Alma contemplativa y de oración
Publicado el 24/04/2025 a las 07:35
Tras haber impartido la bendición Urbi et Orbi, y sin apenas dar tiempo a debilitarse entre los fieles la imagen del papa Francisco, el anuncio, a las 7,35 de la mañana, del cardenal camarlengo, Kevin Joseph Farrel, de que el obispo de Roma regresó a la Casa del Padre, sorprendió, estremeció y conmovió al mundo.
En su dimensión de Pastor, como servidor al frente del timón durante doce años de la Iglesia, me gustaría destacar ese revitalizador mensaje de Iglesia en salida que, en mi opinión, muestra el estrecho nexo teológico entre verdad y bien, entre esa Iglesia en salida que se afana en buscar la verdad escuchando y dialogando con el mundo, pero sin abandonar la apremiante necesidad de redescubrir que una verdad no bondadosa es, en el fondo, una bondad no verdadera.
El Espíritu de cercanía y compromiso con El Señor mostrado por el papa Francisco, nos deja una herencia de amor encarnado, de amor que sale al encuentro, de razón abierta a la fe, de dinámica de perdón, de constructor de diálogo y reconciliación, de alma de oración, de amor que crece a través del amor.