Progreso sin destrucción
Publicado el 28/07/2025 a las 08:01
Reducir la Política Agraria Común (PAC) en un 22% para aumentar los gastos en defensa, digitalización y transición verde me parece un suicidio alimentario. Si algún sector es importante es el sector primario, al que deberíamos cuidar y fomentar. No quiero quitar importancia a la defensa ni a la ecología pero no se pueden sustituir campos de olivos por páramos de placas solares o, como hicieron en mi pueblo, cambiar el perfil que contemplaron generaciones tras generaciones por unos molinos de viento que han transformado el paisaje que nos vio nacer. ¡Si nuestros abuelos levantaran la cabeza! Supongo que la necesidad o la tentación de hacer caja supera muchos escollos y compra muchas voluntades.
Bueno, a lo que iba. Si no cuidamos lo que nos llevamos a la boca y lo fiamos todo a los productos más baratos que vienen de fuera, de los que no tenemos ningún control sobre las inspecciones alimentarias que llevan a cabo o sobre los productos que utilizan para mejorar sus cosechas o con los que alimentan a sus animales, pero ahogamos a nuestros agricultores y ganaderos con normativas que dificultan mucho sus faenas diarias y con formularios que ni los que los redactan serían capaces de complementar, estamos cargándonos aquello que será nuestro sustento cuando todo lo demás nos falle. Se llama sector primario, no porque sea inferior a los demás, sino porque es el primero. Aquel del que no podemos prescindir.
¿Cómo invertirán agricultores y ganaderos en la mejora de su sector, por ejemplo, implantando riegos por goteo o mejorando instalaciones ganaderas que produzcan más con menos, si el agua se utiliza para refrigerar los potentes ordenadores que precisa la inteligencia artificial para su desarrollo? ¿O cómo daremos de comer a la población europea si destruimos el campo en favor de los megaproyectos eólicos, fotovoltaicos o maquinaria de guerra?
Se me ocurren algunas ideas para poder avanzar en todos los campos sin tener que sacrificar el campo y el ganado. Deberíamos fomentar el autoabastecimiento de energía en tejados y naves industriales en lugar de poblar los campos de placas solares. Invertir en el estudio y creación de baterías y molinos más potentes de modo que pueda reducirse su número y producir y mantener por más tiempo la energía emitida.
Y, sobre todo, reducir el número y el sueldo de tantos y tantos burócratas que colonizan Bruselas haciéndonos la vida más difícil a los trabajadores medios. No es posible ni ético que estemos pagando ingentes cantidades de dinero a personas que no miran por el bien común de los europeos sino que sólo representan a grandes corporaciones o a sus propias ideologías con las que la mayoría de los ciudadanos no nos sentimos representados.
María Pilar Ripa San Miguel