Tudela y su derecho a decir no

Ángel Moracho

Actualizado el 15/10/2025 a las 13:21

Hemos conocido recientemente la autorización de medio ambiente al procesado de fangos en la ampliación de la depuradora de Tudela, situada en plena huerta tudelana. Esto es la muestra decisiva y palpable de lo que representa las líneas políticas de medio ambiente en Navarra. Unas líneas que son capaces de prohibir la caza, cortar una rama, disfrutar de la orilla del río, ser libre para disfrutar del bosque y, sin embargo, aprueban la instalación no ya de un vertedero, que ya lo hicieron, con las consecuencias que ha traído al entorno, si no con una procesadora de fangos en plena huerta tudelana, con lo que ello conlleva. 

Los objetivos privados que dependen de decisiones políticas deberán ser sensibles y ajustables, sobre todo a opiniones y derechos de gobierno local, como en este caso es el ayuntamiento de Tudela. El alcalde de Tudela, en su posición de tudelano, No quiere que se instale una procesadora de fangos en plena huerta tudelana porque de todos es sabido los riesgos tan importantes que hay de contaminación, no solo acuática (lixiviado) si no atmosférica, también debido a digestores y procesos de conversión. 

Es un auténtico pasotismo al gobierno local de Tudela y que va a obligar al pueblo de Tudela atener que manifestarse para parar esto. Una decisión de este tipo debería aparejar responsabilidades civiles y penales en su caso ante un futuro problema de cualquier tipo. La presión social continua sobre algo hecho por encima de la decisión del pueblo puede acarrear jurisprudencias de carácter retroactivo para todos aquellos que participen o participaron en este engendro. Una vez más como el escollo más grande que tiene navarra para progresar, el departamento de medio ambiente facilita la instalación de algo que a la larga será negativo para el pueblo de Tudela y que para los tudelanos no hace ninguna falta. 

Tampoco hemos oído la voz de aquellos grupos ecologistas que se rasgan las vestiduras por llevar a juicio a un hombre por pintar un gato y ante tal proyecto permanecen callados. ¿Quién defiende un proyecto así? Lógicamente una empresa privada. Siendo así, me gustaría conocer las empresas privadas en navarra que están sometidas, asfixiadas, diría yo por requisitos o normativas medioambientales haciendo desistir de ampliaciones y nuevos desarrollos. Si el alcalde Tudela no quiere el fango en la huerta y los tudelanos tampoco, ¿cómo puede ser que se permita la instalación de una depuradora de fangos en Tudela? 

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