El fisco navarro, la gallina de los huevos de oro
Publicado el 09/01/2024 a las 07:12
Navarra ha sido durante muchos años ejemplo de comunidad que despertaba el interés empresarial para muchas empresas con claros objetivos de inversión, y cómo no, para el emprendimiento, basando su estrategia en una adecuada gestión de su autonomía fiscal. Lejos quedan aquellos años en los que se generaban continuamente medidas con un claro atractivo fiscal y que tanta prosperidad trajeron a esta tierra, y que muchas fueron ejemplo para otras administraciones, como la Reserva Especial para Inversiones.
Hoy en día Navarra sigue siendo un referente internacional, pero por desgracia por otros motivos. Realizando un análisis de los diferentes impuestos que gravan a las empresas y a las personas, esta comunidad es una de las más desfavorecidas. Si atendemos a los impuestos que pagan las empresas, el más importante es el Impuesto sobre Sociedades que en Navarra está con carácter general en el 28%. Mientras cualquier empresa del resto del Estado está pagando el 25%, o nuestros vecinos del País Vasco, que tributan al 24%. Pero si miramos fuera de nuestro país, la media que pagan las empresas de los países europeos de la OCDE está en torno al 21,5%. Por ejemplo, en Irlanda las empresas pagan el 12,50% de sus beneficios. Es decir, Navarra está a la cabeza de las Administraciones que más castigan a la clase empresarial por Impuesto sobre Sociedades.
Amén de que existen muchas otras particularidades y podríamos escribir un libro al respecto, hay una que por su importancia me parece flagrante. Tiene que ver con las pérdidas obtenidas por muchas empresas durante los años que ha durado la crisis económica que se inició en 2008. En Navarra además de restricciones cuantitativas para la compensación de esas pérdidas o bases imponibles negativas, existe una limitación temporal de 15 años. Es decir, que si en ese plazo las empresas no han tenido la suerte de generar beneficios o de generarlos en la cuantía suficiente, esos créditos fiscales prescribirán sin poder ser compensados. En el País Vasco por ejemplo el límite de compensación está en 30 años, y en el resto del país, ni tan siquiera existe límite para su compensación. A ver si tomamos nota.
Asimismo, el empresario no termina pagando el Impuesto de Sociedades ya que, si quiere que el dinero de la empresa llegue a su bolsillo, debe volver a tributar en el IRPF por los dividendos recibidos, llegando a pagar realmente el 48,16% del beneficio obtenido. Pues bien, el empresario de cualquier otra comunidad española paga el 46%, y si el empresario es del País Vasco llegará a pagar como máximo el 43%. Como vemos no es lo mismo, convertirse en empresario en un lugar u otro del país. Por otro parte, la clase empresarial navarra se ve afectada por dos importantes cuestiones. En el ámbito del Impuesto sobre el Patrimonio, y para la aplicación de la exención de la empresa familiar, se hace cada vez más duro y muchas veces imposible, demostrar a la Administración el requisito del cumplimiento del ejercicio evidente de las funciones de dirección. En cuanto a las acciones de control tributario, las empresas y los empresarios navarros soportan casi el 50% de las actuaciones de la inspección tributaria por el Impuesto de Sociedades.
En lo que concierne a la tributación de las personas físicas el panorama no es mucho más halagüeño. En el ranking de competitividad fiscal de nuestro país, en el que se analizan el IRPF, el Impuesto sobre el Patrimonio y el Impuesto de Sucesiones, Navarra copa los peores registros. En el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas por ejemplo, ocupa el peor lugar de todas las comunidades españolas, es decir, es donde más impuestos por IRPF se pagan de España, mientras que en el Impuesto sobre el Patrimonio estamos en la penúltima peor posición. Así las cosas, toda esta mayor presión que se viene produciendo últimamente, se traduce en un notable incremento de la recaudación fiscal en Navarra, de más de 809 millones de euros, que representa una variación de un 19,40% en 2022 con respecto al ejercicio anterior. En 2002 la recaudación fiscal de nuestra comunidad ascendió a casi 5.000 millones de euros. Como datos más significativos, está la subida en la recaudación por IRPF de más de un 30% y por Sociedades de más de un 24%. Además y según datos oficiales, la mayor parte de la recaudación navarra proviene de una clase media mayoritaria, y de pymes que tributan al tipo general.
Ya para terminar, la pregunta que todos los navarros nos podemos hacer es, ¿tiene contrapartida todo este esfuerzo que venimos haciendo? Mucho me temo que no hemos mejorado en sanidad, ni en educación, ni en servicios sociales, y solo vemos perplejos una desmesurada estructura en la Administración Pública que no para de crecer, y que lógicamente hay que pagar.
Javier Martón Pérez, economista