IndiferencIA

Juanjo Rubio

Publicado el 14/02/2026 a las 08:37

Estamos vigilados. Saben qué decimos, con quién hablamos, dónde estamos y cómo nos sentimos en todo momento. A lomos de la conectividad ubicua, la inteligencia artificial y nuestra ingenuidad, estamos viviendo las distopías anunciadas hace un siglo por Orwell, Huxley y Zamiatin. 

La tecnología permite saber en todo momento dónde se encuentra un vehículo en movimiento, y monitorizar en tiempo real cada elemento físico de una red. Nos hemos acostumbrado a navegar con mapas digitales y no nos sorprende que se utilice la geolocalización para gestionar el tráfico aéreo, marítimo, ferroviario y rodado en los países civilizados. Sabemos que en nuestras fábricas y casas, se pueden medir continuamente los flujos de datos, energía, materiales y personas. Podemos imaginar, simular y representar la realidad con gemelos digitales.

Pamplona tiene contenedores de basura inteligentes que te controlan, y una estación de tren dónde casi siempre faltan taxis que nadie sabe dónde están. En la era del control ubicuo de precisión, aceptamos la total falta de transparencia cuando hay un apagón nacional. Vivimos en un país pionero de la alta velocidad, con vías que solo se supervisan de vez en cuando y trenes que dependen de llamadas telefónicas para conocer su situación geográfica y física cuando descarrilan. Colectivamente, nos falta indignación y nos sobra indiferencia.

Juanjo Rubio

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