Desgarros del alma
Publicado el 18/04/2023 a las 07:16
Cuando seguían resonando en nuestro interior algunos ecos de la pasada Semana Santa, la penosa noticia de la presunta agresión sexual, sufrida por dos niñas, copaba los distintos medios informativos.
El sobresalto, la repulsión y la alarma que tales hechos producen en la sociedad, entiendo que nos deben movilizar, en términos de expresar solidaridad con el dolor y el sufrimiento de las personas afectadas, pero también entiendo que debería ser pertinente una honda reflexión sobre los valores que sustentan nuestra sociedad en la coyuntura presente. Desconocer y permanecer ajenos a la extrema vulnerabilidad que sobreviene a las personas afectadas por tal experiencia, el tomar conciencia de la extrema gravedad que revisten manifestaciones tales como la situación de derrumbe personal, la consiguiente merma en las capacidades psicológicas o el subsiguiente bloqueo emocional ante la situación creada, nos deberían hacer pensar sobre si es correcta y respetuosa la forma en que nos tratamos unos a otros.
Por otra parte, aquella distinción de Ortega y Gasset de que “las ideas se tienen y en las creencias estamos” la interpreto afirmando que toda persona, por el mero hecho de serlo, encierra tal potencial de grandeza que es necesario que como sociedad ayudemos a aflorar, entre otras cosas, para aprender a mirarnos de otra manera, para vernos de otro modo, para no utilizar a los demás como si fueran objetos, para ayudar a que se cierren heridas, a que cicatricen esos desgarros del alma .
Amelia Guisande González