La desventaja de ser mujer
Publicado el 27/03/2025 a las 07:22
Desde hace tiempo, escuchamos discursos sobre igualdad, sobre la necesidad de eliminar barreras y hacer la vida más justa para todas las personas. Sin embargo, hay un obstáculo que sigue sin superarse del todo: el acceso gratuito a productos de higiene menstrual. En pleno siglo XXI, muchas mujeres siguen enfrentándose a la incómoda situación de que, si les baja la menstruación en un momento inoportuno y no tienen dinero o productos a mano, no les queda más remedio que improvisar.
La menstruación no es una decisión ni un lujo, sino un proceso biológico inevitable. Aun así, sigue tratándose como un asunto privado, incluso cuando supone un gasto económico significativo. A lo largo de su vida, cada mujer desembolsa en promedio 1.673 euros en compresas o hasta 2.389 euros si utiliza tampones. Este coste, aunque asumido como parte de la rutina, representa una carga considerable, especialmente para aquellas mujeres en situación de vulnerabilidad.
Aquí surge una pregunta evidente: si en los espacios públicos podemos encontrar papel higiénico, jabón o toallas de manos de forma gratuita, ¿por qué no sucede lo mismo con los productos menstruales? En bibliotecas, centros de salud, colegios, polideportivos o museos, estos deberían estar disponibles sin coste alguno. La menstruación no espera, y ninguna mujer debería sentirse avergonzada o limitada en su vida cotidiana por algo tan natural.
Es el momento de que las instituciones actúen y aseguren la gratuidad de compresas, tampones y copas menstruales en los espacios públicos. Mientras tanto, invito a la sociedad a reflexionar y a exigir medidas concretas. Si realmente queremos avanzar hacia la igualdad, este es un paso fundamental y necesario.