Mi hijo adolescente me ha dicho algunas veces que no quiere vivir
Publicado el 02/10/2023 a las 07:18
¡Se hace muy duro escuchar eso de una persona de catorce, quince años o más, que en un momento concreto escupe esa emoción dolorosa de ser oída y, más de no saber qué hacer cuando esto lo escucha de un hijo de tus entrañas, que tanto queremos, aunque muchas veces no sepamos decírselo o mostrárselo! Pero, por favor, relativice la emoción. Está intranquilo -seguro-, nervioso, en tormenta emocional, tonto, no sabe qué le pasa y lo traduce por: “¡No vale la pena vivir!”.
Esa noche, ni mi marido durmió como siempre, yo llevo tiempo sin dormir, viéndolo que algo está pasando y no sé qué le pasa de verdad. Esa angustia me corroe el estómago y mi acidez continua delata que algo está pasando, no sé qué camino tomar… ¡No pierda más tiempo, hable con su hijo, descúbrase totalmente desnuda, sin autoridad ninguna de madre/padre, con una enorme confianza y seguridad para no perder más tiempo inútil sin abrir un nuevo camino! Sí sabe hacerlo, solo tiene miedo y no alcanza qué palabras emplear. No importa, pero hable, sincérese -si son los dos, mejor que uno-; pero por favor hable, hablen.
Si se repite la situación con cierta insistencia, y de formas variadas, pues el lenguaje de los adolescentes es muy dispar; podríamos decir que entraría dentro de una posible ideación de suicidio. Pero, tranquilos, la literatura disponible sobre el tema dice con mucha claridad que es muy normal en momentos determinados “la idea de que no vale la pena vivir así” … El 17,4 % de la población posee un alto nivel de ideación suicida, y el 65,2% de la población posee un bajo nivel de ideación suicida. Coloquialmente hablando, se dan muchos casos, pero a Dios gracias, no pasan de una declaración propia de alguien adolescente que no acepta su cambio físico, emocional, social, familiar y lo traduce como sabe y puede… ¡Que no queremos decir que no haya que tomar cartas en el asunto, cuando se hace de forma repetitiva! Pero, no debemos alarmarnos más de lo que es necesario. La propia adolescencia conlleva a conductas desadaptativas que pueden propiciar emociones como la que da título a esta reflexión. Hablar con el hijo, mantener una reunión los padres con él, en un ambiente distendido y muy sincero, sin autoridad represiva, con una enorme empatía, se hace generalmente suficiente para resolver el asunto, y el riesgo desaparece. De no ser así, nos vendría muy bien consultar con un especialista que analice y plantee modelos explicativos para el hijo y también para los padres. No quiero quitar yerro al asunto, pero la mayoría de las veces se resuelven las cosas con una serie de conversaciones sinceras y empáticas con el hijo. La prevención siempre es lo más beneficioso y positivo en cualquier caso que se nos presente, y en este asunto la ciencia nos dice que una menor comunicación en la familia y mayores conflictos con sus padres, son motivos suficientes para que el hijo adolescente lance esas “llamadas de atención”, las cuales si estamos viviendo en la familia situaciones no consensuadas, gritos continuos, atropellos, enfados y una total incapacidad para dialogar, pues dicen los estudios “que un bajo apoyo familiar tiene un 69% más de probabilidad de presentar ideación suicida”. Posiblemente no es el caso de su hijo, pero no viene mal repensar causas posibles que se dan y a veces no somos conscientes de lo que está ocurriendo en nuestro entorno. Por eso, hable con su hijo, muéstrele que lo quiere, sin dejar de ponerle límites, que los necesita y los pide. ¡No hagamos el tonto, que los queremos mucho!
Emilio Garrido Landívar. Doctor especialista en Psicología de la Salud