Sanidad en punto muerto
Publicado el 23/03/2025 a las 08:25
La reciente polémica generada por el Sindicato Médico de Navarra en torno al papel de las enfermeras en las prescripciones de recetas en nuestra comunidad ha puesto de manifiesto una falta de entendimiento sobre la importancia de la colaboración en el ámbito sanitario. Ciertamente, cada uno debe realizar el adecuado ejercicio de sus competencias con profesionalidad, seguridad jurídica y colaboración interdisciplinar. Nadie quiere intrusismos, faltaría más, pero abordemos el asunto con cordura, yendo al fondo de la cuestión Que no nos dispersen los ruidos políticos que no solucionan el problema real. Permítame utilizar una metáfora mecánica para ilustrar mi punto: el sistema sanitario es como una caja de cambios en un vehículo. Cada engranaje, por pequeño que parezca, es esencial para el buen funcionamiento del conjunto. En esta caja de cambios, los médicos y las enfermeras son engranajes que deben trabajar en perfecta sintonía. Si uno de ellos se desgasta el sistema entero se resiente. Es preocupante que, en lugar de fortalecer esta colaboración, se fomente una división que no beneficia a nadie, y mucho menos a los pacientes. En lugar de señalar diferencias, deberíamos centrarnos en cómo cada pieza del sistema puede contribuir al bienestar común, situando al paciente en el centro de nuestros cuidados. La sanidad no es un campo de batalla, sino un espacio de cooperación. Hago un llamamiento a todas las partes implicadas para que reflexionen sobre el impacto de sus palabras y acciones. Solo trabajando juntos, como una caja de cambios bien ajustada, podremos lograr nuestros objetivos, que reitero no es otro que el cuidado de la población navarra. Unámonos pero para reclamar que el verdadero responsable, el Departamento de Salud, emprenda una verdadera mesa de diálogo, sin políticas absurdas, llenas de parches y remedios caseros. Llevan años amenazando con un cambio integral del Sistema Sanitario, y la realidad es que cada vez los profesionales sufrimos más presiones, incertidumbre y falta de reconocimiento profesional, y los pacientes las esperas interminables.