Por la dignificación de los Bomberos Forestales
Publicado el 11/09/2026 a las 07:24
Los bomberos forestales de Navarra somos un colectivo con más de 40 años de trayectoria. Vestidos con nuestros característicos uniformes amarillos, asumimos la responsabilidad de combatir el fuego sobre el terreno, además de realizar labores preventivas y de apoyo en contingencias en el medio rural. En la actualidad, el colectivo está formado por unos 180 bomberos forestales, cuya situación laboral se divide en 54 trabajadores con contratos de 9 meses al año y 126 con contratos de únicamente 4 meses.
Resulta imposible mantener un servicio público profesional y consolidado bajo este nivel de precariedad. Esta situación provoca año tras año:
- Que exista una alta rotación de personal, donde profesionales experimentados se marchan a otras comunidades con mejores condiciones o a otros trabajos.
- Que al inicio de las campañas haya vacantes sin cubrir y se produzcan incorporaciones de personal sin experiencia previa.
- Que gran parte de la plantilla necesite del pluri empleo para poder llegar a fin de mes.
En un oficio de alta peligrosidad, la experiencia, el dominio de los protocolos, la destreza con los vehículos y la cohesión del equipo son imprescindibles; son la única garantía de eficacia y de seguridad en los incendios forestales. Es fundamental invertir en una formación continua del personal. Necesitamos ser mejores profesionales. No podemos permitirnos el lujo de dejar escapar la experiencia y el conocimiento.
Mientras en el conjunto de las comunidades autónomas se ha ido avanzando y la mayor parte de ellas cuentan con personal específico en extinción de incendios forestales trabajando todo el año, en Navarra se mantiene una estructura similar a la de hace 20 años, manteniendo la estacionalidad del personal. Lejos de apostar por la consolidación del servicio que realizamos como bomberos forestales, hay una tendencia hacia la improvisación sin una hoja de ruta clara hacia el futuro.
Es la triste realidad de una institución que ignora a sus bomberos forestales durante gran parte del año y solo se acuerda de ellos cuando el monte arde para luego volver a olvidarse de ellos hasta el siguiente ciclo.
Las olas de calor extremas y la creciente virulencia de los incendios son una realidad innegable que debe afrontarse desde un planteamiento profesional a lo largo de todo el año. Ignorar esta realidad conduce a escenarios cada vez más catastróficos a nivel medioambiental, con una repercusión clara en la seguridad del personal de extinción y en el conjunto de la ciudadanía y sus bienes.No pedimos privilegios, simplemente poder vivir de un trabajo como cualquier profesional. Reclamamos terminar con la estacionalidad y con la incertidumbre laboral; Reclamamos un trabajo digno para toda la plantilla a tiempo completo; Reclamamos una formación continuada de calidad; Reclamamos un plan para el ámbito de extinción y prevención de incendios forestales.