Cuando lo importante sea comer
Publicado el 04/05/2025 a las 08:34
Resulta que ahora debemos prepararnos para una eventual tercera guerra mundial. Dos dictadores que gobiernan los dos países con mayores diferencias entre riquísimos y pobres y que ni siquiera se han sometido a elecciones libres y un multimillonario capitalista se erigen en directores de nuestras vidas (y nuestras muertes). Oigan, y nuestros dirigentes europeos y españoles, con un talento más que dudoso para gestionar nuestros designios, se lanzan a fabricar armas como si no hubiera mañana (no seré yo quien lo discuta) y nos aconsejan proveernos de un kit de supervivencia con alimentos, sin darse cuenta que por sus nefastas políticas están a punto de abocar a Europa a la pérdida de su soberanía alimentaria. Una soberanía que en tiempos convulsos sería el arma de defensa más potente.
¿Se han parado a pensar en la importancia de tener dichos alimentos aquí, en casa? ¿Se han parado a pensar que en un guerra rápida o nuclear no nos haría falta comer, pero en una guerra más convencional el arma más poderosa por parte del enemigo podría ser el hambre? ¿Alguien recuerda como durante la pandemia se nos pidió a los ganaderos y agricultores que siguiéramos trabajando? ¡Pues imagínense en una guerra !
Si en algún momento (Dios no lo quiera) pintan bastos, a los ciudadanos les dará igual si gobierna Sánchez, Feijoo o Puigdemont desde Waterloo. Se olvidarán de la corrupción pasada de PP y presente del PSOE; de los desmanes de Begoña, de la corrupción de Ábalos y quienes le rodean, no les importará si el “hermanísimo” tocaba la flauta o se tocaba las narices, no les importará si hubo quien se opuso a Itoiz y al Canal de Navarra (ese que llevará el agua de boca y de riego a los campos de la Ribera).
Les dará igual si el frutero les atiende en catalán, vasco, gallego o español. Si vienen mal dadas, lo único que les importará será comer. Y no les importará si los huevos son de gallinas violadas por gallos o si la leche y la carne provienen de vacas pedorras. No les importará si para producir patatas y lechugas hay que hacer un cuaderno de campo digital o manual. Querrán leche, huevos y patatas. Quizás se el momento de reflexionar y comenzar a gestionar una ganadería y una agricultura española y europea que vuelvan a ser estratégicas. Que no deban competir con alimentos que pueden ser más baratos porque la mano de obra que los produce es casi esclava.
Porque están producidos con fitosanitarios y medicamentos perjudiciales, aquí prohibidos hace tiempo y porque no deben soportar las prohibiciones, obligaciones y la burocracia exasperante a la que aquí estamos sometidos. En estos momentos, dicen quienes entienden, que en Europa faltan armas (no lo discuto). Pero yo les digo que faltan agricultores y ganaderos. Lo veo todos los días en las fincas abandonadas en el regadío de mi pueblo y lo advierto en la alta edad de los que todavía ejercemos este trabajo que, como decía Cicerón, es “la profesión del sabio”, la más adecuada al sencillo y la ocupación más digna para todo hombre libre, que yo defenderé allí donde esté mientras tenga fuerza.