El escudo laboral de la DANA
Publicado el 19/11/2024 a las 07:18
A diferencia de las medidas laborales adoptadas para mantener los puestos de trabajo durante la pandemia, que suspendió la actividad laboral pero no destruyó físicamente el tejido productivo, la DANA ha supuesto la destrucción total de miles de empresas que no podrán reiniciar su actividad, por lo que las medidas a adoptar no pueden ser de la misma naturaleza. Los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) no van a ser un procedimiento adecuado para todas las empresas. Inevitablemente se van a producir muchos despidos justificados por Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de Fuerza mayor y no se puede exigir mayor esfuerzo a los empresarios que lo han perdido todo. La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, una abogada que trabaja muchas horas para que los trabajadores trabajen menos, nos tiene acostumbrados a anunciar a bombo y platillo medidas excepcionales que tienen un denominador común y que podemos sintetizar en la siguiente frase :“yo monto la fiesta pero la pagan otros”. Por supuesto que hay que aprobar medidas que desde el punto de vista laboral den solución a los miles de trabajadores y de empresas que se han visto afectados por los efectos devastadores de la DANA, pero también hay que establecer y garantizar su financiación, aunque la vicepresidenta en este caso lo ha establecido claramente al declarar que los permisos retribuidos derivados de la DANA los paga el empresario, y prever controles que eviten los abusos en vez de quitarlos como ha hecho en el presente caso al declarar potestativos y no preceptivos los informes de la Inspección de Trabajo, máxime cuando ha dejado tan abierto el campo de las ayudas al anunciar que abarcarán a todos los trabajadores afectados “sin importar su lugar de residencia o trabajo” y que los permisos laborales retribuidos “no tendrán una duración prefijada”, es decir serán ilimitados, y todos sabemos que en estas situaciones siempre hay “listos” que se aprovechan del caos. Echo en falta, en correspondencia con las medidas anunciadas en favor de los trabajadores, la adopción de medidas que ayuden a recobrar la actividad de pequeñas y medianas empresas ya que, de momento, lo único que leo es la posibilidad de avales garantizados por el Gobierno y eso son deudas que tendrán que devolver en el futuro.
El desequilibrio de las medidas previstas en favor de cada una de las partes de la relación laboral es patente y me llama la atención porque los trabajadores no pueden existir sin los empresarios y viceversa.
Guillermo Dachary Pagola