La forma de vida que elegimos
Publicado el 09/04/2023 a las 08:23
Nos encontramos a principios de abril con temperaturas atípicas, demasiado calor y baja pluviometría, pero en la agricultura y la ganadería continuamos con las labores agrarias, como siempre. Ahora nos encontramos preparando la tierra para los cultivos, pese a la incertidumbre económica y climatológica que tenemos.
Avanza la mañana labrando la tierra para poder sembrar los cultivos de primavera, mientras varias aves rapaces sobrevuelan el tractor, esperando el volteo de la tierra para tirarse en picado una vez visualizada su presa. Y así van pasando las horas, hasta que al final de la tarde solo quedan tres aves rapaces, las más grandes, supongo que las más necesitadas. Un entorno que deja de ser idílico, donde me gustaría ver a las personas que nos gobiernan y nos marcan las directrices de lo que debemos hacer.
Les sugiero que vengan a nuestros pueblos para ver el aumento de este tipo de aves y de otras especies, algunas de ellas invasoras, que afectan a nuestros negocios y a nuestra vida cotidiana, produciendo accidentes de tráfico y graves daños en nuestros cultivos. Hay quien dice que con la llegada del agua dañamos su hábitat, aunque aparentemente parece lo contrario, porque hay más alimento y cada vez se ve más variedad y cantidad de animales.
Continúo con el trabajo y en los alrededores veo un par de granjas de porcino intensivo. En una de ellas hay un tractor con cisterna trabajando, distribuyendo ese abono orgánico tan solicitado y necesario en los campos de alrededor, generando un sistema de economía circular con una baja huella de carbono.
En esa “fábrica de carne”, como la llaman algunos, también se generan “residuos”, como lo llaman los mismos, aunque nosotros sabemos que es abono orgánico, al igual que el que producimos las personas, en los pueblos y en las ciudades, y ahí aparece de nuevo el sector primario, aprovechando esos residuos como abono orgánico, con el fin de mantener unas tierras fértiles y productivas, donde se puedan cultivar productos. Porque el campo va de eso, de producir alimentos, además de crear un hábitat para la flora y fauna, con nuestras rotaciones de cultivos y prácticas tradicionales, incluyendo quemas controladas, volteo de tierra...
Y todo esto lo hacemos porque es una forma de vida, porque es nuestro trabajo y nos gusta. No nos importa si es julio, agosto, Navidades o Semana Santa, si son las 10 de la mañana o las 8 de la tarde, porque son trabajos que hay que hacer. Y los hacemos, ahora bien, también tienen que ser rentables, y en los últimos años, con tantos cambios y exigencias de dudosa eficacia están hundiendo los márgenes del sector, reducciones de PAC, exigencias normativas desproporcionadas a otras comunidades y por supuesto a otros países, cambio de fiscalidad…
Por todo ello, insto a las personas que toman las decisiones a que nos escuchen para acercar posturas, situarse y empatizar con el sector primario, basta ya de poner trabas, vamos a trabajar en equipo y en una misma dirección. Estoy seguro que tenemos más puntos en común que discrepancias, mujeres y hombres de las zonas rurales han sabido hacerlo durante varias generaciones, las personas que formamos parte de este sector a día de hoy también.
Pedro Mozaz, agricultor y ganadero de Caparroso y vocal de la Ejecutiva de UAGN