Contaminación del aire y salud
Publicado el 31/01/2026 a las 09:47
Uno de los grandes retos en salud pública sigue siendo mejorar la calidad del aire que respiramos. La Comisión Europea anunció hace años el “pacto verde europeo” para una sociedad equitativa, una economía competitiva, un uso eficiente de los recursos y la protección de la salud. Posteriormente añadió “la senda hacia un planeta sano” con el objetivo de contaminación cero reduciendo a la mitad, antes de 2030, los efectos en salud de la contaminación atmosférica y para 2050 conseguir niveles no perjudiciales. Ello implica hacer cada vez más exquisitas las normas de calidad del aire, revisarlas según datos científicos y avanzar en la reducción de emisiones.
Tenemos derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible dicen las Resoluciones de la ONU y necesitamos respirar aire limpio toda la vida. Se hace necesario luchar contra la contaminación en la agricultura, la industria, el transporte, los sistemas de calefacción o la generación de energía, pero las tormentas de arena del desierto también pueden influir en la calidad del aire. Los contaminantes más peligrosos son las partículas finas procedentes de la actividad humana y que penetran fácilmente en el sistema respiratorio por su pequeño tamaño; el dióxido de nitrógeno de las combustiones de los vehículos de motor y el ozono que es un contaminante secundario formado a partir de otros contaminantes e intensificado con el calor.
La exposición simultánea a altas temperaturas y contaminación del aire se ha relacionado con aumento de mortalidad, sobre todo en países con menores ingresos y la población más sensible son personas con enfermedades respiratorias o cardiacas, la infancia, personas mayores, embarazadas y deportistas o trabajadores. Supone una gran carga mundial, ya que una de cada nueve muertes es por contaminación del aire según la OMS. Es necesario adoptar medidas urgentes como un transporte sostenible, la utilización de combustibles limpios, las energías renovables y la reducción de las emisiones industriales.
Por ello existe actualmente, en nuestro país, un proyecto de normativa sobre la mejora de la calidad del aire ya que sigue siendo motivo de preocupación en los grandes núcleos urbanos. Según el Eurobarómetro más de la mitad de los encuestados considera que las normas deben mejorarse; la OMS dice que la mayoría de la población mundial vive en lugares contaminados según datos por satélite y terrestres de miles de ubicaciones y la Agencia Europea de Medio Ambiente indica que gran parte de la población urbana europea se expuso a niveles altos. En España casi todas las capitales de provincia incumplen los valores guía y sabemos de la obligación de las administraciones públicas de proteger la salud. Hablando de Navarra somos conscientes de este riesgo y que el cambio climático agrava la contaminación atmosférica, en una sinergia peligrosa. Disponemos de un Plan de prevención de calor y contaminación junto con uno de ozono, en línea con Planes estratégicos nacionales como el de Salud y Medioambiente o el Plan marco de acción en contaminación del aire, para informar a la población en caso de superar niveles de información y alerta, indicando recomendaciones.
Los captadores ubicados en distintas zonas de Navarra nos facilitan información puntual de cara a lanzar esas alertas si fuese necesario. No obstante, nuestros datos históricos indican que estamos en buen lugar, con bajas concentraciones de contaminantes y únicamente en momentos puntuales ha habido alguna superación de niveles de ozono, especialmente en la zona de la Ribera, que ya no se ha repetido en los últimos años. Pero lo principal es seguir avanzando en la descarbonización, para lo que estrategias como Enerklina 2050 o la campaña BreatheLife para concienciar sobre esta contaminación, pueden ser una oportunidad. Habrá que seguir trabajando entre todos.