Los ricos, más ricos
Publicado el 21/02/2023 a las 07:09
La desigualdad, ese gusano ávido de comida putrefacta, que desde el origen de los tiempos acecha a la humanidad, no deja de engullirse todo lo que toca con su voraz apetito. Hace unas semanas Oxfam Intermon publicó un informe sobre la desigualdad en el mundo (en concreto después de la pandemia) y los resultados son escalofriantes. Repaso algunos de ellos. Los 10 hombres más ricos del mundo poseen más riqueza que los 3.100 millones de personas más pobres. El 1% más rico acumuló el 63% de la nueva riqueza producida en el mundo entre 2020 y 2021. Por el contrario, el 90% más pobre acumuló el 10% de la riqueza producida entre 2020 y 2021. La fortuna de los milmillonarios aumenta en 2700 millones de dólares cada día, mientras que los salarios de al menos 1700 millones de trabajadoras y trabajadores (la población aproximada de la India), crecen por debajo de lo que sube la inflación. El informe reflexiona sobre las causas de esta desigualdad y resalta que la concentración extrema de riqueza socava el crecimiento económico, corrompe las políticas y los medios de comunicación, erosiona la democracia y acentúa la polarización política.
La desigualdad en el mundo no es algo nuevo, de hecho, la esclavitud se abolió en los EE. UU. cuando Abraham Lincoln, en el año 1863, proclamó que todos los hombres en función de su raza serían libres. Sin embargo, después de leer el informe Oxfam, se puede llegar a la conclusión que tal vez en estos momentos de la historia la desigualdad campa a sus anchas como en sus mejores tiempos.
Si bien existen diferencias entre países, la tendencia general hacia la caída de la presión fiscal sobre los más ricos ha sido significativamente similar en todas las regiones del mundo. El informe afirma: “Hay dinero de sobra para resolver la mayoría de los problemas del mundo. Los millonarios están acaparando estos recursos sin pagar la parte que en justicia les corresponde. Podemos comenzar por reclamar una parte de la nueva fortuna que los milmillonarios han amasado tan absurdamente durante la pandemia”. El informe también hace mención a lo que pagan estas grandes fortunas al fisco, con unas fiscalidades prácticamente ridículas. “Los tipos máximos del impuesto sobre la renta personal han ido cayendo durante los últimos 30 años, sobre todo en África y en América latina”. Un ejemplo ilustrativo: Elon Musk, uno de los hombres más ricos del mundo, tributó a un tipo impositivo ligeramente superior al 3 % entre 2014 y 2018. Sin embargo, Aber Christine gana 80 dólares al mes vendiendo arroz, harina y soja en mercados del norte de Uganda y paga en impuestos el 40 % de lo que logra vender. En este párrafo queda condensado el problema matriz de la desigualdad.
La gran paradoja de nuestro tiempo es constatar como una ingente cantidad de dinero está depositada y muerto de risa en fondos de inversión, en cibermonedas que de repente no valen nada, en lugares remotos y paraísos fiscales, en la City de Londres, en fondos buitres que desahucian a los inquilinos de sus hogares y, sin embargo, los pobres siguen sin poder hacer frente a sus necesidades más básicas. (...)