El libro y la rosa
Publicado el 22/04/2024 a las 07:23
En la ciudad de Lod, próxima a Jerusalén, comenzó a fraguarse la leyenda de San Jorge, militar de profesión, nacido en la Capadocia y degollado en tiempos del emperador Diocleciano (s. III-IV). Describe Jacobo de la Vorágine en una literatura fabulesca del siglo XIII el asunto:… “cada día el dragón exigía el sacrificio de una persona decidida al azar. Cuando le tocó en suerte a una princesa local, en el último momento apareció San Jorge, incitado por el arcángel San Miguel, y mató al dragón. Los paganos se convirtieron”. Sabemos que la leyenda se cuenta pero no se explica, porque no mantiene una relación rigurosa con la verdad. Las órdenes militares, caballeros cristianos en el contexto de las Cruzadas, divulgaron su culto en Occidente, convirtiendo a San Jorge en el primero entre los mártires. Lo vemos en las iglesias y museos a lomos de su caballo blanco, con armadura y lanza de guerrero y llevando con correa (el cinturón de la princesa) al rendido dragón . En la Baja Edad Media se celebraban solemnemente actos en honor a San Jorge , patrono de la Corona de Aragón (1465), “D’ Aragó es el Dragó” y de Barcelona (1456). La sociedad estamental disfrutaba de los torneos, de las justas caballerescas y literarias , de los desfiles, de las sátiras sociales y del teatro. Los ideales monárquicos, aristocráticos y guerreros conducían los festejos. En la modernidad y en la postmodernidad la festividad de San Jorge (Sant Jordi), 23 de abril, se ha convertido en la conmemoración del libro impreso y de la rosa de tallo espinoso, en el día internacional del libro y de los derechos de autor, en la jornada de la promoción de la venta de libros. En esa fecha la Rambla barcelonesa se viste de libros y de libreros, de rosas y de floristas, de lectores y de enamorados . La leyenda nos relata que la rosa brota de la sangre del dragón. En el s. XV se celebraba en el Palau de la Generalitat de la ciudad condal la Feria de Rosas. Participaban parejas jóvenes a punto de contraer matrimonio. Era el inicio del amor, un perfume embriagador, una fragancia seductora .
Enrique Iriso Lerga