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Covid-19

La vacuna rusa Spútnik V podría autorizarse en breve en la Unión Europea

La publicación científica británica 'The Lancet' confirmó que su efectividad es del 91,6%

Foto de un médico de Tver, en Rusia, recibe la vacuna Sputnik-V que han desarrollado en el país.
Un médico de Tver, en Rusia, recibe la vacuna Sputnik-V que han desarrollado en el país.
REUTERS
  • Colpisa. Moscú
Actualizada 06/04/2021 a las 06:00

Salvo cambio de última hora, una delegación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) visitará Moscú esta semana para revisar los ensayos clínicos de la primera vacuna patentada en el mundo, la rusa Spútnik.

La EMA no ha comunicado oficialmente esta misión, pero sí lo ha hecho el ministro de Sanidad ruso, Mijaíl Murashko, quien anunció la llegada de los expertos el próximo 10 de abril. Este viaje podría suponer la fase final para que el regulador europeo incluya la vacuna rusa entre las autorizadas en la UE. Al menos según las autoridades rusas, porque en la Unión Europea aún no se tiene claro que Spútnik pueda ser la mejor solución para acelerar la inmunización en Europa.

La publicación científica británica 'The Lancet' confirmó que la efectividad de la vacuna rusa Spútnik V es del 91,6%, la declarada por los creadores del fármaco, el Centro Nacional de Epidemiología y Microbiología Gamaleya de Moscú, tras concluir todas las etapas de los ensayos clínicos.

De manera que la eficacia de la Spútnik V, considerada también "segura" por 'The Lancet', es equiparable a las vacunas Pfizer/Biontech (95%) y Moderna (94,1%) y superior a la AstraZeneca de Oxford (79%) y a todas las demás disponibles.

El medicamento ruso para inmunizar contra la covid-19 fue el primero en registrarse en el mundo, en agosto del año pasado, acontecimiento que el presidente Vladímir Putin dio a conocer con el bombo y platillo de rigor. No obstante, la rapidez con la que se desarrolló, habiéndose homologado en Rusia sin haber concluido previamente todas las fases de los ensayos, y la falta de transparencia contribuyeron a generar desconfianza hacia la vacuna.
Tras la noticia de que el presidente de Argentina, Alberto Fernández, que recibió la dos dosis de la Spútnik V, ha dado positivo, el Centro Gamaleya ha puntualizado a través de su cuenta de Twitter que el fármaco ruso "tiene un 91,6% de eficacia contra infecciones y un 100% de eficacia contra casos graves. Si la infección se confirma, la vacunación garantiza una recuperación rápida sin síntomas graves".

En su contra juegan también otros factores como el actual posicionamiento geopolítico del Kremlin, inmerso en una nueva confrontación con Occidente, y el envenenamiento del principal adversario de Putin, Alexéi Navalni. Política aparte, son ya 56 los países en donde ha sido autorizado su uso, entre ellos Argentina, México, Bolivia, Paraguay, Venezuela, Argelia, Egipto, Irán, Marruecos, Montenegro, Hungría y Eslovaquia, pese a que la Agencia Europea del Medicamento (EMA) no ha dado todavía el visto bueno. Además, Austria se dispone a adquirir dosis del fármaco ruso, la República Checa está interesada también en ello y Alemania estudia producirlo en sus laboratorios.

Denís Logunov, director adjunto del Centro Gamaleya, aseguró en julio del año pasado que, cuando decidieron acometer la tarea de lograr la inmunización contra la Covid-19, contra el virus SARS-CoV-2, ya tenían adquirida la experiencia de haber preparado una vacuna contra el virus causante del síndrome respiratorios de Oriente Medio (MERS), cuya propagación tuvo lugar durante 2012 y 2013. Según sus palabras, "cuando apareció el nuevo coronavirus, el hermano más cercano de los virus del grupo beta, no tuvimos ninguna duda de qué hacer y cómo (...) nos limitamos a copiar y pegar en el sentido literal (...) tardamos 14 días en conseguir la vacuna".

Dos vectores de adenosis Logunov afirmó que la Spútnik V incluye dos vectores de adenovirus modificados para realzar la "proteína del pico", herramienta fundamental que el virus utiliza para invadir las células humanas. "Cuando las vacunas de adenovirus entran en las células del ser humano, generan el código genético de la proteína de pico del SARS-CoV-2, lo que hace que las células se pongan a producir ésa proteína", explicó el científico ruso. A su juicio, esto "enseña al sistema inmunológico a reconocer y atacar al virus del SARS-CoV-2".

A diferencia de la Pfizer y Moderna, la AstraZeneca y la Spútnik V son vacunas de "vector viral", lo que significa que emplean virus debilitados y neutralizados, por tanto inofensivos para el organismo, pero capaces de producir la inmunidad necesaria. La AstraZeneca utiliza un único adenovirus de chimpancé mientras que la rusa implica dos adenovirus humanos, uno en cada una de las dos dosis que se administran con un intervalo de 21 días, lo que, según el Centro Gamaleya, fortalece la respuesta inmune.

Otra ventaja de la Spútnik V sobre sus competidoras es que para su conservación no son necesarias temperaturas excesivamente bajas. Los efectos secundarios inmediatos, una vez efectuado el pinchazo, pueden ser dolores momentáneos de cabeza, en la zona de la inyección, malestar muscular, algo de fiebre, escalofríos y sensación de debilidad general.

El Fondo Ruso de Inversiones Directas (RFPI), que dirige Kirill Dmítriev, es la organización que se ha encargado de financiar la vacuna y ahora de comercializarla fuera de Rusia. Una vez que la EMA apruebe el uso de la Spútnik V en la UE, sostiene Dmítriev, "podremos suministrar a la Unión Europea suficiente medicamento para vacunar a 50 millones de personas". Para ello, según declaraciones que hizo a mediados de marzo, "hemos alcanzado acuerdos con empresas farmacológicas de Alemania, Francia, Italia y España".

Si todo va según lo previsto, el director del RFPI vaticina una cifra de negocio de más de 20.400 millones de euros, cantidad que casi doblaría la obtenida por Rusia en las exportaciones de armas en 2020 (unos 11.000 millones de euros), reporta el diario Niezavísimaya Gazeta, según cuyos cálculos, el precio de cada dosis saldría a 8,5 euros. La Spútnik V se produce actualmente en Bielorrusia, Kazajstán, India y Corea del Sur, estos dos últimos países lo hacen para enviar en su mayor parte a Rusia, para que pueda vacunar a su propia población.

Escepticismo local Pero entre los rusos cunde el escepticismo. Según un reciente sondeo del centro sociológico Levada, el 62% de los encuestados no piensan vacunarse.

Temen posibles efectos secundarios a medio plazo y desconfían de la precipitación con la que se ha elaborado el medicamento. Sólo el 30% de los rusos dicen estar dispuestos a inocularse cualquier medicamento que permita evitar el contagio de la covid-19.

Rusia empezó a vacunar a gran escala a comienzos de diciembre.

Al principio, administraron la Spútnik V preferentemente a sanitarios, policías, militares, profesores y a otros grupo de riesgo. Quedaron excluidos los menores de 18 años y los mayores de 60 años. En el momento actual, se vacuna gratuitamente a cualquier ciudadano que lo solicite mediante cita previa sin distinción de edad, profesión o actividad. Para acelerar la campaña, en teatros y salas de concierto se han habilitado puntos de vacunación. Hasta hace poco, los extranjeros tampoco tenían que pagar nada, pero ahora sí tienen que hacerlo y el precio, dependiendo de la clínica, se sitúa en torno a los 7.000 rublos la dosis, el total asciende a 155 euros las dos inyecciones.

Putin dijo durante una videoconferencia el 22 de marzo que en su país "ya se han vacunado 6,3 millones de personas, de las cuales 4,3 millones lo hicieron por completo, es decir, recibieron la primera y la segunda dosis". menos del 3% de los 145 millones de habitantes que tiene Rusia. Porcentaje muy por debajo, no ya de Israel, el campeón absoluto, sino de Estados Unidos o Reino Unido.

Según la firma británica Airfinity, a fecha 12 de marzo, Rusia produjo un total de 12,3 millones de dosis de la Spútnik V, mucho menos que las producidas por Pfizer, AstraZeneca, Moderna y las chinas Sinopharm y Sinovac. Airfinity sostiene que, a finales de febrero, Rusia tenía listas 10,7 millones de dosis de la vacuna, de las cuales 3,7 millones se enviaron al extranjero. Como resultado, solo quedaron para sus nacionales 7 millones de dosis del fármaco. Putin, que se vacunó el pasado 23 de marzo sin luz ni taquígrafos, ha reconocido que actualmente al mes se producen dos millones de dosis, pero aseguró que pronto habrá disponibles 10 millones mensuales.
En Rusia se han creado dos vacunas más: la EpiVacCorona, elaborada por los laboratorios "Véktor" de Novosibirsk (Siberia) , que circula ya aunque con mucha menor incidencia que la Spútnik V, y la CoviVac del Centro Chumákov de Moscú, que acaba de ser lanzada.


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