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Estados Unidos abraza su

Estados Unidos abraza su "Destino manifiesto" con los votos al imperialista Polk (1844)

La anexión de Texas y la expansión al Oeste fueron la bandera que enarboló Polk para imponerse a Clay en las elecciones de 1844

17/09/2020 a las 06:00

FICHA
Elección presidencial:
 decimoquinta
Fecha: 1 de noviembre al 4 de diciembre de 1844
Votantes: 2.703.659
Estados: 26
Colegio electoral: 275 votos (138 necesarios)
James K. Polk: votos, 1.339.494. Votos electorales: 170
Henry Clay: votos, 1.300.004. Votos electorales: 105                                                                                                                                             

William Henry Harrison fue investido presidente el 14 de marzo de 1841 y el 4 de abril de ese año, enfermo de neumonía, falleció. Su mandato no llegó a durar ni un mes. El mecanismo de sucesión se puso en marcha y John Tyler, el vicepresidente, accedió al cargo. Curiosamente, él no era una figura importante en el Partido Whig. Había sido un miembro del Partido Demócrata y se le había asociado a Harrison con la idea de atraer los votos de otros Demócratas descontentos, pero cuando alcanzó el sillón presidencial dio la espalda a los Whigs. Hasta tal punto las decisiones de Tyler entraron en contradicción con el ideario de estos que en 1841 le expulsaron de la formación. Así, un independiente dirigió los destinos del país durante los siguientes cuatro años.

En esta época, mientras Estados Unidos se recuperaba paulatinamente de los perniciosos efectos de la depresión económica, el debate sobre la esclavitud volvió a aflorar. Los principales interesados en poner la cuestión sobre la mesa fueron los partidarios de conservarla, ya que los motines en los barcos Amistad -llevado al cine por Steven Spielberg- y Creole les habían hecho revivir los viejos temores de la Rebelión de Nat Turner. Para entonces, el Partido Demócrata había incluido en su programa una postura que agradaba a los esclavistas: el gobierno federal no debía tener capacidad para decidir sobre la esclavitud, sino que esta correspondía a cada uno de los estados. Los esclavistas se alinearon con el Partido Demócrata y esta asociación se mantuvo firme hasta la guerra civil, desde luego, y mucho tiempo más.

Tyler, repudiado por los Whigs, sabía que su única opción para repetir como candidato a las elecciones estaba en el campo contrario, entre los Demócratas. Allí también despertaba recelos tras su ejercicio de transfuguismo previo a las elecciones de 1840, pero Tyler lo intentó. Viendo que el Sur se estaba convirtiendo en un baluarte Demócrata, trató de ganar puntos con este partido apoyando una de las viejas reivindicaciones esclavistas: la anexión del estado de Texas. Su secretario de Estado, Daniel Webster, se oponía y renunció, así que Tyler puso en el cargo a Abel Parker Upshur con la misión de negociar con el presidente de Texas, Sam Houston. Al poco, Upshur falleció debido a la explosión accidental de un cañón a bordo del USS Princenton, mientras él y otros miembros del gobierno -incluido el propio Tyler- realizaban un crucero por el río Potomac. Entonces Tyler echó mano del veterano John C. Calhoun, exvicepresidente del país entre 1825 y 1832, y este acordó los términos de la anexión. Sin embargo, quedaba un trámite insalvable. El Senado debía aprobar ese acuerdo, pero los Whigs tenían la mayoría en la cámara y se oponían a que un nuevo estado esclavista ingresara en la Unión. En junio de 1844, el tratado fue rechazado por la cámara.

En medio de este contexto, los principales partidos realizaron sus convenciones nacionales. Tyler, aún siendo el presidente, comprobó que no tendría cabida ni entre los Demócratas ni entre los Whigs y renunció a la carrera por la candidatura. Baltimore volvió a ser la sede elegida por las dos formaciones y ambas se reunieron en el mes de mayo. Primero los Whigs, que eligieron a Henry Clay, su figura más destacada. Los Demócratas, después, se metieron en un lío: el expresidente Van Buren era el hombre fuerte del partido, pero se trataba de un político norteño, de Nueva York, y no estaba seguro de la conveniencia de anexionar Texas. Durante ocho votaciones, nadie logró la mayoría. Finalmente, una figura que no aparecía en las apuestas, el gobernador de Tennessee James Knox Polk, surgió con fuerza con el apoyo de Andrew Jackson (el antiguo presidente, también originario de Tennessee) como principal aval. Y ganó.

Los Demócratas apelaron durante la campaña al orgullo estadounidense y enarbolaron la bandera del expansionismo, resumido por el periodista John L. O'Sullivan mediante el concepto de "Destino manifiesto". En concreto, señalaron que el Territorio de Oregón, más allá de las Montañas Rocosas, pertenecía por derecho al país. Aquellas tierras extensas y poco pobladas -mayoritariamente por indios, además- estaban desde 1818 dentro de una esfera de influencia compartida por Gran Bretaña y Estados Unidos. Sin embargo, en la última década se había multiplicado el número de colonos estadounidenses en la zona y, siguiendo una ya tradicional táctica del país, había llegado la hora de reclamarlo.

¿Pero cómo se podía estar a favor de reclamar Oregón y, al mismo tiempo, negarse a la anexión de Texas? Según los Demócratas -y los esclavistas-, no era posible, lo que implicaba que los Whigs -y los antiesclavistas- a la fuerza debían suponer un freno, un lastre, que amenazaba con impedir el natural crecimiento del país. El razonamiento tenía bastante de circunstancial y sin duda era muy reduccionista, pero caló entre los votantes. 

En las elecciones, el oscuro Polk dio la sorpresa al desbancar al prestigioso Clay, que se apuntó así su tercera derrota en unos comicios presidenciales. Menos de 40.000 votos populares les separaron, si bien la diferencia en sufragios electorales (170 a 105) resultó suficiente para que Polk lograra la mayoría y fuera investido como undécimo presidente del país. Lo que nadie podía imaginar entonces es que aquel hombre que había asaltado el cielo sin que nadie pudiera predecirlo iba a ser, durante el siguiente cuatrienio, uno de los más importantes mandatarios de la historia de Estados Unidos.

La lupa: la campaña presidencial del primer mormón

Estados Unidos experimentó en las primeras décadas del siglo XIX una ola de espiritualidad que afectó especialmente a las iglesias protestantes. En aquel contexto, un adolescente que se había mudado con su familia desde Vermont a Nueva York aseguró haber tenido visiones. Dijo que se le habían aparecido dos figuras que identificó con Dios y Jesucristo, y más tarde afirmó que un ángel le había guiado hasta unas placas doradas escritas con jeroglíficos. Joseph Smith, que así se llamaba el joven, realizó una traducción de aquellos textos y lo presentó como el Libro de Mormón, en 1830, y esa fue la base de un movimiento religioso de nuevo cuño, la Iglesia de Jesucristo de los Santos del Último Día. 

Para 1844, Joseph Smith había conseguido centenares de adeptos. Era el alcalde de Nauvoo, la segunda ciudad más poblada del estado de Illinois, y contaba con una fuerza de índole paramilitar de más de dos mil hombres: la Nauvoo Legion. Con esas credenciales, Smith presentó su candidatura en las elecciones presidenciales de 1844.

El programa político de Smith abogaba por abolir la esclavitud, restablecer el banco nacional, apretar el aceledor en la expansión hacia el Oeste incorporando Texas, California y Oregón, y también solicitaba que el gobierno de Estados Unidos ampliara sus competencias para defender a las minorías religiosas. 

No obstante, Smith no pudo llevar a término su campaña. Disidentes de su iglesia, descontentos con su liderazgo, publicaron un artículo crítico en un periódico de Nauvoo, el Expositor. Le acusaban, entre otras cosas, de acaparar el poder como un rey "teocrático" y de practicar la poligamia. La reacción de Smith fue desproporcionada: consiguió que el ayuntamiento ordenara la destrucción de la imprenta. Aquello envalentonó a sus opositores, las críticas arreciaron y el sentimiento antimormón se extendió. Entonces, el líder religioso se equivocó otra vez al poner en pie de guerra a su Nauvoo Legion, lo que obligó al gobernador de Illinois, Thomas Ford, a amenazar con emplear la fuerza en su contra. Smith huyó, pero fue capturado y encarcelado en la ciudad de Carthage junto a su hermano Hyrum. Mientras esperaba a ser juzgado por alentar disturbios, el 27 de junio de 1844, una turba armada rodeo la cárcel, mató primero a Hyrum y luego hizo lo propio con Joseph cuando este intentó escapar por la ventana. 

De esta manera, Joseph Smith entró en la historia por una razón diferente a la que él hubiera esperado -y deseado-: se convirtió en el primer candidato presidencial asesinado en Estados Unidos.

Glosario:

"GAG RULE":  Esta expresión se refiere a la norma que limita o prohíbe que se debata un asunto particular en las cámaras del Congreso de Estados Unidos. Entre 1836 y 1844 fue empleada con profusión, destacando la "norma 21" ("Twenty First rule"), de 1840, que prohibía la tramitación de peticiones relacionadas con la esclavitud

La "gag rule" fue derogada en 1844 mediante una resolución redactada por el expresidente John Quincy Adams y que fue aprobada por la Cámara de Representantes.

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