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Coronavirus

Dos navarras atrapadas en Marruecos por la variante Ómicron

A pesar de este sinsabor de tener que improvisar la vuelta, el viaje será inolvidable, aunque quizá por motivos que no esperaban

Ampliar Marta García López (izquierda) y  Ángela Basabe Salvatierra, en la mezquita de Hassan II en Casablanca
Marta García López (izquierda) y Ángela Basabe Salvatierra, en la mezquita de Hassan II en CasablancaCedida
Publicado el 02/12/2021 a las 06:00
La vecina de Ayegui, Marta García López, forma parte de los cientos de turistas españoles que se han visto atrapados en Marruecos tras el cierre de fronteras durante quince días para protegerse del ómicron, la nueva variante de coronavirus. Marta, de 55 años, se despidió el pasado 24 de noviembre de su marido y sus tres hijos para acompañar a Marruecos a su amiga Ángela Basabe Salvatierra. Ambas son naturales de Allo y Ángela ha trabajado durante dos años como chef en varios restaurantes del país norteafricano. En diciembre de 2019, Ángela regresó a España para disfrutar de la Navidad y, durante su estancia en la casa de sus padres en Allo, le sorprendió la pandemia. “Este viaje tenía como objeto recoger la casa que Ángela tenía alquilada en Bouznika, traer sus cosas y despedirse de sus muchos amigos. Como yo no conocía Marruecos, me apunté”, contaba ayer Marta.
Las dos amigas viajaron en autobús a Madrid, se montaron en un avión de Ryanair y se plantaron en Rabat para disfrutar de una experiencia inolvidable. Para Marta era su primer viaje al extranjero en más de ocho años y, además, sin marido ni hijos. En la cabeza llevaban muchos planes, como tomarse un café en el hotel La Mamounia, de cinco estrellas y situado al oeste de la medina de Marrakech o disfrutar de un hammam.
Lo que su agenda vacacional no incluía era que Marruecos cerrara fronteras. Sin embargo, desde que el viernes se conociera la existencia de la nueva variante, los lugareños ya advertían a las dos navarras que podía producirse tal blindaje. “La gente nos avisaba tanto que el lunes miramos la página de Ryanair, con la que teníamos el billete de vuelta para el día 1, pero tenía todos los vuelos activos”, apuntaba Marta.
PERIPECIAS
La sorpresa llegó el martes, cuando a las 9 de la mañana la web de Ryanair daba por cancelados todos los vuelos. “Nos dimos un buen susto. ¡No nos podían dejar allí! Hubo algún momento en el que, sinceramente, entré en pánico”. A partir de ese momento comenzó su periplo para salir del Marruecos. “En la embajada de España en Rabat y en el consulado de Tetuán no nos solucionaban nada. Nos decían que estuviéramos pendientes de su Twitter y de su Facebook”. Aunque no perdían la esperanza, Marta tuvo tiempo para pensar en su familia. “En esos momentos de nervios me acordaba de mi padre, que, antes de venir, me decía a ver qué se me había perdido a mí en Marruecos”.
Hacia el mediodía conocieron a través de las redes sociales que Iberia había logrado autorización para operar con vuelos humanitarios para repatriar a españoles. “Había teléfonos de Iberia en Marruecos y otros en Madrid. Fue imposible comunicar con los números de Marruecos. No contestaban, pero una buena amiga de Pamplona llamó a los de Madrid y logró plaza”.
Las dos amigas volverán en un avión que despegará hacia las 2 de la tarde desde Casablanca a Madrid y, si todo va bien, Marta cenará en su casa de Ayegui y Ángela, en la de sus padres en Allo. “Al final, hemos retrasado la vuelta un solo día. Por fortuna, estuvimos atentas y tuvimos un ángel de la guarda. No era fácil y hay españoles muy enfadados”.
Marta entiende que Marruecos cierre fronteras. “El Estado, aquí, no cuida a la gente. La sanidad es privada y hay que pagar todas las medicinas. La manera de protegerse es blindarse porque si entra fuerte el coronavirus puede hacer estragos”, cuenta esta navarra. Añade que “no mucha gente lleva mascarilla” y que al llegar al aeropuerto “todos los pasajeros” deben hacerse un test de antígenos antes del salir del aeródromo.
Para estas dos navarras, a pesar de este sinsabor de tener que improvisar la vuelta, el viaje será inolvidable, aunque quizá por motivos que no esperaban. “¿Lo mejor? Que la gente es alucinante. Te dan todo lo que tienen”.
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