El engaño que emocionó a Spielberg
Publicado el 23/07/2024 a las 08:05
En septiembre busqué agenda. “Persigue tus sueños”, me ofrecía el Corte Inglés. Decidí declinar amablemente. ¿Desde cuándo es un sueño pedir unas condiciones dignas de trabajo?
En noviembre me fui a la montaña, y me llevé regalo. Culpa, le decían. La intenté ignorar, pero me hizo de mochila todo el viaje.
En diciembre papá enfermó. Me llevé los apuntes al hospital. Y de repente, el “sueño” perdió toda su importancia. La vida no puede ser esto, me escuché pensar.
En enero volví al colegio y expliqué a mis niños y niñas que ese año ya no los vería crecer más. Que tenía mucho que estudiar.
- “Pero… ¿si estudias volverás?”
Creo que no entendieron la relación entre estudiar y permanecer como su profesora. A estas alturas, yo tampoco. El 1 de febrero dije adiós al lugar que fue mi hogar; mi colegio. Cambié amigos, ternura e ilusión por libros y tiempo contrarreloj. No aguanté ni una semana antes de volver. Creo que ahí empecé a entender el porqué de este cambio. Me hacían falta esas voces infantiles.
En marzo salieron las flores y el sol y encontré hasta paz en esta rutina de estudio. Diseñé días largos y escogí muy muy bien con quien vivirlos. Los ratos de descanso me obligaron a respirar y los de saturación a bromear.
En abril, estoy tranquila. De mi sueldo de excedencia he aprendido a vivir con poco. De mi poco tiempo libre, he aprendido a escoger muy bien con quien pasarlo, y, sobre todo, a explotarlo.
Y de este sistema, al que voluntariamente me incorporé, he aprendido a implicar mi tiempo en algo que me importa, a plantearme un reto y llegar al final, a alegrarme del éxito de quien compite conmigo, pero, sobre todo, a no perder el aire, porque los sueños suenan precioso, pero la vida es lo único de verdad. Así que, un aplauso al engaño que emocionó a Spielberg; “Una plaza es tuya”. “Lucha por tus sueños”. “Es la única salida”. “Si lo puedes pensar lo puedes conseguir”.
Ni siquiera una plaza se merece dejar de vivir.
Natalia Fernández Lozano, funcionaria en prácticas