Familias de acogida
Publicado el 23/01/2026 a las 07:27
Las familias de acogida si son las idóneas y existe un amor puro puede dar como resultado un compromiso de vida con los menores y las menores acogidas por estás familias. Cuando existe una vida familiar plena, espiritual, respetuosa y amorosa la consecuencia es un amor incondicional.
Muchos niños y niñas nacen en familias donde no son queridos ni queridas, son niños o niñas no deseadas o que con el tiempo sufren un rechazo por parte de sus padres. Muchas veces las diferencias culturales y raciales no son un impedimento para que una relación familiar funcione. Un niño o niña puede ser europeo o europea con una cultura europea y ser adoptado o adoptada por una familia musulmana, asiática, africana o indígena.
Lo importante es el amor, muchas veces las miradas no engañan y el amor puro comienza con una luz de esperanza y de amor después de una tormenta. Muchos niños y niñas que han sido maltratados por sus padres y que han sido educados y educadas en la religión se preguntan porque Dios les ha dado esa familia desestructurada, como es posible que una familia que les ha dado la vida de repente se la quiten y encuentren esa luz en personas que no le han dado la vida. Los criterios de Dios son un misterio por eso mismo los valores individuales y la sinceridad en el propio sentimiento son una secuencia de la experiencia. Ojalá Dios hubiese dado hijos e hijas solo a buenas familias y no a personas que tienen hijos para no amarlos. Las familias de acogida hacen una gran labor y en muchas ocasiones son la verdadera familia.