dos etapas. “La primera, detener el bombardeo de Gaza y la evacuación forzosa del norte de la Franja, abrir el cruce y proporcionar ayuda”, apuntó. La segunda, consistiría en “respetar un alto el fuego y hacernos la gran pregunta: ¿cuál es la raíz del problema? Y diremos que es la ocupación”.
Tras los viajes del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el canciller alemán, Olaf Scholz, o el primer ministro británico, Rishi Sunak, el presidente francés, Emmanuel Macron, se sumó a la lista de mandatarios que aterrizaron en Tel Aviv para mostrar su respaldo sin fisuras a Netanyahu. El primer ministro es tan cuestionado por los israelíes tras el colosal error de seguridad que abrió las puertas al ataque de Hamás, como apoyado por Occidente. Frente a este respaldo emergió la voz del emir de Catar, Tamim Bin Hamad al-Thani, quien dijo que “ya es suficiente. Es insostenible que a Israel se le dé luz verde incondicional y licencia libre para matar”. El pequeño reino del Golfo alberga a la cúpula política de Hamás y es un actor clave en la mediación para la liberar a los civiles capturados por los islamistas.

