LA LITERATURA, AYER Y HOY | LAS EDADES DE LA CULTURA

A la espera de Beyoncé

  • El poeta José Luis Allo Falces y el escritor y bloggero Luis Tarrafeta Sayas, le toman el pulso a la evolución de la literatura y, concretamente, de la poesía.

ION STEGMEIER . PAMPLONA

Publicado el 13/03/2011 a las 17:00

EN la biblioteca de Diario de Navarra los libros se protegen con un cristal, lo que les da un aire de piezas de museo. Las estanterías se convierten en vitrinas. Nada más entrar en ella, en la sede de la calle Zapatería, brotan las anécdotas sobre esos curiosos objetos que según la Unesco deben tener más de 49 páginas para considerarse como tales y que algunos ya los han marcado como piezas en extinción. Luis Tarrafeta Sayas (Pamplona, 1980) cuenta el caso de alguien que fue a una librería a comprar no se sabe cuántos libros de color rojo, por indicación del decorador de su casa. José Luis Allo Falces (Milagro, 1951) relata la anécdota del poeta Luis Alberto de Cuenca, que tenía tantos ejemplares, unos 40.000, que recientemente anunció en una entrevista que les había comprado un piso. "¿40.000? es imposible leer tantos, yendo a uno por día necesitarías casi 120 años", suelta Tarrafeta haciendo un cálculo instantáneo. Es teleco. Teleco y poeta. O viceversa. Que se puede. En su blog (http://luistarrafeta.wordpress.com), por ejemplo, un día calculó una especie de fórmula matemática para adaptar un soneto a los 160 caracteres de un SMS.

José Luis Allo se acerca más a la idea clásica de poeta. Con su inseparable fular, gafas de Gandhi, pelo largo -lo lleva así desde que sus padres dejaron de obligarle a cortárselo- y una barba que nunca se ha afeitado -"No fui a la mili, con lo cual no tuve necesidad", se adelanta a posibles réplicas-, el poeta está en todas las salsas poéticas navarras. Ha fundado revistas de poesía, congresos de poesía, premios de poesía, ha publicado poemarios como De las cenizas y otros bienes perecederos o Versos nacidos... Para la voz que nace, y es secretario del Ateneo Navarro.

Allo empezó a escribir con 17 años. Trabajaba con una máquina, en un taller, y cuando se le ocurría algo, se limpiaba las manos de grasa y lo apuntaba en un bloc. Bloc, con c. Así lo hacía, de manera aislada. Luego se casó y, más tarde, se puso a estudiar. Primero el Graduado Escolar, luego el Bachiller y más tarde dos años de Filología y dos de Derecho en la UNED. Ahí fue cuando empezó más en serio en la poesía. Se reconoce poco descriptivo para la prosa. "Llego enseguida a donde quiero llegar, entre el principio y el final me faltarían muchas cosas que no soy capaz de desarrollar", explica. Aún así tiene un intento de unas 75 páginas que no sabe si algún día retomará.

Luis Tarrafeta vuelca sus ideas en el blog. Blog, con g, que en el último año ha recibido unas 10.000 visitas. Ingeniero de Telecomunicaciones, trabaja en una compañía de seguridad informática. Ha sido finalista en dos ocasiones en los Encuentros de Jóvenes Artistas, se han representado cuatro piezas suyas en el ciclo Pequeñas obras de nuevos autores, del Teatro Gayarre, y ha recibido varios premios literarios en la UPNA. También le gusta la creación audiovisual, y se divierte grabando falsos documentales en vídeo. Ya con 5 o 6 años, Tarrafeta escribía periódicos con noticias inventadas. La poesía fue, años después, su primer impulso literario. Tarrafeta es de los que piensa que es la poesía la que agarra al escritor.

Poesía 2.0

El joven pamplonés estudió un par de años en Bruselas y al volver quiso meterse un poco en el mundillo literario. Se apuntó a un curso de iniciación de poesía en el Ateneo. ¿Adivinan quién lo impartía?

Así que Tarrafeta y Allo se conocen, y se llevan bien, pese a sus biografías y hábitos tan diferentes. El primero está muy influenciado por la cultura del software libre. "Prefiero que se vea lo que he hecho y se conozca que guardármelo para mí", apunta. En su blog tiene colgado todo lo que ha escrito, con licencia Creative Commons. Compartiendo, todo el mundo gana, en su opinión. Además de otras ventajas: ecológicas, por ahorro de papel, y de trato, porque cree que molesta menos si envía un link que un libro. "Si quieres, te lo mirarás: si no quieres, no te lo mirarás", apunta. "Hay veces que entro en mi página y digo: "Joe, alguien ha leído 45 páginas de las que tengo aquí, ¡qué guay!".

Allo, al contrario, no conoce mucho el mundo de los blogs, pero ya le ha visto algún peligro a lo de la red, como cuando le decían: "Oye, hay un poeta que ha traducido un poema tuyo al gallego y lo ha firmado con su nombre". Además distingue entre quien escribe porque le apetece escribir y quien pretende algo más que eso.

Vamos, que no es muy partidario. "Evidentemente vas a llegar a muchas menos personas pero prefiero darle lo que escribo a las personas que realmente me interesa", expone. Curiosamente, los dos toman notas a mano y después las escriben en el ordenador, Allo en "la magia de la noche", en un ambiente de intimidad. Ahí rehace las notas apuntadas en la libreta que lleva consigo o en la que lleva en el coche. "Más de una vez he parado porque había una idea que me estaba dando vueltas en la cabeza", reconoce. A Tarrafeta le gusta tomar notas a mano, y casi siempre en la calle.

Eso, a la hora de escribir. A la hora de leer las diferencias son aún mayores. Tarrafeta se compró un ebook o libro electrónico hace tres años. Nadie que él conociera tenía uno en aquel momento. No es que sustituya a los libros de papel, pero a veces le viene bien. "Alguien te dice: "¿Has leído algo de nosequién, un autor africano?", podrías volverte loco buscándolo por las bibliotecas y resulta que lo puedes leer por Internet y gratis, porque las editoriales no se han puesto las pilas; a lo mejor le echas una ojeada a cinco páginas y no te gusta, pero tienes la opción", defiende.

Allo duda de que lo utilice algún día. "A mí el tacto, el olor del libro, me resulta mucho más atractivo y sugerente", argumenta, aunque matiza: "Si pasado mañana me regalan uno seguramente no lo devolveré, pero no es algo en lo yo vaya a invertir dinero".

Unión de escritores

Ahora es más fácil llegar a la gente. Falta llegar. En el caso de la poesía no es fácil. "La gente tiene una idea muy equivocada de lo que la poesía les puede aportar", apunta Tarrafeta. "La mayoría piensa que se acabó en Bécquer. Están muy equivocados. A veces, pienso, estaría bien que hubiera una Beyoncé de la poesía para que luego pudiera haber unos Pink Floyd de la poesía", añade.

Allo trae a colación el anuncio que hizo recientemente el escritor Lorenzo Silva de que vendería sus obras para ebook por 3 euros. "Es una idea extraordinaria. Lo que me resulta muy cuestionable es que del precio final de un libro [en papel] la librería se queda entre un 25 y un 40%; un distribuidor, otro tanto, y el editor, la parte más pequeña. El autor, ya, casi ni se ve".

Algo curioso que han observado ambos es que al publicar un libro, el estatus de su autor cambia. Provoca algo como admiración. Ya es escritor. "Los egos, sobre todo de los poetas, llevan disparados dos mil años, y creo que cada vez más, pero a mí me llama la atención cómo te intuyen los demás, a partir de publicar un libro se provoca una situación de embelesamiento", expone José Luis Allo. "Hay mucha gente que está ahí por el estatus, ¿eh? ¡Ojo!", advierte Luis Tarrafeta. A él, el hecho de tener una formación científica le ha provocado conflictos. "Hay gente en el trabajo que se ríe de mí: ¡Pero tú eres poeta!... Flor... corazón...", y se descojonan. Y luego hay gente en un círculo más literario que al enterarse de que soy teleco se quedan chocados. Pues resulta que una de las facetas me aporta mucho a la otra, y viceversa", zanja él.

De Allo, quien se ríe es su hijo de 26 años. Tiene otra de 32."Mi hijo cuando me ve escribiendo dice: "Ya está mi padre y sus fantasías". Pero cuando quiere quedar bien con una chica, entonces es cuando viene y dice: ¿No tendrás por ahí algún libro, me lo dedicas que es para...?".

Y así andan. Luis Tarrafeta ahora también ha montado en el un grupo de escritura de narratividad. Es el segundo año y está contento, está siendo dinámico. "Aquí hay muchas opciones, talleres, charlas, pero no hay continuidad", lamenta. "En un grupo siempre es más fácil, es lo que de algún modo falla", dice Allo, parafraseando a Francisco Rico: "En la literatura es difícil que haya francotiradores".

Con los autores que escriben en euskera, por ejemplo, apenas tienen relación."A mí me resulta tan inaccesible que no puedo decir nada sobre esa literatura, sin embargo el otro día leí a Irazoki, que decía que quien ama un idioma ama todos los idiomas, y estoy de acuerdo", explica Tarrafeta. "Hay una sensibilidad que aunque no la entiendas te puede aproximar", apuntilla Allo.

A la salida, surgen varios nombres de esos que pueden ser Beyoncé de la poesía. Y Allo señala que avisará en el lugar donde suele comprar el periódico de que le guarden el de hoy. Luis Tarrafeta, no.

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