Y ahora, San Salvador

Rogelio Taboada Plano, Historiógrafo de la localidad

Publicado el 20/03/2024 a las 07:20

Quisiera dejar claros un par de detalles sobre las recientes publicaciones al respecto de San Salvador de Sangüesa, tan de moda en estos días. El primero y más relevante entre los “errores” que se han podido leer, es aclarar que su coro se mantiene con todas sus piedras in situ. Nunca se ha caído ninguna de ellas. De hacerlo, todo el coro se habría venido abajo puesto que ningún arco o bóveda, como es el caso, puede sostenerse a falta de una de sus dovelas tras 23 años de deterioro. El segundo, es aclarar términos que parecen interesadamente confusos. La Iglesia de San Salvador es una iglesia consagrada y pertenece a la Iglesia. Una cosa es que se mantenga cerrada al culto por razones de seguridad y otra que haya perdido su carácter religioso.

Es cierto que rechina la cosa al ver que en estas nuevas y desinteresadas “preocupaciones” por nuestro templo, pueden encontrarse nombres que antaño también se identificaron con el intento por parte del Ayuntamiento de la localidad de apropiarse de nuestras ermitas. Aventura que costó buen dinero por las sucesivas condenas en costas a las arcas del municipio. Ahora la cosa va de “cultura”, y del peor modo, que no es otro que implicando a jóvenes de la localidad dentro de un pretendido “estudio educativo- cultural”. Jóvenes que dentro de su inocencia, imaginan el noble templo reconvertido en comedor, albergue, y resto de interesantes y desinteresadas propuestas.

¿Tánto cuesta dejar a la Iglesia en paz? Que si quieren hacer estudios similares, justo frente a su propio instituto, bien a la vista, tienen el Palacio de Príncipe de Viana, actual biblioteca municipal, cuyo tejado es mejor no verlo para constatar su mal estado, y cuya torre-vivienda muestra franco deterioro por humedad y nulo mantenimiento, anunciando un pronto e irremediable colapso estructural de su terraza superior. Pero eso no, que eso no es de la Iglesia. Tampoco lo es el que fue tan anunciado y celebrado Gazteche de la localidad, que a día de hoy, ahí está, acumulando mugre por los rincones sin saber muy bien para qué se realizó semejante inversión. Pero no. San Salvador. Puedo atestiguar que el mayor “crimen” contra el patrimonio que se ha realizado dentro de la Iglesia de San Salvador fue a cargo del propio Ayuntamiento a inicios del nuevo siglo, cuando el encargado municipal en una lluviosa mañana ordenó a la cuadrilla montar andamios dentro de la capilla de San Sebastián, y picar el revoco de las paredes para dejar la piedra al aire, tuviese o no pinturas ese revoco. Y ahí puede verse el resultado, y con “amigos” así, quién quiere enemigos.

Por su parte la parroquia ha seguido manteniendo el templo, que está en perfecto estado (es la más nueva de nuestras iglesias medievales), ha realizado las sucesivas fumigaciones de bancos y retablos, mantenimiento de sus tejados, torre, y todo lo que el templo ha necesitado hasta el día de hoy. Y lo ha hecho porque es su obligación como propietario del inmueble. Resulta en cierto grado enternecedor leer la preocupación que hay por la conservación de los retablos que ahí se resguardan. Retablos que, gracias a estar ahí, siguen existiendo. Uno de ellos es el que antaño decoraba la ya inexistente Iglesia del Carmen de Sangüesa. Iglesia que, una vez puesta en manos municipales y dentro de la gran reforma que se realizó al conjunto, perdió todo su carácter, motivo y decoración de ámbito religioso. Reforma en la que también fue retirada la colección de relojes de campanario que entonces se mostraba, siendo arrojados a la escombrera municipal, de donde fueron rescatados (los aún viables) y restaurados pudiéndose contemplar a día de hoy en el museo de los RRPP Capuchinos de la ciudad.

Y ahora...les preocupa el estado de San Salvador de Sangüesa.

Rogelio Taboada Plano, Historiógrafo de la localidad

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