Morir en la calle

Juan Cañada Guallar

Publicado el 24/01/2024 a las 07:25

No sé cómo expresar el sentimiento que tuve tras leer la carta de Charo Legarra publicada recientemente en el Diario de Navarra. Explicaba detalles relacionados con la muerte de una persona en la calle, concretamente en la Plaza Monasterio de Azuelo en una noche de invierno.

Qué tristeza ver cómo una persona decide pasar una fría noche a la intemperie, con el único cobijo de una vieja manta. Qué tristeza que los agentes que fueron a atenderlo no consiguieran convencerle para que pasara la noche bajo techo y sobre una cama. Qué tristeza que dispongamos de medios y no de argumentos para convencer a una persona sin casa y sin familia de que la heladora calle no es el mejor lugar en el que dormir.

Creo que hemos fracasado como sociedad al permitir que un hombre muera en una fría noche de invierno ante la mirada atónita de viandantes y voluntarios. Hemos fracasado como sociedad al ser indiferentes del dolor y la enfermedad de personas abandonadas y sin recursos. Hemos fracasado como cristianos al no ser capaces de vivir y cumplir la obra de misericordia de dar hospedaje al peregrino, viviendo sólo la de dar sepultura al muerto.

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