La penúltima
Publicado el 17/04/2023 a las 07:26
Se acerca el verano, ya empezamos con la matraca de las plazas de toros -si se han hecho las reformas necesarias para cumplir no se sabe a ciencia cierta una normativa que descansaba en el baúl de los recuerdos, y algún político o funcionario sin mucho trabajo la ha sacado a la luz-.
Por supuesto que las plazas de toros necesitan reformas, unas más que otras, pero con tiempo, paciencia y años se pueden realizar las mejoras necesarias sin volvernos todos locos. Claro que algunos alcaldes de ciudades como Estella o Tafalla serían felices si las cerraran definitivamente, papelón para Tafalla sin sus encierros de toros, lo que les faltaba. Los festejos taurinos hoy en día mal que les pese a más de uno son el principal motor de las fiestas por lo que generan. Quizás las plazas de toros son muy difíciles de llenar, pero cuando se da un buen cartel se consigue, por ejemplo, el año pasado en Estella con Morante y los Hermoso de Mendoza que se llenara, así como las vaquillas de las mañanas con la plaza abarrotada. ¿Qué hacemos? Si se implanta la nueva normativa con estos festejos populares, ¿mandamos a la infantería para controlar el acceso a los mismos? En fin, de traca. Para terminar decir que qué fácil es meterse con los pequeños, seguro que con la de Pamplona, con todo mi respeto, no se atreverían. Y si nos ponemos en lo peor en un momento de pánico ninguna plaza, estadio y recinto abarrotado estaría preparado para ello. Eso es una utopía. Para que no haya ningún riesgo nos quedamos todos en casa, se acabó el problema y colorín colorado.
Javier Azcona Garín