La valiente Arantxa
Publicado el 13/02/2025 a las 07:29
Por fin, una buena película, valiente, sincera y fiel a la realidad de aquellos fatídicos años, ‘La Infiltrada’. Una cinta donde se recogen claramente dos realidades de aquella barbarie dentro de una población enferma, con mucho miedo, mirando siempre para otro lado, como si no fuera con ellos esta historia. Por un lado, está la triste situación de los abducidos sicarios de la banda terrorista ETA, por otro lado la dramática, terrible y mortal situación de las víctimas de dicho grupo. Digo triste situación de los pistoleros de la banda porque en su gran mayoría eran jóvenes incultos, sin mundo, sin visión periférica, donde solo se retro-alimentaban de los típicos y más usados eslóganes del nacionalismo más puro: somos un pueblo diferente, con una cultura e idioma genuina, incluso con un RH propio. Esta escuela de talibanes maravillosamente orquestada por los partidos nacionalistas vascos- Herri Batasuna o Bildu, tanto monta-monta tanto- y “tolerada” por el PNV, acabó siendo un movimiento, bueno más bien y llamando a las cosas por su nombre, un negocio muy lucrativo. (...) El lado más amargo, lógicamente, es el que vivieron las víctimas y los objetivos de la banda terrorista sin beberlo ni comerlo. Tanto los cuerpos de seguridad del Estado, como los empresarios y políticos vascos junto a sus familias pasaron un auténtico calvario, tremendamente angustioso y psicótico, en un habitat muy hostil y solos, muy solos dentro de una sociedad ciega. Arantxa refleja en este drama perfectamente la soledad y la tensión que se respiraba en las calles de San Sebastián, en los bares y en los restaurantes donde hoy en día hay que hacer cola para tomar un pintxo , carísimo por cierto. Cientos de muertos, miles de heridos, muchísimas familias rotas, huidas al extranjero, a otras comunidades, otras arruinadas condenadas a pagar el impuesto revolucionario, quedan en la historia más reciente de la democracia española, y en la memoria de muchos que lo vivimos muy de cerca y que nunca olvidaremos este sinsentido, esta barbarie disfrazada de derecho a la ruptura a la autodeterminación de una parte de este país sin saber delimitar sus fronteras ni tan siquiera, ni tener una base histórica firme que lo acredite y justifique.