Es de bien nacidos ser agradecidos

Pedro Alonso

Publicado el 18/02/2026 a las 07:24

Decía el refrán que “es de bien nacidos ser agradecidos”. Esta virtud, que no es obligatoria, tampoco es muy común que se halle presente, social y públicamente, entre nosotros. Todo lo contrario, destacamos lo negativo y omitimos lo positivo. En mi caso, dado lo acontecido últimamente en mi vida, quiero incorporarme al minoritario grupo de los agradecidos. Tengo más de 70 años. Nací, por lo tanto, el pasado siglo. Fruto de la edad y circunstancias, despedí 2025 con una información sanitaria, la cual empezaba a “acechar” mi futuro personal y vital. En mi cuerpo se había “alojado” la enfermedad y me habían diagnosticado ese “mal”, tan maligno que nos asusta con solo escuchar su nombre.

Después de las pertinentes pruebas, las cuales ratificaron el diagnóstico inicial, me presenté en este 2026, poniendo en manos de los buenos especialistas sanitarios que aglutinan el cuerpo médico navarro, por cuanto ellas y ellos saben qué hacer y cómo llevarlo a cabo. Finalmente, a principios de este mes de febrero, fui intervenido, con unos resultados excelentes. Pero, lo que más me importa destacar, haciéndolo públicamente, no es el resultado clínico, que también, sino el trato personal y humano recibido. Me refiero, en mi personal experiencia, al Doctor García, especialista en urología clínica y quirúrgica; así como, al equipo de enfermería que le ha acompañado en esta ocasión y del cual yo he recibido y comprobado su buen hacer profesional y personal.

Pero, si importante es la parte clínica, no menos importante lo es, todo lo contrario, la parte humana, por cuanto la transmisión de la información, de la cual va a ser receptor un paciente y su familia, los cuales seguramente estarán inquietos, temerosos y muy preocupados, debe hacerse, con la experiencia médica, por supuesto, pero quien debe hablar es el corazón del profesional. Es decir, la claridad, pero expuesta con paciencia, es la herramienta en ese tipo de comunicaciones, donde el enfermo, sumergido en su natural preocupación, conoce el criterio médico, los resultados de las pruebas o de la intervención quirúrgica, con sosiego y esperanza. Todo esto es lo que me ha ocurrido a mí, dentro de la sanidad pública, no necesitando acudir, para nada, a la privada, ni a seguro médico alguno. Manifiesto, por tanto, mi reconocimiento y gratitud, al sistema público sanitario de Navarra y muy particularmente al Servicio de Urología Hospitalaria. Para que quede constancia de la veracidad de mis opiniones y reconocimientos, solo añadiré que mi nombre es Pedro, omitiendo mis apellidos, para garantizar mi privacidad.

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