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La crisis económica y un eslogan afortunado aúpan a

La crisis económica y un eslogan afortunado aúpan a "Tip and Ty" (1840)

El Pánico del 37 y la depresión económica subsiguiente, unida a una acertada campaña electoral del partido Whig, dieron el triunfo a William H. Harris y John Tyler

16/09/2020 a las 06:00

FICHA
Elección presidencial:
 decimocuarta
Fecha: 30 de octubre al 2 de diciembre de 1840
Votantes: 2.411.808
Estados: 26
Colegio electoral: 294 votos (148 necesarios)
William H. Harrison: votos, 1.275.390. Votos electorales: 234
Martin Van Buren: votos, 1.128.854. Votos electorales: 60                                                                                                                                                                                                           

Van Buren recibió una herencia envenenada de su predecesor. Los torpedos de Andrew Jackson contra el banco central (Segundo Banco de Estados Unidos) abonaron el terreno para que se produjera una crisis especulativa; de hecho, cuando Van Buren accedió al sillón presidencial las semillas ya estaban germinando y solo era cuestión de tiempo que brotaran.

Las raíces se hundían en la expansión al Oeste, que había disparado las expectativas de lograr futuras ganancias a costa de asumir deudas en el corto plazo. Durante años aquello no había generado ninguna preocupación, porque Europa vivía a su vez una época de gran crecimiento económico, los precios de las exportaciones subían, la riqueza fluía en Estados Unidos y no se atisbaban nubarrones en el horizonte. Sin embargo, el empeño de Jackson en debilitar al banco central le llevó a impulsar la "Deposit and Distribution Act of 1836", por la que buena parte de las reservas del país fueron trasladadas desde el Este industrial y comercial a una serie de pequeños bancos de ese Oeste que todavía estaba en una fase inicial de su crecimiento. Un banco de Nueva York fue el primero en hacer saltar las alarmas. Anunció que carecía de liquidez y, peor aún, que sus perspectivas no eran nada halagüeñas: temía que la cuantía de sus préstamos llegara a exceder en demasía a su capacidad para disponer de reservas, por lo que paralizó la aprobación de nuevos préstamos. Otros muchos bancos siguieron su ejemplo. Y en ese mismo momento el fantasma de la crisis especulativa se cernió sobre el país.

La reacción de Jackson solo empeoró la situación. Poco antes de finalizar su mandato aprobó otra polémica medida, "The Specie Circular of 1836", en virtud de la cual la compra de tierras en el Oeste solo se podría pagar con oro o plata. Muchos colonos se vieron de repente incapaces de reunir los fondos para afrontar sus pagos en "metal", justo en el instante en el que los bancos habían decidido cerrar la puerta a nuevos préstamos (y menos aún, de oro y plata). Cundió el miedo. Fue el llamado Pánico del 37 y desató la mayor crisis económica en Estados Unidos hasta la Gran Depresión.

El presidente, Martin Van Buren, podía argumentar que aquellas decisiones no eran responsabilidad suya. Quizá fuera cierto, incluso teniendo en cuenta que él había sido vicepresidente en la anterior legislatura. Pero Van Buren estaba convencido de que la economía se corregiría a sí misma, creía firmemente en ese "laissez-faire" (ver Glosario) de moda en el siglo XIX, y no tomó medidas que implicaran un aumento del gasto público. Estudios realizados a posteriori permiten entender su postura o, según algunos, reinvidicar que su modo de actuar fue la mejor opción, pero lo cierto es que en su época no se comprendió su actitud. Buena parte de la población, empobrecida y afectada por un nivel de desempleo desconocido en el país, le culpó a él.

Los Whigs veían en las elecciones de 1840 la oportunidad de desbancar a los Demócratas. Podían haber elegido como candidato al veterano político Henry Clay, pero a lo largo de su intrincada trayectoria había acumulado demasiados enemigos, lo cual no resultaba conveniente. Era el momento de aunar a los descontentos con Van Buren. Se buscó un personaje quizá menos brillante, pero que pudiera hacerse acreedor de todo el voto de castigo al impopular presidente. Además, el ejemplo de Andrew Jackson -que durante décadas serviría como referente a imitar, a pesar de sus defectos- animaba a encomendarse a alguien con un pasado militar. William Henry Harrison, que había sido honrosamente derrotado en las elecciones de 1832, cumplía con todos los requisitos, así que fue el elegido. Había participado en la Batalla de Tippecanoe, una escaramuza contra los indios shawnee, pero aquello había ocurrido 29 años antes y el paso del tiempo había agrandado el prestigio de esa acción. Así, para apuntalar las opciones de Harrison se le asoció como candidato a la vicepresidencia a John Tyler, otro veterano de Tippecanoe.

La campaña electoral se planteó en términos duros contra Van Buren, pero también con buenas dosis de sorna y creatividad volcada en grabados, dibujos, tonadillas y eslóganes. Una de las canciones más exitosas fue "Tip and Ty", que derivó en un eslogan, "Tippecanoe and Tyler Too", el cual hacía referencia a la participación de Harrison y Tyler en la batalla de marras. La importancia de esta frase fue tal que todavía hoy se conserva en el acerbo cultural americano y se considera que influyó decisivamente en los comicios.

Los Demócratas, por su parte, celebraron su segunda Convención Nacional en Baltimore. Van Buren no gozaba del respaldo del pueblo, pero todavía ningún partido se había atrevido a impedir a un presidente en ejercicio presentarse a la reelección. Fue nominado más bien a regañadientes. Quizá tenía opciones de ganar, a pesar de todo, pero un editorial desafortunado de un periódico del Este dio a los Whigs la ocasión de presentar a Harrison como un hombre llano y sencillo, un poco al estilo de Jackson, y contraponerlo al frío elitismo de un Van Buren que, aparentemente, no parecía compartir ni preocuparse por las tribulaciones del arruinado ciudadano medio estadounidense.

Las elecciones resultaron razonablemente reñidas en cuanto al voto popular (Harrison se acercó a los 1.300.000 sufragios y su rival superó por poco los 1.100.000), pero en el voto electoral no hubo color. Harrison ganó en diecinueve estados y sumó 234 votos electorales; Van Buren, solo 60.

Harrison, no obstante, ya había cumplido los 67 años y un mes después de acceder al cargo, murió. Le sucedió su vicepresidente y compañero de campaña, John Tyler, que se mostró pronto como un verso libre, alguien que no tuvo reparos en oponerse al partido que le había aupado al cargo y a la larga convirtió el aparente éxito Whig en una amarga victoria para esta formación.

La lupa: El Sendero de las Lágrimas

Los gobiernos de Andrew Jackson (1828-1836) fueron especialmente dañinos para los últimos indios del Este. Él mismo, en sus tiempos como general, ya se había enfrentado a los semínolas del sur, y cuando ocupó la presidencia impulsó la "Indian Removal Act of 1830" que promulgaba el traslado de tribus enteras al oeste del Mississippi.

A lo largo de la década de 1830, miles de indios fueron expulsados de sus tierras y enviados al conocido como Territorio Indio, en la actual Oklahoma. Si en 1831 les había tocado el turno a los choctaw, en 1838 el objetivo fueron los cheroquis, antiguos aliados de los británicos en el conflicto contra los franceses (Guerra Franco-india) y una de las conocidas como Cinco Tribus Civilizadas.

Los cheroquis vivían establecidos en las estribaciones montaraces de Georgia, un lugar que no había despertado ningún interés a los colonos durante más de un siglo. Pero en 1829 se descubrió oro allí y se desató la primera fiebre del oro de la historia de Estados Unidos. Centenares de inmigrantes llegaron al lugar y comenzaron los problemas. El gobierno federal se puso de parte de los colonos y aplicó la "Indial Removal Act", que los propios indios había denunciado ante los tribunales. Van Buren envió tropas a Georgia y los cheroquis fueron concentrados en campamentos y empujados hacia el oeste sin preocuparse por la logística: a los indios pronto les faltó el abastecimiento y en su camino se encontraron sin puestos en los que guarecerse. El viaje se convirtió en una penosa peregrinación en la que se calcula que fallecieron más de cuatro mil indios.

Aquella peripecia recibió entre los cheroquis el nombre de "Nunna daul Isunyi" ("El camino donde nosotros lloramos") y ha pasado a la historia como el Sendero de las Lágrimas.

Glosario:

"LAISSEZ-FAIRE": Este término forma parte de la frase francesa "laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même", que se traduce como "dejen hacer y dejen pasar, el mundo va solo". La expresión se utilizó desde finales del siglo XVIII y, sobre todo, en el XIX para definir una teoría económica que propugna tanto la no injerencia de los estados en asuntos económicos como la existencia de lo que Adam Smith describió como una "mano invisible" que corrige las contradicciones alumbradas por las leyes del mercado.

 

 

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