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La esclavitud divide al país: nace el Partido Republicano y arde Kansas (1856)

La esclavitud divide al país: nace el Partido Republicano y arde Kansas (1856)

Con la fundación del Partido Republicano en 1854 quedaron establecidas las dos formaciones que han dominado durante casi 200 años la política estadounidense

20/09/2020 a las 06:00

FICHA:
Elección presidencial: Decimoctava
Fecha: 4 de noviembre de 1856
Votantes: 4.054.647
Estados: 31
Colegio electoral: 296 votos (149 necesarios)
James Buchanan: votos populares, 1.836.072. Votos electorales, 174
John C. Frémont: votos populares, 1.342.345. Votos electorales, 114
Millard Fillmore: votos populares, 873.053. Votos electorales, 8                                                                                                                              

En Estados Unidos, el país del bipartidismo por excelencia, las contiendas electorales a tres son noticia, aunque no lo eran tanto en la primera mitad del siglo XIX. En reportajes anteriores hemos visto al Partido de la Tierra Libre y al Antimasónico ser factores más o menos importantes, incluso en cierto modo decisivos para decantar la balanza hacia un lado, pero no con capacidad de competir de verdad por el sillón presidencial. En las elecciones de 1856, volvió a producirse esta situación, si bien con algunos matices.

Tras los comicios de 1852, el Partido Whig estaba herido de muerte. La desunión había torpedeado las aspiraciones del prestigioso general Winfield Scott y había concedido una fácil victoria a los Demócratas, por más que estos hubieran propuesto a un candidato de perfil bajo como Franklin Pierce. La esclavitud era el asunto que dividía a los Whigs... y en la década de 1850 no hubo otro tema más importante en Estados Unidos, así que de ninguna manera podían obviarlo para salvar sus diferencias.

El Partido Demócrata, que siempre había tenido en el sur su gran vivero de votos, se había posicionado inequívocamente a favor de las peticiones de los estados esclavistas. Quizá resulta tentador pensar que el Partido Whig podía situarse en el otro extremo del tablero, pero no era posible. Las preocupaciones, los intereses y las ilusiones que apenas diez años antes habían unido a los Whigs habían perdido ya toda su anterior trascendencia y no servían como pegamento para mantenerlos unidos. Se hacía necesario volver a empezar. Y la base de la nueva formación debía ser una posición firme sobre la esclavitud. En este caso se apostó por oponerse a esa aberrante institución y, sobre todo, a que se extendiera a los territorios que en un futuro pudieran ser admitidos como estados. Y de este modo nació, en 1854, el Partido Republicano.

Las bases republicanas tardaron en consolidarse. En sus inicios se le consideraba una fuerza regional, norteña, más cercana al Partido de la Tierra Libre que al extinto Partido Whig. Había espacio para más opciones. En ese contexto cobró fuerza el Partido Americano, conocido coloquialmente como los “Know nothing” (“no sé nada”), posiblemente como recuerdo a que en origen habían sido una sociedad secreta. Su ideario iba por completo a contracorriente. No se mojaban en temas relacionados con la esclavitud sino que abogaban por frenar la inmigración, especialmente la católica e irlandesa, que poco años antes había vivido su máximo apogeo tras la Gran Hambruna experimentada en la Isla Esmeralda. Para poner rostro a este discurso, el Partido Americano logró contar como candidato con todo un expresidente, Millard Fillmore, y llegó a las elecciones de 1856 con opciones de pelear con el Partido Republicano en el norte. En el sur y en el conjunto del país, no había competición. El Partido Demócrata era imbatible.

El gran tema de la campaña electoral, casi el único, fue la situación de semiguerra civil en Kansas. Esclavistas y opositores habían iniciado allí una pugna descarnada y especialmente sucia. El detonante del conflicto había sido una ley aprobada en 1854, por la cual los nuevos territorios de Kansas y Nebraska pudieron sortear las restricciones del Compromiso de 1820: la esclavitud no quedó prohibida en ellos por el simple hecho de que estuvieran suficientemente al norte. La decisión correspondería a sus habitantes o, mejor dicho, a sus Legislaturas (ver Glosario), lo cual abrió las puertas a que hubiera pelea.

En Nebraska, el más norteño de los dos territorios, no se discutió que la esclavitud tenía poco futuro. En Kansas, sin embargo, los partidarios de la esclavitud y los de la libertad utilizaron todas sus armas para conseguir que la votación resultara favorable a sus respectivos intereses. Se estimuló la emigración, se infiltraron bandas de matones, hubo saqueos, golpes de mano y represalias. Cerca de dos centenares de personas murieron.

Los Demócratas, sobre todo los del Norte, culparon de la situación a dos de los suyos: el presidente Franklin Pierce y el senador Stephen Douglas, quien de hecho había sido el impulso del proyecto de Ley Nebraska-Kansas. Así, cuando se reunió la Convención Nacional del partido en Cincinnati miraron hacia otro lado. James Buchanan, embajador en Gran Bretaña, apareció como una opción de consenso y ganó.

El Partido Republicano, por su parte, no tenía candidatos de campanillas para elegir. John C. Frémont, protagonista de la invansión a California en la Guerra Estados Unidos-México, fue el elegido por delante de John McLean, un juez del Tribunal Supremo.

Así, Buchanan, Frémont y Fillmore compitieron por la Casa Blanca. El representante de los Demócratas hizo buenos los pronósticos, arrasó en el Sur y logró la mayoría del voto electoral. El Partido Republicano, a su manera, también ganó, porque superó de largo el millón de votos populares y la centena de votos electorales. Y el Partido Americano, a pesar de lograr más de 850.000 sufragios y convertirse en una de las más poderosas “terceras fuerzas” de la historia del país, fue el gran derrotado. Se quedó con solo ocho votos electorales, es decir, perdió su opción de convertirse en alternativa. Según la idiosincrasia del sistema electoral estadounidense, su futuro quedó visto para sentencia.

Así, en los siguientes comicios presidenciales se viviría el primer duelo cara a cara entre Demócratas y Republicanos: lo veremos en los dos próximos reportajes, uno dedicado al contexto previo a la Guerra de Secesión y otro más pegado a las elecciones de 1860,  porque aquella no fue una cita más, sino una de las más importantes de la historia de Estados Unidos.

La lupa: “Kansas sangrienta” o la guerra de la frontera

Kansas es hoy un estado situado en pleno centro de Estados Unidos, justo al norte de Texas. A mediados del siglo XIX, era la frontera, el lejano y salvaje Oeste. Pero el país se estaba extendiendo, acababa de ampliar sus dominios hasta el Pacífico y el estado de California había sido admitido en la Unión. Además, allí se había descubierto oro y miles de emigrantes y buscadores de oro anhelaban trasladarse hasta ese lugar. La mayoría lo hacían por mar, bordeando el continente por el sur, pero también había quienes se atrevían a cruzar por tierra el inmenso terreno entre el Atlántico y el Pacífico. El viaje resultaba extremadamente difícil por la falta de caminos y de puntos de abastecimiento. Sin embargo, el tren podía facilitar el tránsito. De hecho, lo haría y con resultados espectaculares.

El senador Stephen Douglas, de Illinois, ambicionaba con establecer una línea de ferrocarril a través de la cintura de Estados Unidos. El trazado se perdía en la nada, en el páramo, al oeste de Missouri, así que propuso impulsar la colonización de esa zona. Para ello se crearían los territorios de Nebraska y Kansas, al norte de la línea marcada por el Compromiso de Missouri de 1820. Es decir, en teoría debían ser territorios libres. Sin embargo, el propio Douglas era un proesclavista y propuso que estos nuevos entes quedaran exentos de cumplir con aquel Compromiso antiguo y moribundo. Según su Proyecto de Ley Nebraska-Kansas de 1854, sería la soberanía popular local la que decidiera la configuración de esas tierras cuando llegara la hora de solicitar su admisión a la Unión. El Congreso, dominado por los Demócratas, aceptó.

A nuestros ojos, apelar a la soberanía popular puede parecer un procedimiento más deseable, pero resultó no serlo. Kansas, el territorio que de los dos era más propicio para la esclavitud (por el clima y por cercanía al estado esclavista de Missouri), se convirtió en un laboratorio en el que se exprimieron todas las debilidades de la democracia para influir en la decisión. Y hasta tal punto llegó la guerra sucia emprendida por ambos bandos que el lugar vivió algo muy parecido a un conflicto bélico civil.

Los estados libres trataron de favorecer la emigración a Kansas de hombres convencidos de votar en contra de la esclavitud. Los del Sur, mientras, limitados por contar con menos excedentes demográficos, no pudieron imitar esa táctica. A cambio optaron por otra más expeditiva: reclutaron bandas de matones en el vecino Missouri para enviarlos a Kansas a aterrorizar a la población y convencerla de que su vida sería mejor votando a favor de la esclavitud.

En 1855, fue elegida una Legislatura estatal en Kansas. La mayoría de sus miembros eran proesclavistas y chocaban con el gobernador, que tenía la ideología contraria. El presidente Pierce nombró a un nuevo gobernador, uno con mejor sintonía con la Legislatura, y parecía que Kansas en el futuro ingresaría en la Unión como estado esclavista. La oposición reaccionó entonces formando un gobierno paralelo y el clima de tensión alcanzó el límite: en Washington, dos senadores llegaron a las manos (o a los bastones) en lo que fue un resonante episodio en la época (recreado en la imagen de cabecera); y en Kansas se sucedieron ataques y contraataques que brindaron una fama ominosa a las “bandas de rufianes” de Missouri. Un periódico de Nueva York describió la situación como “Bleeding Kansas” y la expresión se ha conservado hasta hoy.

En aquel contexto prebélico era impensable que Kansas pudiera ser admitida en la Unión sin provocar un terremoto político; no lo conseguiría hasta enero de 1861. Para cuando se llegó a esa fecha, el enfrentamiento entre esclavistas y no antiesclavistas ya había roto en dos al país, algunos estados habían optado por la secesión y la guerra civil llamaba a las puertas.

Glosario:

“LEGISLATURA”: Cada uno de los estados en Estados Unidos cuenta con un “congreso local” que, en la mayoría de los casos, recibe el nombre de “Legislatura” (otros nombres son Asamblea General, Tribunal General o Asamblea Legislativa). Salvo en Nebraska, estos Congresos son bicamerales, con un Senado y una Cámara de Representantes.

Puedes escuchar un breve resumen de las elecciones entre 1824 y 1844 en Cope Navarra, con Alberto Sanz, Jordi Rodríguez-Virgili (Unav) y Javier Iborra.
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