El Ángel de Aralar en Pamplona
Publicado el 22/04/2023 a las 08:26
El Ángel de Aralar está en Pamplona. Como siempre, una multitud salió a recibirlo con la alegría de ver a quien porta bendiciones y un mensaje de paz y de amor, que es la esencia del cristianismo que representa. La clase política gobernante -primero fue el Parlamento de Navarra y después el Gobierno foral- no le recibe en aras a una supuesta laicidad. Pero al Ángel y a los cristianos eso no nos importa, aunque nos duela ver a estas instituciones cada vez más alejadas de la sociedad que dicen representar.
Presumen de recibir a todo tipo de colectivos (saharauis, asociaciones gitanas, de gustos o identidades sexuales variadas, etc), pero a los cristianos -muy numerosos en la ciudad desde hace siglos- no nos reciben con la excusa de preservar la laicidad en los espacios públicos. El Ángel, al igual que Cristo de cuya cruz lleva un pequeño trozo, prefiere visitar hospitales, residencias, parroquias, asociaciones deportivas o enfermos en sus domicilios que los palacios y poltronas políticas de dirigentes soberbios, arrogantes y sobre todo maleducados.
Destilan cristianofobia pero el Ángel pasa de ellos o incluso se compadece (rezad por vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, es uno de sus lemas). Tampoco vayamos a caer en el tópico de que es mejor el pueblo llano y trabajador u obrero, que los ricos dirigentes del Parlamento y del Gobierno de Navarra. El mismo Cristo se hospedó en casa de Zaqueo, un adinerado jefe de los recaudadores de impuestos o fíjense en Mateo, que cobraba tributos para un pueblo opresor e invasor como el romano. La diferencia entre Zaqueo o Mateo y los dirigentes políticos navarros, es que éstos últimos están totalmente cerrados al diálogo y al conocimiento del mensaje de Cristo. Y es que para recibir al Ángel -que nunca hace distinciones- hay que tener unas mínimas inquietudes culturales y prescindir de creencias limitantes. Mientras los mandamases buscan tretas para afearlo, el Ángel de Aralar pasa con txistus y tamboriles por las calles y plazas de Pamplona, que es sin duda el mejor espacio público. Claro que en aras a preservar la laicidad de los espacios públicos, algún día estos cabecillas se lo podrán prohibir.
Carmelo San Martín Gil