Carta a Alberto Núñez Feijóo

Roberto Cabezas Ríos

Publicado el 20/07/2024 a las 08:19

Galicia es una tierra mitológica, de mar que ronca con su voz deslumbrante, con el magnetismo de su oleaje galopante. Ese mar que la recorre, la besa, la humedece y la golpea. Galicia es aire, incesante viento, agua y arena. Galicia es recuerdos del mar, de sus costas agrietadas y férreas, de sus aguas altaneras y solitarias.

El liderazgo no es una posición, no es un cargo, no son galones o condecoraciones o un despacho espectacular en el Palacio de la Moncloa. ¡No señores! El liderazgo es inspirar a otras personas a que crean en sí mismas y desplieguen y desarrollen todo su potencial, para lograr que exploten sus mejores versiones personales y profesionales allí donde les toque estar. Liderar es iluminar como faros, no brillar, que tiene que ver más con el ego, sino iluminar e inspirar.

Los líderes, don Alberto Núñez Feijóo, como usted bien lo sabe, no se deben limitar a ser las cajas de resonancia de sus tribus, tenemos abundantes ejemplos de ese nefasto tipo de liderazgo en estos tiempos, de políticos sirvientes del twitter y las redes sociales y las encuestas. Líderes que leen las encuestas para tomar decisiones en vez de tomar decisiones que provoquen cambios o inflexiones en esas encuestas.

La distinción más importante es la que se debe hacer entre líderes que privilegian proteger sus capitales políticos en vez de arriesgarlos en momentos decisivos por un objetivo que vaya en el bien de la comunidad, en sentido amplio y no sólo por los legítimos, pero estrechos intereses de su grupo partisano. En la historia política reciente de España hemos tenido de los dos tipos de líderes.

Son fundamentales los líderes adecuados para esos momentos en que una comunidad, después de largos años de división, decide comenzar a construir un periodo de transformación, no de cambio, avanzar, recomponer, reparar e incluso cerrar los duelos abiertos. El pueblo español, señor Nuñez Feijóo, prefiere el orden y la seguridad al caos, es cierto, y las tradiciones a las refundaciones, pero si huele que el orden degrada en autoritarismo o la tradición en anquilosamiento, es probable que vuelva a darse esas piruetas que tanto vértigo le han puesto a la política española en estos últimos años.

Usted, don Alberto, viene de la caudalosa Galicia, pura como la lluvia, y tiene a España en el corazón, como el título de ese libro ardiente del poeta chileno Pablo Neruda. Esa maravillosa tierra de bordes sin fronteras, rodeada de mar salvo una parte cerrada a cal y canto por altas montañas, sus límites son naturales no fronterizos. Su carácter realista, pragmático, algo desconfiado, me parece, cauteloso y reservado, seguro. Un poco tímido, se le ve, hombre sencillo y humilde, es decir, nada de arrogante, que prefiere pasar desapercibido, sin hacer ruido y sin que nadie lo note. Aunque mucha gente aspira a que lidere el proceso de cicatrización nacional, para que la transformación se note, que no sea un cambio cosmético, que sea un proceso de evolución y de desarrollo muy profundo y que traiga paz, unidad y prosperidad a toda España.

Ahora vive en Madrid, y seguramente, como todo gallego, viva donde viva, siempre se habrá llevado a cuestas el pote de barro para la queimada con sus doce vasos colgando y su gran cucharón. Seguro ha cargado quizá con la morriña, esa facilidad del gallego para, sin olvidarse de su origen, para adaptarse fácilmente a cualquier entorno o situación y lugar donde resida. Una virtud de su pueblo, sin lugar a dudas. Apreciado don Alberto, vivimos tiempos líquidos, cambiantes, tal vez estemos viviendo un punto de inflexión en nuestra historia, donde la patria muerta renazca después de un largo viaje por las sombras. Pero solo si miramos hacia adelante, hacia la salida del largo túnel oscuro, adonde nos condenan las pasiones (muchas veces pasajeras) de la historia. Perdone usted, una pregunta final, ¿qué tipo de líder político quiere ser usted?

Roberto Cabezas Ríos. Top 3 HR Influencers in Spain 2023, Expert in Higher Education Management

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