ONU

"Cada guerra ahora puede ser la última", advierte Zelenski sobre el riesgo nuclear

Biden defiende la integridad de Ucrania ante la ONU y mira de reojo a China

Volodímir Zelenski, ayer durante su intervención en la Asamblea General de la ONU en Nueva York
AmpliarAmpliar
Volodímir Zelenski, ayer durante su intervención en la Asamblea General de la ONU en Nueva York
Volodímir Zelenski, ayer durante su intervención en la Asamblea General de la ONU en Nueva York

CerrarCerrar

Agencia Colpisa

Publicado el 20/09/2023 a las 07:49

Otra Asamblea General de la ONU. La segunda desde que Rusia invadiese Ucrania en plena reunión del Consejo de Seguridad. Han pasado ya 600 días desde entonces, Ucrania sigue luchando por su supervivencia mientras “los terroristas rusos” siguen teniendo un lugar en la ONU, criticó este martes el presidente Volodímir Zelenski antes de entrar a su segunda intervención ante la Asamblea como mandatario en guerra. La fatiga bélica se ha apoderado del mundo. Ya no solo tiene que convencer de que se le arrebate a Rusia el derecho a veto que impide actuar al Consejo de Seguridad, también de que no se le dé un pedazo de Ucrania para acabar con la guerra. ¿Cuál sería entonces el verdadero precio a pagar?

Al respecto Zelenski advirtió del peligro del miedo “a la guerra final”, dijo. “La guerra después de la cual nadie volvería a reunirse nuca más en la sala de la Asamblea General”. Se refería a la nuclear, porque cualquier otra desata menos temor, cuando en realidad es precisamente ese miedo el que paraliza a la comunidad internacional y permite que los niños en Ucrania sigan muriendo y siendo secuestrados por Rusia, en lo que calificó de “un claro genocidio”, denunció. “Seguimos intentando recuperarlos, pero el tiempo pasa, ¿y qué ocurrirá con ellos? Les están enseñando a odiar a Ucrania”, recordó.

El líder ucraniano cree que las armas nucleares que el mundo le obligó ceder a Rusia en los años 90 para su desmantelamiento a cambio de preservar su soberanía territorial no son el peligro al que más hay que temer, porque “mientras los misiles nucleares siguen en pie, la destrucción masiva gana presencia. El agresor ha convertido en armas muchas otras cosas que usa no solo contra nuestro país, sino también contra el vuestro”.

Los alimentos, por ejemplo, retenidos en puertos que Rusia ha bloqueado y ataca con misiles y drones. El precio de las materias primas alimentarias sigue subiendo a medida que avanza la escasez. “Desde Argelia A España, de Indonesia a China, más de 45 naciones ha visto lo importante que es tener disponibles alimentos ucranianos en los mercados”.

Otro ejemplo, la energía. Y no solo su escasez, sino también “convertir a las plantas nucleares en bombas sucias” con fugas radiactivas, para las que la arquitectura global no ofrece protección. “Y gracias a Dios que el clima no se puede convertir en arma”, sugirió inquietante. “Cada guerra ahora puede ser la última”.

CASTIGAR AL AGRESOR

Era el preámbulo de la fórmula de paz que presentará este miércoles ante el Consejo de Seguridad, para la que necesita de la cooperación de la comunidad internacional. A ella le ha pedido que no piense que esta guerra puede acabar con entregarle a Rusia una parte de Ucrania para calmar sus instintos imperialistas, como el mundo hiciera tras la agresión de Hitler a Polonia, sino entender que su país es la cara de una agresión global para la que no hay más salida que castigar al agresor.

En esa tarea tiene al presidente estadounidense, Joe Biden, como su principal aliado. “Si permitimos que se despedace a Ucrania, ¿está asegurada la independencia de cualquier nación? La respuesta es no”, se autocontestó el veterano mandatario durante su intervención. EE UU ha dado ya más de 75.000 millones de dólares a Ucrania, 43.000 de los cuales han ido asignados en asistencia militar directa.

Mientras, la Casa Blanca intenta convencer al Congreso de que apruebe otros 24.000 millones, pero la guerra se ha hecho vieja, la inflación duele y el populismo electoral se ha apoderado de los legisladores. Zelenski intentará ahora reconquistarlos uno a uno en las reuniones personales que sostendrán con los líderes del Congreso durante la visita a Washington que seguirá el jueves a su intervención de este miércoles en el Consejo en la ONU.

Por segundo año consecutivo el conflicto ucraniano centra la atención de la cita anual más importante de la comunidad internacional, que reúne a más de 140 jefes de Estado en Nueva York. “Reunión dedicada a la resolución pacífica de conflictos, oscurecida por la sombra de una guerra ilegal de conquista que Rusia llevó a cabo contra su vecino sin provocación alguna”, recordó el anfitrión estadounidense. “Al igual que todas las naciones del mundo, EE UU quiere terminar esta guerra”, dijo.

AVISO A PEKÍN

Eso sí, si el precio de la paz es “la capitulación de Ucrania”, Washington no la apoyará, porque teme que sirva de precedente para otros actores internacionales con instintos similares. Em especial China, cuyo presidente Xi Jinping también estaba ausente de esta cumbre de alto nivel, aunque no del discurso de Biden. Para el mandatario estadounidense, “solo Rusia tiene el poder de acabar con la guerra”. Otro punto en el que discrepa con el gigante asiático, dispuesto a hacer de mediador siempre y cuando Ucrania esté preparada para hacer concesiones.

El presidente estadounidense dice estar dispuesto a trabajar con las autoridades de Pekín para gestionar las reglas del comercio entre ambos países “de forma responsable”, sin que la competencia se convierta en un conflicto. “Buscamos reducir riesgos, no desacoplarnos”, matizó.

Pero Xi no estaba entre su audiencia. Es la primera vez en mucho tiempo que EE UU se queda solo en el escenario de la Asamblea General como el único miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU en mandar a su jefe de Estado a la cumbre de alto nivel. El mandatario estadounidense busca en esta cita apoyos para dotar de mayor relevancia a las instituciones políticas y económicas de la comunidad internacional, empezando por el Consejo de Seguridad de la ONU, donde propugna su ampliación para diluir el poder de los cinco miembros permanentes con derecho a veto que han paralizado a la organización.

Otro de los países que espera respuesta del máximo órgano de la ONU es Haití, donde la violencia rampante y el poder de las bandas lo ha convertido en un infierno sin amo. Nadie quiere otra intervención colonialista de EE UU o Canadá. Por eso la comunidad de Estados del Caribe está liderando el diálogo, para el que propugnan enviar una misión de apoyo y de seguridad con el sello de la ONU.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora