¿Qué dice el malestar de ciertos jóvenes?

José Ignacio Camiruaga Mieza

Publicado el 05/12/2023 a las 07:52

Buscando una dirección posible en un mundo surrealista. ¿Qué horizontes para una sociedad tantas veces desorientada? El malestar entre los jóvenes en el momento actual exige reflexiones que vayan más allá de juzgar y condenar el comportamiento, sin duda grave, de una triste crónica. ¿Cuál es el futuro de los jóvenes divididos entre un mundo percibido como un desafío extremo para un disfrute ilusorio o, por el contrario, como una cerrazón absoluta tratando de defenderse contra ansiedades incontrolables?

Inmersos en una identidad virtual que se alimenta de imágenes e instantaneidad, una parte de los jóvenes ya no es capaz de comprender el sentido de los textos escritos. Pero, ¿es todo culpa de las redes sociales? Éstas amplifican una soledad hecha de consensos ficticios. Los expertos se preguntan por los beneficios, pero también por los perjuicios que las tecnologías digitales y la inteligencia artificial podrían acarrear a las relaciones. Y la regulación europea está sentando las bases de una realidad de la que, sin duda, no se puede retroceder. Mientras, una sociedad en crisis parece incapaz de definir referencias y “reglas” para una humanidad que ya vive según parámetros más cercanos a los algoritmos que a los valores, las certezas, los deseos, las pasiones.

Preocupantes (sin caer en alarmismos ni dramatismos) algunos datos que pueden apuntar al aumento de la ansiedad y de la depresión desde la adolescencia. “El que es sabio no sigue al vulgo”, decía Séneca. Contra la ostentación y el poder, la vida auténtica del sapiens se opone a la del vulgus, al populus que ya no tiene alma. Para Séneca, que vivió entre incoherencias y contradicciones, los valores están dentro, no fuera de cada uno de nosotros. “Ser”, no “parecer”, ¿es entonces la pregunta secreta de la juventud? Es la pregunta que necesita respuestas a través de los ejemplos y las enseñanzas de los adultos. En un mundo perdido, ¿es la centralidad de los sentimientos un nuevo reto, un remedio para salir de la oscuridad y mirar al futuro? La sensibilidad humana abraza la fragilidad con la capacidad de transformar el miedo en coraje. Capaces de reconectar, la sensibilidad humana enseña una comprensión que va más allá de la razón y habla al corazón. A través de una acción empática y suave, capilar y sutil pero enérgica, ayuda a tejer una red de afecto y cordialidad que puede parecer anticuada pero que es eterna. Es un arte. Es un camino. Comunicarse con el corazón. Un lenguaje íntimo, a menudo difícil primero con uno mismo, que no acepta mediaciones y busca el contacto auténtico. Una conexión que encuentra en la fragilidad las palabras justas para comprender los errores, las contradicciones. Que disipa sombras y aleja soledades.

Es hora de hacer que los jóvenes sientan el calor de los sentimientos y las pasiones. En la familia, como en la escuela y en cada espacio social, imaginar un campo de ensayo, para la mente y el corazón, para una nueva cultura humana. Saliendo, con humildad y corazón abierto, de la rapacidad individualista y dando espacio a la conciencia de compartir. Experimentando también el valor del vacío y de la carencia. Un vacío que, tal vez, hoy sólo comprendemos cuando, en la muerte, vemos el rostro más verdadero de la vida. La fragilidad que va contra las máscaras impuestas es el nuevo valor. Afirmarse con la fuerza del corazón. Después de los exámenes… oposiciones… pruebas de acceso y selección…, tal vez, ésta sea la verdadera tarea de la vida para jóvenes y adultos.

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