¿Se ha roto el “felices para siempre”?
Publicado el 14/09/2025 a las 08:23
¿Se ha roto el “felices para siempre”? Hoy, parece que sí. La mitad de los matrimonios no supera la prueba del tiempo y el final de muchas historias de amor llega mucho antes de lo que prometían. Pero tal vez el problema no esté en el amor en sí, sino en que hemos perdido las claves para cuidarlo.
Casarse no es solo firmar un papel ni compartir casa y gastos. Es apostar por una vida en común que pide entrega, fidelidad y ganas de seguir construyendo juntos, incluso cuando llegan las dificultades. El amor, si se deja en piloto automático, se apaga.
En la juventud solemos confundir libertad con individualismo: cada uno quiere brillar por su cuenta y el proyecto de pareja se tambalea. La verdadera libertad, sin embargo, está en elegir compartir la vida, en decir “sí” cada día a ese ‘nosotros’ que vale más que dos ‘yo’ separados.
Con los años aparece otro reto: la rutina. Los silencios, el cansancio o la distancia emocional pueden pesar más que las facturas o los hijos. Y aquí la fidelidad significa mucho más que no engañar: es seguir cuidando al otro, crear proyectos nuevos y mantener viva la ilusión de estar juntos.
Incluso en la vejez, cuando todo parece estar ya hecho, hay parejas que se separan. Y es triste ver cómo, después de toda una vida, lo que se prometió “para siempre” se rompe. Quizá porque olvidamos que el amor no se sostiene solo: necesita atención, gestos pequeños, ganas de renovarse.
El matrimonio no es un cuento de hadas sin problemas. Es un camino lleno de retos, pero también de oportunidades para crecer juntos. Y aunque no haya fórmulas mágicas, sí hay certezas: la entrega, la lealtad y la voluntad de elegir al otro cada día son la mejor armadura para resistir el paso del tiempo.
Matías Jurado Chacón