Mis Bardenas Reales

Margarita Alonso Pérez

Publicado el 03/11/2024 a las 08:31

Siempre echo en falta la palabra “sacrificio” en cada intervención y discurso que tiene que ver con las Bardenas Reales. Siempre siento esa punzada en el corazón, esa falta de recuerdo para tantos hombres que, generación tras generación, labraron los campos que fueron su pan, tormo a tormo y surco a surco. Siento que es el olvido de nuestros bisabuelos, abuelos y padres, de los que tanto se sacrificaron por amor a la tierra. Y a mí me duele en el alma.

Las Bardenas son ecosistema, ocio, turismo y todos los conceptos que engloban todo lo que hoy en día se dice sobre ellas, pero antes fueron eso: la abnegación de los labradores que generación tras generación contaron a sus familias historias de labranza y siega, de noches frías junto al fuego de una cabaña de piedra campanil y días abrasadores bajo el ardiente sol y el polvo de los campos. Quizás los que hoy se dedican a hablar de las Bardenas no escucharon en sus casas esas historias que se van perdiendo en el tiempo, memorias de sacrificio y trabajo duro. Tal vez por eso nunca los recuerdan. Sea este mi humilde recuerdo y mi agradecimiento a los labradores bardeneros, orgullo nuestro que corre por las venas como un suspiro cuando nadie los nombra.

Margarita Alonso Pérez

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