Ni olvido ni perdón
Publicado el 27/12/2023 a las 07:16
Este es uno de los slogans que coreaban y escribían los independentistas catalanes en sus pancartas de manifestantes de octubre de 2008. Y ahora en Pamplona he vuelto a leerlo y escucharlo en la manifestación en respuesta a la moción de censura presentada por un PSN que, parece, ha perdido los papeles y no sabe ni dónde se encuentra. Puedo comenzar asegurando que no me gusta nada la frase. Así no, alcaldesa, con esas expresiones tan poco elaboradas más dignas de películas de Clint Eastwood, no. Y tengo que decirlo. No podemos emplear esas mismas palabras gruesas que suenan a estados de ánimo tan ofendidos y ofuscados que pueden nublar el camino que debemos seguir. Tenemos que serenarnos dentro de la firmeza.
Cuando me encuentro con alguien el saludo de rigor es “qué tal estás” a lo que me gusta responder “Muy bien si no hablamos de política”. Dicho esto, rápidamente se detienen y me encuentro con matices de todo tipo. Personas que no quieren hablar de política y otras que reaccionan inmediatamente con expresiones de incredulidad, decepción, contrariedad, tristeza insuperable, dolor, depresión ante la imposición de ideas que vamos a tener que soportar tan molesta como inútilmente. Se trata de pequeñas sesiones de urgencia de psiquiatría improvisada pero muy ricas en cuanto a comunicación entre personas y la primera expresión que recibo es de incredulidad e indignación ante la actitud de los dirigentes socialistas que van a imponer unas condiciones de vida y costes públicos tan inútiles como incómodos.
Pero la razón de su tristeza es contemplar a los socialistas en esa deriva con mentiras de base expuestas al público sin vergüenza alguna. Ocultas desde largo tiempo atrás escondidos “detrás de las matas”. Mentiras que trascienden los límites aceptables dentro de la diversidad de ideas que existen en la sociedad. Mentiras estudiadas y programadas hasta que se exponen con toda su crudeza. Este aspecto entiendo que es el que más ha dolido: asegurar una cosa y hacer la contraria delante de nuestras narices por personas que conocemos y en las que confiábamos que nunca se iban a contradecir de esa manera. Es como habernos clavado a traición un cuchillo afilado que causa ese cosquilleo en el estómago consecuencia de injusticias no merecidas Parece mentira que los socialistas no asuman que han sido ellos los que han iniciado éste cambio de parecer que nos va a complicar la vida tanto.
Otro me refería que la culpa la tiene la fiesta de los globitos luminosos que, siendo una cursilada luminosa, tuvo una acogida popular enorme y eso ya no podía consentirlo el conglomerado Sánchez pues la alcaldesa rápidamente estaba tomando una popularidad intolerable. Imagino que el año que viene serán ellos, dentro de una sana envidia, los que repitan el lanzamiento de globitos con alguna variante en un intento de arañar la cuota de popularidad tan deseada. Vuelvo a releer el escrito y lo siento pero creo que no he conseguido describir con claridad la decepción, disgusto, tristeza y me atrevo a decir depresión y pena que me han transmitido la mayoría de las personas con las que he comentado el tema...
Paco Monente