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Por encima de todo, un héroe de guerra (1848)

Por encima de todo, un héroe de guerra (1848)

El general Zachary Taylor, héroe de la guerra contra México, venció sin programa político en unas elecciones de 1848 marcadas por la impresionante expansión del país durante la legislatura anterior

18/09/2020 a las 06:00

FICHA
Elección presidencial: decimosexta
Fecha: 7 de noviembre de 1848
Votantes: 2.879.184
Estados: 30
Colegio electoral: 290 votos (146 necesarios)
Zachary Taylor: votos, 1.361.393. Votos electorales: 163
Lewis Cass: votos, 1.223.460. Votos electorales: 127
Martin Van Buren: votos, 291.501. Votos electorales: 0                                                                                                                                                    

El debate sobre la anexión de Texas había polarizado la campaña del año 1844. Buena parte de la relevancia del asunto descansaba en el hecho de que formara parte de la pugna global entre esclavistas y no esclavistas. Si Texas entraba en la Unión, los esclavistas serían más fuertes, con mayor representación en el Senado y más posibilidades de aumentar su influencia en la Cámara de Representantes y en las elecciones presidenciales. La victoria de Polk había mostrado a las claras el sentir de la mayoría de los estadounidenses: apostaban por la anexión, unos mirando para otro lado en el asunto de la esclavitud y buscando el crecimiento del país por encima de todo; otros, regocijados precisamente porque la esclavitud ganara fuerza. Las dos cámaras del Congreso aprobaron una resolución para llevar a cabo la incorporación del estado de la "Bandera de la Estrella Solitaria" en 1845.

Curiosamente, para cuando esta resolución fue aprobada, otro estado se le había adelantado. Y también era esclavista. Se trataba de Florida, incorporado el 3 de marzo de 1845. En diciembre, Texas hizo lo propio. Pero los no esclavistas reaccionaron y se restableció el equilibrio: Iowa y Wisconsin fueron aceptados en 1846 y 1848, respectivamente, de manera que para cuando llegó la hora de volver a elegir al presidente había quince estados esclavistas y otros quince no esclavistas. 

Al final, los partidarios de la esclavitud no iban a conseguir desequilibrar la balanza a su favor con la anexión de Texas, pero la agresividad diplomática de Estados Unidos no salió gratis. México se negó a reconocer que su antiguo territorio pasara a manos de tan incómodo vecino y se generó un clima prebélico. A ello contribuía también la afluencia de emigrantes estadounidenses a las tierras de California, propiedad de México todavía, lo cual amenazaba con convertirse una vez más en una invitación para una futura conquista, vistos los precedentes de Florida o la propia Texas (y también de Georgia o el Medio Oeste, donde no se había producido una invasión propiamente dicha, pero los indios habían acabado siendo expulsados mediante este "modus operandi"). El presidente Polk, de hecho, se sentía preparado para apretarle las tuercas a México en ese flanco.

Solo había un problema. Estados Unidos se había enzarzado en una disputa con Gran Bretaña a cuenta del reparto de influencias en Oregón. El lugar era remoto visto desde Washington, pero desde Londres parecía estar simple y llanamente en la punta opuesta del mundo. El gobierno británico, además, estaba lidiando con problemas internos en el país, debido a la plaga de la patata: justo en esos años se produjo la Gran Hambruna en Irlanda, que provocó una emigración masiva hacia el otro lado del Atlántico. Diplomáticos de ambos países se pusieron de acuerdo en trazar la frontera en el paralelo 49 y el fantasma de un posible conflicto entre ambos se esfumó. Estados Unidos, por primera vez, se extendió desde el Atlántico hasta el Pacífico y California, situada justo al sur de Oregón, apareció como la siguiente parada en la hoja de ruta del "Destino manifiesto" del país.

Polk no esperó. Había llegado a la presidencia por sorpresa, pero en el cargo se mostró determinado a cumplir sus objetivos, costara lo que costara. Ordenó la invasión militar de Texas, por un lado, y envió una expedición a California con la idea de provocar un levantamiento (como en la Florida Occidental en 1811 o en Texas en 1835). Así comenzó la Intervención estadounidense en México o Guerra Estados Unidos-México, desarrollada con detenimiento en la sección "La lupa".

A efectos de las elecciones de 1848, lo relevante del conflicto fue que encumbró como héroe de guerra a un general, Zachary Taylor, y que las tropas federales alcanzaron todos sus objetivos, incluido tomar la capital enemiga. México, abandonado por las potencias europeas y derrotado, no solo tuvo que reconocer la incorporación de Texas a la Unión, sino que además entregó más de la mitad de sus tierras: una extensión gigantesca que hoy ocupan los estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas, Colorado, Arizona y estribaciones de Wyoming, Kansas y Oklahoma.

El tratado de paz (que recibió el nombre de la ciudad Guadalupe Hidalgo) se firmó en febrero de 1848, antes de la elección de candidatos para los comicios presidenciales. El presidente Polk tenía una salud precaria y declinó la oportunidad de presentarse, a pesar de que podía acreditar unos éxitos increíblemente espectaculares. Su partido, el Demócrata, intentó capitalizar aquellos triunfos, pero no contaba con una personalidad descollante entre sus filas. El expresidente Martin Van Buren intentó convencer a la Convención Nacional de que él era el más idóneo; sin embargo, las bases prefirieron a un senador tan desconocido como lo había sido Polk cuatro años antes: Lewis Cass.

El Partido Whig pudo contar con el general Taylor como candidato. Por la fama adquirida en la guerra contra México, era una baza ganadora. Henry Clay y Daniel Webster no pudieron vencerle en la Convención Nacional, a pesar de que Taylor como político no había mostrado una afinidad inquebrantable con el ideario Whig... más bien lo contrario.

La campaña, vacía en lo ideológico, se redujo a ataques personales y a una competición por airear méritos relacionados con la espectacular y reciente expansión del país. A Taylor se le acusó de vulgaridad, falta de preparación intelectual, crueldad y avaricia, pero ninguno de estos defectos ensombreció realmente sus triunfos militares. En cambio, los Demócratas sí tenían una debilidad: su división interna acerca de la esclavitud. Esta permitió a Taylor ganar en los estados del noreste y decantó las elecciones por poco. El general sumó 163 votos electorales por los 120 de Cass.

Pero hubo otro protagonista. Martin Van Buren, rechazado por los Demócratas, había aceptado la oferta de liderar un formación de nuevo cuño, el Partido del Suelo Libre (Free Soil), que principalmente se oponía a la extensión de la esclavitud. Su desempeño en los comicios fue modesto, pero tratándose de un tercer partido en el país del bipartidismo se puede considerar que los casi 300.000 votos que logró, el 10%, fueron un éxito. También ayudó, de manera involuntaria, al triunfo de Taylor. El discurso antiesclavista de Van Buren convenció a muchos Demócratas del noreste, que estaban descontentos con la política de su partido sobre este asunto, y provocó así un decisivo trasvase de sufragios.

Como apunte curioso, estas elecciones fueron las primeras que tuvieron lugar el mismo día en todos los estados y la primera vez que se llevaron a cabo el primer martes siguiente al primer lunes de noviembre, tradición que ha perdurado hasta nuestros días.

La lupa: la Guerra Estados Unidos-México

El territorio de Texas que se había independizado de México ("de facto", que no "de iure") ocupaba solo un tercio de la extensión completa del estado tejano actual. El resto, hasta el río Grande, era una lejana reclamación, una tierra yerma ocupada mayoritariamente por indios. Sin embargo, el presidente Polk estaba decidido a poner contra las cuerdas a México en todos los frentes posibles, así que en abril de 1846 ordenó al general Zachary Taylor que posicionara tropas al otro lado de la frontera; es decir, al sur del río Nueces. Aquello era una declaración de guerra.

Al mismo tiempo, Estados Unidos infiltró tropas en California y en el actual Nuevo México. En el primero de estos dos frentes, los colonos estadounidense se rebelaron y proclamaron la "República de la Bandera del Oso". En el segundo, cayó Santa Fe a manos de un destacamento capitaneado por el general Stephen Kearny. Pintaban bastos para México, así que Santa Anna retornó del exilio en el mes de agosto, tomó el poder y se puso al mando del ejército.

En septiembre, Taylor capturó Monterrey y Santa Anna intentó ganar tiempo. Se firmó un armisticio y el avance estadounidense se detuvo. Mientras, desde Washington se decidió que para terminar la guerra era necesario capturar la capital enemiga, por lo que en marzo de 1847 se abrió un nuevo frente para conseguirlo. El general Winfield Scott comandó un asalto anfibio en Veracruz y, desde ahí, los estadounidenses se lanzaron hacia el interior del país.

Poco antes, Santa Anna había atacado a Taylor en el norte. Su acción produjo una batalla igualada, la de Angostura, que nadie tiene claro quién ganó y todos han reivindicado desde entonces. Lo cierto es que ese frente quedó paralizado, pero el ejército de Taylor había sobrevivido y al mismo tiempo otro ejército estadounidense se dirigía hacia Ciudad de México cortando el continente por la mitad.

Tras un penoso avance, Winfield Scott y sus hombres llegaron a las puertas de la capital mexicana y, en septiembre, la tomaron. Había llegado el momento de negociar la paz. Estados Unidos aplicó entonces el viejo axioma que el celta Breno enseñó a los romanos tras tomar la Ciudad Eterna: "Vae victis". Es decir, "¡ay de los vencidos!", que tendrán que asumir la carga de su derrota. El tratado de Guadalupe Hidalgo fue una catástrofe para México, que tuvo que ceder la mitad de sus posesiones; a cambio, permitió a Estados Unidos alcanzar la extensión que hoy conocemos y abrió ese periodo, tan cinematográfico y mitificado, que conocemos como la Conquista del Lejano Oeste.

Glosario:

"ENMIENDA WILMOT": La guerra contra México (46-48) y la expansión estadounidense puso a prueba las bases del Compromiso de Missouri de 1820. En esta ocasión, no se llegó a un gran acuerdo, así que los contrarios a la esclavitud intentaron aprobar una ley para prohibirla en los territorios conquistados. Su principal impulsor fue el congresista David Wilmot. La enmienda fue aprobada por la Cámara de Representantes, pero el Senado la tumbó. La primera vez en 1846 y en otra ocasión un año más tarde. Finalmente, el tratado que puso fin a la guerra, el de Guadalupe Hidalgo, se firmó sin que se hubiera aprobado esta ley y la cuestión coleó en el país hasta el Compromiso de 1850.

 

 

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